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viernes, 15 de noviembre de 2019

JULIÁN AXAT ¿Y si los poetas de Chile hubieran quedado tuertos?





LOS POETAS TUERTOS DE CHILE


¿Y si los poetas de Chile hubieran quedado tuertos para siempre?
Fusilados sus ojos en una pared del olvido por
los carabineros que de nuevo trae la muerte
y dejan un Neruda amputado
sin mirada desde el sarcófago
meditando en las vaciadas calotas de todos los poetas de Chile
con antifaz de piratas encendidos
y sus versos arruinados con postas de goma
Un Huidobro embravecido en la barricada con una venda sangrante
Un Teiller encapuchado arrojando pétalos de sangre
Los Parra como cíclopes de los nervios ópticos
desarmando la lógica de la pirámide social injusta
todo tan antipoético
El fantasma de Bolaño preso en otra comisaría
¿Y si los poetas de Chile hubieran quedado tuertos?
Sus calaveras sostenidas como Hamlets al viento
y todos los ojos apiñados en un plato

por la saña de su presidente Piñera
para comida de las aves negras de la peste de la Historia

viernes, 25 de octubre de 2019

JULIÁN AXAT Se vienen los Alienígenas




LOS ALIENÍGENAS


“Estamos absolutamente sobrepasados, es como una invasión
extranjera, alienígena, no sé cómo se dice”
Cecilia Morel de Piñera


en el horizonte
en el aire
en la noche
el próximo domingo
se vienen
los Alienígenas

en las alcantarillas
en el subsuelo de la Patria
en los próximos nacimientos
se vienen
irrumpen
los Alienígenas

en la tierra y no en el espacio
con el Sol entre las manos
de los márgenes y vértices
llegan con sus escafandras al viento
los Alienígenas

de pronto vienen
más que nunca
con manuscritos de luces
los ovnis de oro
para salvarnos
el próximo domingo
en toda Latinoamérica
con Alienígenas


Julián Axat (La Plata, 1976)

miércoles, 23 de octubre de 2019

LEÓN PEREDO Los cementerios que separan las palabras

Chile



CEMENTERIOS

algunas lenguas, como el sánscrito,
no emplean espacios entre las palabras. nosotros sí.
en occidente dejamos espacios entre las palabras.
mejor dicho, en occidente escribimos espacios entre
las palabras. parece que allí no hubiera nada.
parcelas vacías, campos sin maleza, sin piedras, sin nada.
pero si acercamos una lupa
descubrimos que entre las palabras hay cementerios.
entre palabra y palabra arrojamos nuestros muertos,
dejamos caer nuestros asesinados.
el lenguaje es un inmenso campo de exterminio
cortado azarosamente por signos que dicen, por ejemplo,
hambre, escopeta, pan, alquiler, universidad, sangre,
milico asesino, democracia, perros y entre esos signos,
como dijimos, los cementerios.
la lengua occidental. la lengua chilena. la lengua ecuatoriana,
la lengua argentina, cualquiera de nuestras lenguas
se comporta del mismo modo que el lenguaje musical,
cuando hay silencio parece que nada ocurriera y sin embargo
sin silencio no habría música.
los cementerios que separan las palabras son esos silencios.
si acercamos la oreja al poema escucharemos los
gritos de los muertos entre el griterío de las palabras.


León Peredo (San Justo, Argentina, 1978. Reside en La Plata)

lunes, 28 de mayo de 2018

Roque Azcurraire, Un plan premeditado, para venir a reprimir

Roque Azcurraire

NOS TORTURARON, OTRA VEZ

     Hace dos noches que vengo atrapado en la misma pesadilla: una secuencia espeluznante que decidieron grabar en mi propia casa, volviéndome protagonista del miedo que comenzó cuando uno de mis sobrinos apareció corriendo desesperado, porque la Prefectura había golpeado a su hermano arriba del colectivo. Alertados por su agitación, varios vecinos salieron hasta la avenida Iriarte para exigir explicaciones ante un ejército de fantasmas armados, sin identificación. Nada nuevo. Nada raro. Nada casual.

     Mi casa está ubicada en un pasillo de la Villa 21. Y ese pasillo nace justo en la casa de Iván Navarro, nuestro compañero torturado hace dos años por esta misma Fuerza, que hace una semana tiene a 6 prefectos en el banquillo de los acusados por esa causa. O sea, lo torturó la Prefectura y hoy lo cuida la Prefectura, ¿entienden? Pues justo ahí, se les dio por empezar a reprimir el tumulto de personas que habían agitado ellos mismos, con sus maltratos a los chicos. Al principio, traté de apaciguar los ánimos mediante el diálogo, pero poco a poco iban cayendo más y más uniformados, con escudos antidisturbios. No había delito, ni conflicto, ni nadie para perseguir: había un plan premeditado, para venir a reprimir. Así, de una, comenzaron a repartir palazos a mansalva y balazos de goma contra la casa de Iván, donde además vive su papá, que debe declarar el próximo viernes.

