martes, 15 de diciembre de 2015

Charly Garcia, Sr. Hernán Lombardi


CARTA A HERNÁN LOMBARDI

Sr. Hernán Lombardi:

Hace unos días mis amigos vinieron a visitarme con un ejemplar del Diario Pagina 12, http://www.politicargentina.com/…/10423-un-nuevo-funcionari…
Y debo reconocer que no tengo ninguna “culpa”
Ni pienso entrar en una guerra con el gobierno.
Mi política es la de los insectos,
Los insectos no tienen política, ni vanidad, ni ego.
Cuando fueron mis funciones en el Teatro Colon,
más allá de muchas desprolijidades,
usted me cayó simpático y me pareció que comprendía mi obra.
Ahora, resulta que soy un animal, pervertido, drogadicto, homosexual, etc.
Hagame un favor, a mi y a los demás que trabajan por el arte y con buena intención
Si este pensamiento está con ustedes, (QUE YA LO VEO ASI)
van a corroborar que soy todo eso.
Será que tener un cargo publico arruina a la gente?
Merezco una disculpa.
Yo compuse Los Dinosaurios, y luché contra la dictadura y UN PELOTUDO está en contra de la Revolución Francesa???? De John Lennon???
Del amor??
No cuenten conmigo, ignorantes.
Siento que la lucha fue en vano,
Pero aun así, estaremos presentes en nuestras letras… todos nosotros... como en aquellas épocas negras.


Charly Garcia

lunes, 14 de diciembre de 2015

Daniel Ponce, El festín de las hienas



EL FESTÍN DE LAS HIENAS

La escalinata que lleva a la puerta principal del Teatro Colón estaba iluminada como si se tratara de alguno de los tantos galardones que rifan las corporaciones norteamericanas del show bizz. Repiten una estética decadente en la que los notables son objetos observables como fugaces meteoros a los que debe prestarse atención, en base a sus vestiduras, peinados, apliques, pelucas, maquillajes y prótesis. Son algo así como seres reconstruidos artificialmente en base a un patrón de construcción que no puede ni debe alterarse. Por la mencionada escalinata, comparecieron los personajes selectos de la restauración conservadora  y esto es toda una opinión de clase y una declaración de principios. Mascarones de proa, máscaras, antifaces, yelmos, que poco podían decir, salvo saludar, algunos dificultosamente, moviendo un poco la mano empolvada. Amor con amor se paga, y esta premisa de lealtad se vio cumplida cuando Mirtha Legrand, que a gatas puede con sus caderas, momificada la testa, revocada con enduido, agitó sus anillos, del brazo de un señorón teñido que tenía cara de salir de una colitis. El mago sin dientes con una galera al estilo de las que gastaba Abraham Lincoln pasó, raudo, acariciando un bastón de cotillón. Susana Giménez, cinchada como si le hubiesen hecho una aventración, mostró los dientes de escualo, hechos con las teclas del piano de Richard Clayderman, y meció sus cabellos, tejidos en largas sesiones de telar por Miguelito Romano. Por allí, Darío Lopérfido, francófilo, fruncido, hablando con la voz ahuecada como los ventrílocuos, buscaba con la mirada al afrancesado Jorge Telerman, hombre de firmes convicciones, tan firmes que aceptó pasarse con armas y bajeles al nuevo gobierno, durante el interregno en que gobernó Pinedo. Chiche Gelblung, encorvado, del brazo de una señora que había emergido de una tostadora, sonreía con dientes fuera de escala como si se los hubiese pedido prestados a Luciana Zalazar. Imposible fue que las cámaras apostadas sobre la pasarela y la escalinata tomaran al grupo de choque de la restauración, brillaba por su ausencia, aunque es altamente probable que, a esas horas, descansaran de tantos años de dura labor; hubiese sido estimulante ver a Leuco, sin cuello, devorado por la gastritis, los ojos de ajusticiado, o ver al Doctor Castro que, en esos momentos rutilantes de figuración, estaría tragando una sopa de Vitina junto a su mamá, o al señor Lanata, siempre a punto de explotar dada la cantidad de canapés que le provee Magnetto, dirigiéndose a los paparazzi con su fuck you, o al autoayudado Paluch, que habla de templanza pero que no puede aplicar este concepto a su propia conducta, o la larga ristra de evangelizadores del odio: Van der Kooy, Morales Solá (ese rostro insidioso de falso Lenin mezclado con Litto Nebbia gorila), Santo Biassatti, especie despavorida de lobo marino pero ganado por la siesta y el aire acondicionado, Pagni, con sus conceptos macarrónicos intentando explicar la malicia del kirchnerismo buscándola en la antigüedad griega, Santiaguito Kovaddloff, esa suerte de Manolo Galván -aunque resulte ofensivo para Manolo- tan apto como presentador de kermese de damas de caridad, tan alumno aplicado o regente de preceptores. La lista de los infantes, de la primera línea de operadores no enmascarados sería inmensa. Pero no se los pudo avizorar entre los figurantes. Sí, las luces de las cámaras tomaron los flecos batidos en la cabeza nívea de Guillote Coppola, empeñado en saludar a quien se le cruzara, inclusive al ex presidente De la Rúa, un tanto alelado y ausente, aunque, todavía, respirando por sus branquias de vieja tararira. Nadie podrá explicar el por qué de estas funciones de gala, a menos que se retrotraiga al mundo extinto de los Luises, de las grandes pelucas piojosas y perfumadas, de los lunares hechos con puntos de terciopelo y pegados con resina en los pómulos yertos, a menos que se remonte al mundo crepuscular de los cortesanos, al guignol que los financistas manipulan para burlarse del pueblo.



Jorge Daniel Ponce (Buenos Aires, 1956).

domingo, 13 de diciembre de 2015

Eduardo Dalter, Mientras el ridículo rubicundo bailaba


DEFENSA ENCENDIDA DEL BALCÓN

                                           
                              A Eva, en memoria

Mientras el ridículo rubicundo
bailaba, como en el quincho
de su quinta, y ella entonaba
cumbia en karaoke, yo pensaba:

¿podrá vivir el año que viene
la gente humilde del país?;
¿los jóvenes, los vecinos
podrán respirar, hablar tranquilos?

Mientras como zopenco bailaba
y reía, yo pensaba, pensaba,
y miles seguramente pensaban,
en la historia entrañable y grande

de ese balcón, y en cuánto
costaron los laureles y tristezas
entre las sombras, los bordes
y los hachazos de estos años.

Mientras el ridículo rubicundo
bailaba, como en el quincho
de su quinta. (Cómo bailaba, dios,
había que ver cómo bailaba…)

La historia era polvo, manojo
de ruina en sus pasos; y era
un baldío de fantasmas la Plaza
de niebla hundida y de olvido.




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viernes, 11 de diciembre de 2015

Eduardo Dalter, Si un zorro cebado se mete en tu movido gallinero


LA HORA DE LOS ZORROS

Si un zorro cebado se mete en tu
       movido gallinero,
¿qué esperás?, ¿qué se convierta
       en ciervo?,
¿en ardilla?, ¿o que se eche a
       dormir
y a roncar por largo rato?
       Como zorro,
ni lo dudes, y aunque de pronto
       livianamente
se ponga a bailar cumbia, hip
       hop
o vallenato, llegado el momento
       te abordará
por donde menos te lo esperes,
       y hará saltar
las calientes alambradas a toda
       su manada,
siempre ansiosa de un lugar y
       de alguna presa fácil.



.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Eduardo Dalter, Carta a los poetas y amigos


HAY UN AIRE TENSO A LA REDONDA


Hay un aire tenso a la redonda, más firme
y enrarecido cada hora, como para morder,
mal respirar, o ser trozado por cuchillo.

A la vez, en los suburbios lejanos parece
todo más inhóspito, entre cardos, casas a
medio terminar, y un afiche con promesas.

“Y ahora qué”, algunos se preguntan, sin
más, mirando el aire (que parece temblar)
y sintiéndose en la soledad más absoluta.

Aunque todos presumen, temen, intuyen,
que el tiempo será lo que será, para ser
vivido con las defensas que se puedan.

“Ahora caímos en la cuenta”, ya se oye
en las calles, en esas y otras palabras,
como atisbo de mea culpa o confusión.

La precariedad, la liviandad, desnudaron
su existencia, también la gula, el odio,
que sobrevolaron siempre el horizonte.

La historia, cada día, comenzará a decir
sus cuitas. En el lenguaje que bien sabe.

Buenos Aires, 5 de diciembre, 2015

viernes, 6 de noviembre de 2015

Nietos recuperados, ¿por qué no? si sos mi abuela


María Ester Alonso Morales escribe:
DEDICADO A VIRGINIA OGANDO

¿Dónde estás hermano?
Hace una vida que te ando buscando.

Caminé por desiertos y glaciares,
escalé con mis manos los Andes
y de un tranco crucé mares.

Aprendí otras lenguas,
tengo tanto que contarte.

Soy la de mirada clara con sonrisa que ilumina,
rulos dorados, manos y pies pequeños.

Acércate sin miedo hermano mío,
que en mis ojos conservo el reflejo de nuestros viejos.

¿Dónde estás que no te encuentro?
¿cerca o lejos?

El tiempo se nos escurre entre los dedos
y te necesito.



Nando Bonatto escribe:
LA ALEGRÍA POR LA APARICIÓN DEL NIETO 118…

“La alegría por la aparición del nieto 118 se ve opacada por el recuerdo de su hermana, Virginia Ogando, hija de Jorge Ogando compañero de Casa Matriz La Plata del Banco Provincia. Virginia, incorporada al Banco en el puesto de su padre, había emprendido una búsqueda personal, amén de su apoyo a Abuelas... Virginia puso fin a su vida, con todas las cicatrices que aun sangran en nuestra sociedad. Parte de la misma quiere esconder el dolor debajo de la alfombra, en nombre del olvido esconden la muerte y la abyecta miseria moral que porta la clase dominante que hoy vuelve por sus fueros... No me da vergüenza decir que estoy llorando con una profunda mezcla de sentimientos encontrados, por la memoria de Jorge y Stella Maris, por el recuerdo de Virginia a la que no conocí pero la tuve cerca en mis sentimientos... Memoria Verdad y Justicia hoy más que nunca”.


“El nieto recuperado es hijo de Jorge Ogando y Stella Maris Montesano y vive en el exterior. Se comunicó por teléfono con su abuela Delia, una de las fundadoras de la institución, y cuando ella le preguntó si estaba seguro de querer hablar de nuevo, él respondió: “¿Por qué no? Si sos mi abuela”.”

lunes, 5 de octubre de 2015

Julián Axat, Qué hubieras hecho padre de no haber desaparecido


HAMLET HUBIERAS


     ¿Y vos qué hubieras hecho padre de no haber desaparecido?

     ¿Hubieras criado a tus hijos o los habrías llevado contigo para otro sueño?

     ¿Hubieras cobrado una pensión por ex guerrillero o un sueldo de burócrata?

     ¿Hubieras abierto una unidad básica o te hubieras pasado de bando y leerías La Nación?

     ¿Te hubieras guardado a llorar dentro de tu casa sin salir? ¿Cuántos cuadros hubieras querido bajar de las paredes infames de la Historia? ¿Hubieras devenido empresario o espurio financista? ¿Pagarías tus impuestos? ¿Escribirías tus memorias?
¿Hubieras vendido cámaras de seguridad para municipios? ¿Pedirías mano dura para los delincuentes? ¿Llenarías las calles de policías? ¿O hubieras sido echado de alguna empresa indemnizado si acaso hubieras?


     ¿Y si más tarde hubieras muerto por otra causa dado por enfermo, entonces el “hubieras” sería ridículo? ¿Hubieras proyectado tu espíritu joven sobre el de tu hijo o el de tus nietos? ¿Hubieras sido mejor padre que yo? ¿Hubiera sido yo quien soy o sería otro incalculable? ¿Qué hubieras hecho me pregunto mientras la sombra de mi propia neurosis se desvanece? 



.

martes, 29 de septiembre de 2015

José Carlos Coronel, Tres poemas


PRIMER REGRESO

Todas las cuerdas del amor fueron pulsadas
y sólo un extraño silencio cayó a tierra
húmeda de lágrimas

hoy cede el suelo bajo mis pies
buscaré apoyo entonces con las manos en el aire
en una hoja cayendo por los otoños implacables
mas no lloraré

porque en mí se forjarán los alaridos del mundo
yo crearé el odio y los pecados
y volveré a ustedes que me llamarán hermano
eres la otra mitad ¡abrázanos!

nunca nadie después
podrá detener mis carcajadas
que nos lanzarán hacia la primera palabra
para formar el círculo (de perdición)
donde me hallaré conmigo mismo
hasta un tiempo más lejano que el silencio



DE DONDE SON LAS VERDADERAS PROPOSICIONES

Creo que es necesario descender
hasta el silencio
para encontrar las proposiciones

así el silencio sería el primero
de los términos
por ejemplo el silencio terrible
de la sequía

o el silencio de la pasión
y la piedra

entonces podrán oírse las canciones
que cuentan cosas
de hombres y vigilantes y sus sueños
que no se ven pero que uno intuye
en el estremecimiento que perdura
cuando las canciones cesan y otras vez
se hace el silencio que buscamos pero
que es duro y es bueno que así sea puesto
que se trata sólo de la primera batalla
que libramos

más tarde inventaremos las palabra
que no sirvan realmente
y descubran aquello que no existe
todavía



EL QUE ESTÉ SEGURO QUE LEVANTE LA MANO

No estoy seguro de mi nombre
y mis mañanas no son iguales
a las mañanas
claro que no podría afirmar
que sean diferentes
ni tampoco aquello de mi nombre

pero quien en este planeta
puede decir algo cierto de los nombres
o mañanas
de aquello que no ve




José Carlos Coronel nació en Tucumán el 27 de diciembre de 1944. Se casó con Cristina Bustos(detenida desaparecida desde 1977). Tuvieron dos hijas: Lucía y María. Muriócombatiendo a la dictadura cívico-militar el 29 de septiembre de 1976.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Eduardo Gotthelf, un profesional graduado con honores



PROFESIÓN

     La Mujer está sentada en un sillón tipo dentista, el cuerpo cubierto con una sábana verde. La ilumina una fuerte luz. El Hombre está manipulando instrumental sobre una mesa o similar.

Mujer: –Oiga… yo no voy a decir nada, que quede claro, pero, ¿usted está seguro de lo que va a hacer?

Hombre: –Señora, soy un profesional graduado con honores.

Mujer: –No me diga que para esto se estudia.

Hombre: –Claro que sí, es científico, me especialicé en el extranjero.

Mujer: –¿En Europa?

Hombre: –No, en una academia en Panamá.

Mujer: –Ah… ¿y me va a doler mucho?

Hombre: –Eso se lo garantizo, ya le dije, soy un profesional.

Mujer: –Qué lástima, ya me estaba encariñando con usted.

Hombre: –Eso también lo aprendí. Se llama síndrome de Estocolmo.

     Con la última frase le saca la sábana, entonces se ve que la Mujer está semidesnuda, indefensa, atada al sillón. El Hombre enciende la picana, que hace un zumbido muy fuerte. Se apagan las luces.


Eduardo Gotthelf (Argentina, 1945).

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Roberto Retamoso, la sangre derramada no será negociada



La sangre.
La sangre de Paco,
todavía brilla
y late
transfundida,
en la sangre nuestra, en la sangre de tantos,
en la sangre de muchos,
que somos legión.
Corre, circula,
a través del tiempo,
a través de los cuerpos,
a través de la muerte.
Los buitres,
los carroñeros,
los mercenarios de siempre,
que de todo buscan ganancia,
quieren mancharla,
apropiándosela, bebiéndosela,
como si pudieran secarla
haciéndola mercancía
y a la vez
olvido.
Pero aunque tengan
el Poder y la Plata
no podrán chuparla
porque la sangre de Paco
es la sangre de todos
y a un pueblo entero,
por más que insistan,
nunca
podrán desangrar.



En Rosario/12. Contratapa. 

Escribe Ángela Urondo (hija del poeta y militante revolucionario) en su muro de FB: “En respuesta al mercenario Luis Majul, que con el aval de las autoridades de la provincia de Santa Fe piensa realizar una muestra titulada: 'De Urondo a Fontanarrosa', Roberto Retamoso publicó esta contratapa en Rosario 12 para compartir con ustedes”.

lunes, 27 de julio de 2015

Eduardo Dalter, un desocupado



DESOCUPADO
Salmo 2000

Un desocupado, Dios, es una pieza única
que hace a tiempo completo su trabajo;
una pieza insustituible
       a todo el engranaje;
una mudez; un grito; un balbuceo;
un canal nivelador
       que espera aguas,
aparentemente más cerca de la sequedad
       y el olvido
que de la administración planificada
       de riquezas.
Un desocupado, Dios, con su desierto
       y su niebla,
vital a este equilibrio de espejismo,
donde cada cosa empuja o devora
       a cada cosa.
Se repite, se confunde, y se alza
ya como discurso
de escena, que el desocupado está
       desocupado
de toda función o todo uso,
mientras la máquina infernal, abismal,
       ahonda el pozo.





Poema leído por Eduardo Dalter en la jornada de Clausura del XXV Festival Internacional de Poesía de Medellín, en la Plaza de los Pies Descalzos, el sábado 18 de julio de 2015.
Eduardo Dalter (Buenos Aires, 1947). 

domingo, 19 de julio de 2015

Julián Axat, a Martha Argerich



LA BALLENA AZUL

                            a Martha Argerich


Ella
como Jonás viaja en el vientre
y la melodía de sus dedos
la retraen al tiempo


en el camino 1800 personas
sentadas en la sala
sienten

todo lo culto
nace
de lo popular

El Tribuno en su odio
escucha
no le queda otra
acepta la belleza

lunes, 22 de junio de 2015

Silvio Rodríguez en Villa Lugano


EL MAYOR


El hombre se hizo siempre
de todo material,
de villas señoriales
o barrio marginal.
Toda época fue pieza
de un rompecabezas
para subir la cuesta
del gran reino animal
con una mano negra
y otra blanca mortal.

Mortales ingredientes
armaron al mayor,
luz de terratenientes
y de revolución,
destreza de la esgrima,
sucesos como un preso
Amalia abandonada
por la bala, la vergüenza,
el amor. O un fusilamiento
un viejo cuento modelaron su adiós.

Va cabalgando
el mayor con su herida
y mientras más mortal
el tajo es más de vida.

Va cabalgando
sobre una palma escrita
y a la distancia
de cien años resucita.

Trota sobre la espuma
seguido por un mar
de negros en machete
y sin encadenar
ordena a su corneta
un toque de a degüello
y a un siglo de distancia
entona nuestra canción
y con recia garganta
canta, espanta lejos la maldición.

Va cabalgando…


Silvio Rodríguez, el 30 de mayo de 2015 en Villa Lugano.
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domingo, 21 de junio de 2015

María Ester Alonso Morales, De qué color eran los ojos de mi padre



SUS OJOS

No sé de qué color
eran los ojos de mi padre.

Como nunca los vi,
me los invento.

Yo creo que tenían
el color del tiempo.

Color miel,
si miraba con ternura.

Verdes grises,
si andaba triste.

Azul encendido,
cuando discutía.

Marrón profundo,
si pensaba el futuro.

Agua marina,
si decía a vencer o morir por la Argentina.


En su final se le oscurecieron,
negros, dos trozos de carbón endurecido. 



.

martes, 26 de mayo de 2015

María Ester Alonso Morales, 3 poemas




EN EL HIJO SE PUEDE VOLVER

A todos los HIJOS frente a la justicia 

Tus padres van a ingresar
con vos a esa sala,
cuando te toque
subir al estrado,
tomar asiento
y declarar.

Vas a tenerlos,
uno a cada lado,
escoltándote,
escuchándote,
sosteniéndote.

IM SOHN KEHREN SIE ZURÜCK

Für alle HIJOS im Angesicht der Justiz

Deine Eltern werden
mit dir in jenen Saal eintreten,
wenn es an dir ist
in den Zeugenstand zu steigen,
Platz zu nehmen
und auszusagen.

Du wirst sie bei dir haben,
einen an jeder Seite,
dich begleitend,
dir zuhörend,
dich stützend.


EL CIELO SOBRE LANÚS

Soñé,
que se me presentaba un hombre,
venido de otra época,
vestido con abrigo negro,
como un ángel descendido.

Este ángel me dijo:
te concedo viajar al pasado,
al año 1974,
al fatídico día,
presentarte a tu padre,
cara a cara
y sin revelarle tu identidad,
advertirle de su peligro.

Me puso una condición:
si lo conseguía,
si lograba que
se salvase,
yo no existiría,
no habría nacido jamás.

Me quedé pensando,
un trato justo,
mi vida por la de mi padre.
No lo dudé y acepté.

Regresé,
mujer adulta,
con gabardina puesta.
Todo sucedía en blanco y negro.

Me daba prisa,
desesperada por las calles de Buenos Aires,
para llegar a tiempo a la casa de Lanús.

Pensaba en convencerle a él
y a sus compañeros
de desistir de la operación,
que se trataba verdaderamente
de un error,
una trampa,
una tragedia.

Desperté exaltada,
sudada,
angustiada.
La Plata,
año 2006…


NEO

A Julián Axat

Yo también soñé,
una y mil veces,
salvar a mi padre
y a sus compañeros.

Tampoco pude convencerles.

NEO

Für Julián Axat

Auch ich träumte,
ein— und tausendmal,
meinen Vater zu retten
und seine Kameraden.

Auch ich konnte sie nicht überzeugen.



MARÍA ESTER ALONSO MORALES nació en 1974 en Bernal, provincia de Buenos Aires, Argentina. Se formó como abogada en La Plata, donde fue miembro de la agrupación HIJOS, participando del movimiento de derechos humanos y colaborando con diferentes organismos. Más tarde sería miembro integrante del Equipo Jurídico de Abuelas de Plaza de Mayo. Desde hace ocho años reside en la ciudad de Hamburgo, lugar desde donde escribe actualmente. Fue galardonada con el primer premio El Butacón del Certamen Literario (Hamburgo, 2013). Participó en la antología La Plata Spoon River (2014). Entre dos orillas es su primer poemario.


En: Entre dos Orillas ORILLA RÍO DE LA PLATA
Zwischen zwei Ufern UFER RÍO DE LA PLATA
Libros de la talita dorada
Colección Los detectives salvajes   /   20
City Bell: De la talita dorada, 2015

ISBN: 978-987-1918-14-0

viernes, 24 de abril de 2015

Roque Dalton, El sol de la ternura


COMO LA SIEMPREVIVA


Mi poesía
es como la siempreviva
paga su precio
a la existencia
en término de asperidad.
Entre las piedras y el fuego,
frente a la tempestad
o en medio de la sequía,
por sobre las banderas
del odio necesario
y el hermosísimo empuje
de la cólera,
la flor de mi poesía busca siempre
el aire,
el humus,
la savia,
el sol
de la ternura.



Roque Dalton García, San Salvador, El Salvador, 14 de mayo de 1935. 
Asesinado el 10 de mayo de 1975.

martes, 10 de marzo de 2015

Humberto Costantini, Yanquis hijos de puta


YANQUIS HIJOS DE PUTA

En realidad
sólo quería decir
eso.
En realidad, la vida
es,
pongamos por ejemplo,
una manzana.
Entonces,
uno la mira, la toca,
le hace fiestas,
la besa, le habla,
tal vez,
hasta dibuja manzanitas
imitándola.
La quiere así, manzana,
rica, pulposa, viva, indescifrable,
sabia.
Si la quieren romper,
si viene
un bicho, por ejemplo,
un yanqui hijo de puta,
para ser más precisos,
a matarla,
ya no se puede hablar
así nomás de la manzana.
Hay que matar al bicho,
es necesario
odiarlo,
destruirlo.
Es casi obligatorio
decirle hijo de puta,
decirle yanqui hijo de puta
todos los días, religiosamente
y encontrar la manera
de acabarlo.
Por amor a la vida,
simplemente.
En realidad
tal vez no me he explicado bien.
Si uno tiene,
pongamos por ejemplo,
un amor, una cosa
que le anda por la piel
por todas partes.
Digamos
Buenos Aires,
digamos,
un octubre, un poema, una muchacha.
O digamos la esquina
de Nazca y Tequendama
los domingos, a las seis de la tarde.
(Estoy casi seguro
de que había una esquina así en Santo Domingo,
de que había un viejo,
una silla,
un cielo inverosímil,
muchachos que volvían del fútbol,
señoras apuradas,
bocinas, qué se yo
y tal vez,
hasta un tipo solitario
como yo
que miraba)
Si uno tiene un amor entonces,
eso que le camina por la piel,
decíamos,
y pasa algo,
ocurre,
que viene el mal, la peste, una desgracia,
o para no ir más lejos
vienen
los marines idiotas,
los cretinos mascadores de chicle,
odiadores de todo lo que crece
y desembarcan.
Entonces
ya no se puede hablar así nomás,
hay que matar la muerte de algún modo,
hay que pelear con rabia,
destruirlos,
salirles al encuentro como sea
y además decir, decir hijos de puta,
decirlo y masticarlo
y enseñarlo a los chicos
como un rezo.
Por amor a la vida,
simplemente,
me parece.


En “Cuestiones con la vida”.
Humberto Costantini (Buenos Aires, 1924 – 1987).

miércoles, 25 de febrero de 2015

Leopoldo Marechal, Mis hermanos pelarán la fruta del mundo, la más roja...


CANCIÓN

El Río de tu Sueño cantará el abecedario del agua.
Tendrá árboles, como llamas verdes
chisporroteando alondras;
y altos bambúes cazarán el girasol de las lunas
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.

El alba será un loto que perfuma
la muerte de tus noches;
de picotear estrellas estarán ebrios tus pájaro-moscas.
Habrá remansos y un polen que hace dormir al viento
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.

Con mi remo al hombro he visto zarpar cien días.
Mis hermanos pelarán la fruta del mundo, la más roja...
Con mi remo inútil, a lo largo de las noches,
busco el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.


En “Días como flechas”, 1926.

Leopoldo Marechal (Buenos Aires, 1900 – 1970).

lunes, 23 de febrero de 2015

Alejandro C. Tarruella, Vida, luchas y pensamiento de Cacho El Kadri

 CAPÍTULO IV

EL FRIGORÍFICO LISANDRO DE LA TORRE
Y LA ARMADA BRANCALEONE


No me olvides, / no me olvides. /
Es la flor del que se fue. /
Nomeolvides, nomeolvides. / Nomeolvides. /
Volveremos otra vez.
Arturo Jauretche

     UN POLICÍA PERONISTA

     Frondizi cerró el frigorífico Lisandro de La Torre para privatizarlo, y en enero de 1959 fue tomado por los trabajadores.
     Cacho viviría allí uno de los momentos más importantes de su vida. Su JP, con diferencias, ya era respetada por la Resistencia. No había necesidad de mostrar líderes, con Perón bastaba, y la JP sostenía las banderas. Cacho se unió a Cooke, a Sebastián Borro y a Saúl Ubaldini, que trabajaba en el frigorífico. Cooke intentó la huelga insurreccional, para que Frondizi anulara el cierre, y discutía con el Consejo Coordinador peronista, hundido en una negociación vergonzante. En 1958, Perón había delegado la conducción política y táctica del Movimiento en el Consejo Coordinador y Supervisor del Peronismo, cuyo responsable máximo fue el ingeniero Alberto Iturbe, quien, alejado de la línea combativa que representaba la Resistencia, sería cuestionado por su acercamiento al gobierno de Frondizi, por intentar ablandarlo negociando cuotas de participación política.
“El Consejo Coordinador no sabe lo que pasó, porque hasta para hacer manifiestos hay que salir de debajo de la cama”, dijo Perón con la voz castigada por las controversias.
Sebastián Borro fue a Olivos, habló con Frondizi y se negó a negociar la privatización. Cacho, Rulli, Rearte, Tito Bevilacqua y Vallese no perdían el tiempo y se hacían fuertes en Mataderos. En ese momento, Cacho escribía en el periódico Trinchera, de Tulli Ferrari, que repartían a cara de perro en la calle Corrientes con los hermanos Bevilacqua, Susana Valle y Osvaldo Agosto. Con el Plan CONINTES, Frondizi, apremiado por los militares y el general Carlos Toranzo Montero, puso la policía bajo jurisdicción militar. Mientras el frigorífico Lisandro de la Torre estuvo cerrado, la policía baleó y detuvo a Gustavo Rearte.El Kadri le diría a Roberto Baschetti: “Sebastián Borro y sus compañeros habían tomado el frigorífico y se habían atrincherado adentro.
     Después vinieron tropas del Ejército, de Gendarmería, tanques y todo eso, que rompieron las barreras, entraron y apalearon a todo el mundo y los metieron a todos presos… En esas pequeñas escaramuzas que hacíamos rompíamos todos los faroles de Mataderos, para que quedara el barrio a oscuras y poder movernos mejor”.
En ese escenario se produjo un hecho que El Kadri revelaría a Mona Moncalvillo cuando Borro y su gente permanecían atrincherados en el frigorífico: “El grupo nuestro desarmó a un policía. El policía vino como veinte cuadras corriendo atrás nuestro, gritando que le devolviéramos la pistola, que si no se la iban a hacer pagar. Y al final los muchachos se apiadaron y se la devolvieron. Hoy parece una cosa insólita, pero nosotros decíamos ‘bueno, es un trabajador… la policía es peronista… son como nosotros’.
     Es decir, había un profundo respeto por la vida y por la integridad física de los demás. No nos visualizábamos desde la perspectiva que, lamentablemente, después se dio: la ‘eliminación’… Porque se comienza eliminando a los enemigos y después se termina… ajusticiando a los propios compañeros que disienten con una línea o que, supuestamente, son traidores o pueden delatar algo o poner en peligro algo…”.
     El Kadri establecía un límite ético, que Camus hubiera resaltado: “La integridad no está sujeta a reglas”.
Fracasada la experiencia del Lisandro de la Torre, el grupo de Corrientes y Esmeralda trabajaba sobre la pizarra del diario La Prensa, en Avenida de Mayo. Nuevos jóvenes, como Carlos Aznares, con 15 años en 1960, se ajustaban una flor de nomeolvides a la ropa e iban a promover la discusión. Dice Aznares: “Lo conocí a Cacho en 1960, yo vivía en Palermo, cerca de Las Cañitas, y mi familia era peronista. Iba por la tarde a la pizarra de La Prensa. Ahí estaban Cacho El Kadri, el Petiso Spina, Rodolfo Bay, Ofo, Dulce de Leche Ibarra (de la JPR del Pájaro Villalón) y Tito Bevilacqua. Un día, Cacho me llevó a la unidad básica clandestina de Mataderos y conocí a Sebastián Borro. Era entrador y hablaba fácil”. Osvaldo Agosto, cuya hermana, Inés, estudiaba asistencia social con Sara, hermana de Cacho, contó que en esos días “Cacho tenía un local en Primera Junta con ex liceístas, adonde fuimos una vez de noche a buscar armas y había solo un revólver 38 herrumbrado, que no funcionaba”. La fe superaba a la realidad; por entonces, El Kadri resultaba ya amistoso para los peronistas y peligroso para los servicios de inteligencia.


     1960: DE FLORIDA A LA GUARDIA DE EZEIZA


     Otro histórico peronista, Miguel Sanjaume, conoció a El Kadri a principios de los sesenta en la Juventud Peronista. Dice: “Cacho iba a casa del Gordo y trataban la unidad de la JP. Le preocupaban la vuelta de Perón, organizar a la JP, la ideología del Comando de Organización y Brito Lima, las diferencias con ANDE (Agrupación Nacional de Estudiantes), que estaba en Derecho y en Filosofía, con Esteban Tancoff y Hugo Chumbita, que lo enfrentaban. Íbamos con Cacho a La Paz, La Comedia o La Academia. Yo tenía un kiosco de diarios en Corrientes y Paraná; vendía libros de Ediciones en Lenguas Extranjeras de Pekín, traídos de Montevideo. Cacho compraba siempre, era un gran lector”. El Kadri se movía en todo el peronismo; negociaba con Vandor o debatía con Cooke, decidido a encarar la lucha armada, hacia donde se deslizaban los jóvenes en tanto el régimen alucinaba la represión. Destacaba que a la Resistencia la hacían “esos sujetos históricos de carne y hueso, esa clase obrera que muchos mentaban como la protagonista del proceso revolucionario, pero solamente en los papeles. Esos descamisados hacían huelgas aunque estaban prohibidas, y hasta las ganaban, robaban gelinita en las canteras, fabricaban ‘miguelitos’ y ‘caños’ en fábricas y talleres, con la participación de todos en una suerte de Fuenteovejuna proletaria, reconquistaban los sindicatos intervenidos y los ponían a disposición de la lucha por el retorno de Perón, tomaban el barrio de Mataderos para defender el Frigorífico Nacional, se alzaban en los montes tucumanos con la guerrilla del Uturunco, y en Mendoza con el Ejército Guerrillero Andino (1959)… Un solo dato ratifica esta composición de clase de la Resistencia peronista: en 1962, sobre casi tres mil detenidos por el Plan CONINTES, había solo una docena de estudiantes universitarios”.
     En aquel controvertido 1960, Gustavo Rearte, El Kadri, Rulli, Vallese, un joven apodado el Petitero y Tito Bevilacqua harían una de las primeras acciones armadas de la Resistencia. Con el nombre de un presunto Ejército Peronista de Liberación Nacional (EPLN), atacaron la guardia de la Aeronáutica de Ciudad Evita en los monoblocks del peronismo.
     —Somos guerrilleros del Ejército Peronista de Liberación Nacional. Somos peronistas y luchamos por el retorno del general Perón —se anunciaron y los dos colimbas enmudecieron de miedo al verlos con brazaletes y leer las siglas: EPLN, que confeccionó Beatriz Bechy Fortunato, luego esposa de Rulli.
Al mando de Gustavo Rearte, redujeron a la guardia, tomaron dos subametralladoras PAM, uniformes y municiones. El Kadri intentó amarrar a un soldado, le pidió que se desate, el joven lo hizo y tuvo que atarlo otra vez. Cacho recordaría la huida desordenada. “¡A los camiones!”, gritó para dar idea de organización. Atemorizados, subieron a un colectivo de la línea 406, olvidando que habían acordado no usar esa vía para huir; era una escena del neorrealismo italiano. Atacaron ese objetivo porque lo consideraron un punto frágil. El hecho sacudió a los medios de comunicación de la época y los jóvenes se envalentonaron. Pronto intentarían otra acción militar, de carácter político, con militares caídos en desgracia en 1955.


     PARA IÑÍGUEZ, ROSARIO ES PELIGROSO


     El operativo de levantamiento militar de Rosario, otro capítulo en las acciones con las que alucinaban un pronto retorno de Perón, fue un fiasco. Los jóvenes esperaban lanzar la insurrección con dos hechos. El primero, en Rosario, que precedería a las acciones en Buenos Aires, ocurrió al alba del 29 de noviembre de 1960, cuando el general Iñíguez se lanzó a la toma de un cuartel en aquella ciudad, con la esperanza de inducir una rebelión popular. La improvisación los arrastró a un resultado penoso. Esas acciones formaban parte de un itinerario atolondrado de hechos que muchas veces se lanzaban a tontas y a locas. El Comando Nacional Peronista de Marcos creó poco antes un plan denominado “Chipre” —por el general griego Giorgio Grivas, quien luchó contra los turcos en la recuperación de esa isla— destinado a desarrollar conflictos en Buenos Aires, Córdoba y Rosario, y dejar una zona “liberada”, Jujuy, donde eventualmente recalaría el general Perón para iniciar la insurrección. Iñíguez en Rosario, y El Kadri, Rearte y los jóvenes peronistas en Buenos Aires fueron parte de ese desaguisado.
     En la acción caería el sindicalista Amado Olmos. En Buenos Aires, Cacho y los muchachos recorrían la ciudad en un micro escolar que recogería compañeros una vez que Iñíguez tomara el Regimiento N° 11 de Infantería de Rosario.
“A los ponchazos”, la JP organizaba comandos para custodiar embajadas e impedir la huida de funcionarios de Frondizi. Jorge Di Pascuale recordaría que la estrategia fue esperar a los militares en la calle; la vigilia se hizo en el Sindicato del Aceite. El ataque de Iñíguez fue resistido por militares que, al amanecer, combatían en calzoncillos.
Muchos rebeldes se rindieron y otros huyeron al primer balazo. Iñíguez se replegó como pudo y escapó “… escondido en la caja de un camión de verduras”. En la aventura, pasado de copas, murió el coronel Barredo.

 
     LA CÁRCEL, ESCUELA DE ADVERSIDAD


     El 29 de noviembre de 1960, la policía llegó a la casa de la familia El Kadri en la calle Pedernera, en Flores, y apresó a Cacho por el Plan CONINTES. Sería condenado a cinco años de prisión por tenencia de armas y explosivos. Con los vecinos en la calle y Ester llorando, los policías se lo llevaron. En Coordinación Federal se enteró de que lo habían delatado por su seudónimo de militancia, Zeke, que llevó a que la policía lo confundiera con Saúl Hecker, militante del grupo Praxis que pasó a la resistencia. Cacho fue torturado durante una semana y se negó a declarar ante el Consejo de Guerra, en Palermo, amparándose en la inconstitucionalidad del tribunal.
     —Yo soy cadete del Liceo Militar y me parece una vergüenza, un deshonor que los militares sean torturadores. Yo no lo podía creer cuando leía que ustedes eran torturadores, pero ahora me doy cuenta de que es verdad —gritaba.
     —Te vamos a fusilar, hijo de puta— lo amenazaron.
     El Kadri estuvo preso en Caseros, Neuquén y Santa Rosa, La Pampa. “Viví la cárcel como una gran escuela, compartiendo, con otros compañeros, charlas reveladoras de viejos militantes, y de esa experiencia política aprendí, no se aprende en las universidades”, recordaría. Su carrera de abogado quedó trunca por la prohibición de estudiar que regía entonces.
     De los presos, cinco eran universitarios, la mayoría eran trabajadores con pasado político sindical. En prisión, durante el gobierno de Guido, Cacho denunció los sufrimientos de Jorge Rulli, que perdió un riñón por la tortura, y el coma que padeció Carlos Caride. Fernando Torres, abogado de la UOM, presentó ante la justicia 2.500 hábeas corpus por los detenidos del CONINTES revelando las torturas.
Ester El Kadri contó que “las amigas de mis hijas iban a visitar al hermano a la cárcel. Él estaba en Caseros. Ya la de Las Heras se iba a derrumbar, que ahí había estado Rulli. Y bueno, Envar estuvo preso con Armando Cabo, por supuesto que con Rearte, Caride también estuvo… También estaba Jorge Di Pascuale, que ahí lo conocí tan profundamente, una persona tan regia que era de espíritu y de alma. Lo mismo que don Armando, la señora se quedaba acá con nosotros en casa, paraba con nosotros, excelente persona Doña Blanca”. Cacho tuvo vínculos femeninos en La Pampa; los muchachos eran pura pasión política y no pensaban en formar un hogar.
     En prisión, El Kadri recibiría una noticia que lo conmovería y lo llevaría a la acción. En la segunda semana de junio de 1961, Gustavo Rearte fue encomendado por él y por Rulli para viajar a Montevideo a entrevistar a un grupo de jóvenes encabezados por Raúl Sendic, Pepe Mujica, el Ñato Huidobro y otros, que estaban iniciando el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Al regresar Rearte de Montevideo, el 15 de junio de 1961, Frondizi, por Decreto 4788, ordenó su detención para ponerlo a disposición del Poder Ejecutivo Nacional por el CONINTES. Ese mismo día, en la esquina de Rodríguez Peña y Sarmiento, fue baleado por la espalda por efectivos de Coordinación Federal, que lo dejaron en el piso desangrándose. La intervención de los transeúntes permitió que se lo trasladara al Hospital Rawson, en donde el padre Sánchez, luego de darle en tres oportunidades la extremaunción, defendió su vida ante los policías. Héctor Spina y Margarita F. de Contursi, por la Comisión de Familiares de Detenidos (COFADE), impidieron luego su traslado, destinado a acabar con su vida. Sánchez se responsabilizó luego del traslado, y así se le salvó la vida. En la cárcel, El Kadri impulsó la denuncia del hecho junto con otros acontecimientos semejantes. El proceder que adoptaría la represión de los 70, representado en la impunidad policial para matar a activistas políticos, se gestaba, de esta manera, en la sucesión de gobiernos que habían nacido de golpes de Estado y también de gobiernos que tenían una relativa legitimidad.
     Cacho supo por su familia que, a la caída de Rearte, se había hecho un intento de rescatarlo del Hospital Rawson. Su hermano Pocho reunió a varios muchachos y fueron personalmente al nosocomio, donde conocían a algunos médicos. “Muchachos, si se lo llevan en el estado en que está, con cinco balazos en el cuerpo, Gustavo se muere. Necesita atención médica permanente, no puede salir con vida de aquí”, les dijo un amigo en el hospital. Presos en la Penitenciaría Nacional de Las Heras, Rulli y el Petiso Spina estudiaban cómo rescatarlo. En esos días los trasladaron a la unidad del Primer Cuerpo de Ejército, en Palermo. José Luis Nell, amigo de Cacho, se juntó con otros compañeros y, un día de lluvia, el grupo se preparó para rescatarlos. 
     Según la información con que contaban, serían llevados hasta allí con custodia. A tiempo se enteraron de que ellos no iban en el vehículo y aplazaron la operación. Cuando le contaron esa historia a Cacho, exclamó ante sus compañeros de presidio: “¡Muchachos, ya parecemos Iñíguez!”.
     En Caseros, Cacho supo del secuestro y desaparición de Felipe Vallese, ocurrido el 23 de agosto de 1962, y quedó consternado. Cada semana recibía una selección de los artículos del diario La Prensa, que le llevaba Ester. Lo conmovió leer una nota sobre una maestra que llevó a sus alumnos a la sede de ese diario, en Avenida de Mayo al 500, y le escribió una carta. Su respuesta lo sorprendió. Ella se llamaba Mirta y Cacho decidió enviarle un poema en lunfardo.
     En prisión, el amor tenía un vuelo semejante al de la pasión política en el corazón de los hombres. Le escribió: “En este chamuyo reo / con respeto le diré / el amor de un hombre niño / por una niña mujer. / En entreveros y aprietos, / el primero siempre fui / y la yuta me dio la naca / por seguir un ideal, / no dejé de ser un taura / ni en la parada aflojé. / Entre scruchantes y logis / entre malandras y ortivas / enfriaba yo los días. / Minga de alegría o de pasión. / Ninguna feba / encendía mi metejón. / En la mula vi una foto. / Entre canguelas y angelitos / entre pastencas y pamelas / encontré ahí tus ojitos / que al zurdo encanaron / sin pogru ni escrusho. / Batacazo tu rayito de sol / hermoso como una flor, / que en sus letras mostraba / la dulzura del Amor… / Ahí nomás, el bobo se descarriló”. Al salir de prisión, el amor no prosperó, pero la política resguardó esa emoción.
     El Kadri escribía un “Cuaderno de Miguelito” y sugería a los detenidos compartir todo. Propuso el lunfardo y contar contiendas con la policía para ganar prestigio. “Cacho quería —contó Horacio Ríos— que sus compañeros no sufrieran la mitología carcelaria. Era una respuesta artística política desde lo cotidiano para unir a compañeros (…) Él vivió preso la caída de Frondizi, la asunción de José María Guido, el conflicto de azules y colorados y la muerte de Felipe. Perón lo acompañó en su lucha. Ester le escribió y él respondió en mayo de 1963. El presidente Guido dictó una amnistía, pero Cacho salió de prisión a la muerte de su hermano Omar, con 22 años”.
     En ese punto de su camino, la Resistencia peronista tal como la conoció El Kadri, espontánea, desgarbada e incansable, había terminado. Las alianzas y rupturas, atravesadas por el fracaso común de los que detentaban el poder en el Movimiento y del peronismo de la adversidad, hicieron de la época un desierto en el que había que superar el viento y la arena. El Ejército retrocedía históricamente, pero golpeando, el radicalismo —fuera con Frondizi o con Balbín— solo tenía fe en ganar posiciones en el entrevero de intereses, pero carecía de estrategas. Yrigoyen había muerto hacía décadas y parecían olvidarlo. El sindicalismo que tenía sus bases en la UOM jugaba a golpear, negociar, barajar y dar de nuevo. Los espacios urbanos tenían entonces otro rostro: “Las ciudades destruyen las costumbres”, según decía José Alfredo Jiménez. En el país ocurrían a veces cosas increíbles, como que el flanco liberal del Ejército hubiera apañado el surgimiento de una guerrilla paraguaya, hecho que sucedió en esos años.


     EL LEGADO
  
     "Envar Cacho El Kadri merecía que alguien hiciera un trabajo sobre su vida de luchas, sus padeceres y su pensamiento. Lo he intentado, y serán los lectores quienes sinteticen una opinión válida... El Kadri fue un hombre sencillo y humilde, algo que lo distingue de tanta dirigencia exultante, hija, frecuentemente, de un facilismo institucional que le da lugar a pesar de su reducido peso en la sociedad. Jamás usó su pensamiento para imponerse. Su presencia dejaba una impronta tanto en los que compartían su proyecto político como en dictadores y falsos jefazos", señala el peridista y escritor Alejandro Tarruella (autor de la Historias secretas del peronismo, Guardia de Hierro, de Perón a Kirchner y Los terratenientes, entre otros) en la presentación del libro.


“Vida, luchas y pensamiento de Cacho El Kadri” de Alejandro C. Tarruella,
Editado por Sudamericana, el libro repasa la trayectoria, las tensiones históricas que la atravesaron y las impresiones acerca del camino que emprendió con una actitud ética y humana uno de los grandes referentes del peronismo.

Fuente: Tiempo Argentino, sábado 21 de Febrero de 2015