     Lejos de cualquier heroísmo, decidí resguardarme junto a los míos en mi domicilio porque lógicamente me asusté, pero nunca imaginé que también ellos irrumpirían en el pasillo, apaleando mujeres y niños, hasta llegar a mi puerta. Sin orden judicial, ¡la rompieron a patadas! Y trataron de señalar que utilizábamos un palo para defendernos, cuando el único palo que había era la "llave" que cierra desde adentro nuestra casa, donde vivimos tres familias juntas, sin cerradura.

     Ante los ojos brillosos de mi sobrinito, embistieron contra todos nosotros, pegándole a mi cuñado, manoseando a mi hermana, arrastrándome por el piso, lastimándonos a todos. Invadidos, literalmente, por quienes vienen a "cuidarnos", terminamos nadie sabe cómo detenidos por vaya a saber uno qué delito y fuimos trasladados hasta la garita en Luna y Luján, padeciendo la misma práctica que aplicaron en los 6 casos de tortura que La Garganta denunció en mi barrio, sólo entre abril y mayo: el "levantamuertos". Gas pimienta en los ojos y esposas en las manos, para vernos retorcidos en el piso. Yo les rogaba que me quitaran las esposas para poder respirar, porque necesitaba frotarme la cara, que se me quemaba en un ardor insoportable. Pero se mataban de risa: "Callate, negro de mierda, que no pasa nada, es todo psicológico", me decían, entre patadas y trompadas.

     Al llegar a la garita, nos tiraron en el piso y hacían fila para golpearnos. Nos obligaban a repetir nuestros nombres, entre rodillazos a las costillas. Y después otra vez, entre pisotones en los pies. Y después otra vez, entre patadas a los tobillos. Y después otra vez, entre piñas a la cabeza. Gritando, como pude, intenté decirles que tengo una hendidura en el cráneo y podían matarme si seguían haciendo eso. Pero la respuesta fue más clara todavía: “Por eso lo hacemos, porque a ustedes hay que matarlos".

     Después de tres horas, mientras un patrullero paseaba a mi hermana por toda la villa, sin avisarle a mis compañeros, ni a mi familia, que la seguían buscando, me trasladaron hasta la Comisaría 30 junto a mi cuñado Pablo. Y sinceramente, otra vez lejos de todo heroísmo, mi desesperación era tan grande que sólo les repetía en el patrullero: “Ya está, basta, si me van a matar, mátenme, pero mátenme ahora”. Yo no hice nada. O sí: luché, luché y voy a seguir luchando, para que nunca más ningún villero deba sufrir esta mierda.
No tengo dudas que me pasa por pobre y me pasa por negro, pero también me pasa por no callarme la boca y por seguir abriendo La Garganta, para que nuestro grito retumbe por todos lados.

     Porque sí, nos pueden encontrar muertos,
     ¡pero nunca nos van a encontrar callados!


Roque Azcurraire,  fotógrafo de La Garganta Poderosa, secuestrado por la Prefectura, aún detenido en la U28.

martes, 19 de diciembre de 2017

José María Pallaoro, Hubo una vez una ley




Hubo una vez una ley. Esa ley permitía la pluralidad de voces. Costó mucho esa ley, años de discusión, de trabajo. Es cierto, esa ley nunca se implementó. Por diferentes motivos, no se implementó.  Ayer, hoy, venimos comprobando la importancia de esa ley que se derogó por decreto. Los medios de información que pertenecen a los grupos económicos, casi el 100%, nos miente o se desentiende de lo que está ocurriendo. Decenas de miles de personas en las calles, a la mañana, a la tarde, a la noche, a la madrugada, para ellos no existimos. Lo único que cuenta es los tiradores de piedras que no permitieron al pueblo acercarse a la Plaza de los Dos Congresos (o Plaza del Congreso).  Esos tiradores de piedras, servicios como lo pudo corroborar Claudio Lozano, cuando vio a dos quitarse remeras con la sigla (si no me equivoco) de ATE y debajo de esas remeras chalecos antibalas. Seguramente hubo algunos idiotas útiles, nunca faltan. Vimos a esos tiradores de piedras, y vimos la cacería de manifestantes que no eran esos tiradores de piedras (tal vez hubo alguno, ese nabo del mortero casero, aún no lo sé), vi a hombres y mujeres y ancianos siendo arrastrados, detenidos, maltratados, heridos. Los grupos económicos tienen su ley. Nosotros, las calles, militarizadas, aún así, vamos a resistir. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

Horacio Verbitsky, El Perro no se calla



HORACIO VERBITSKY: EL PERRO NO SE CALLA

     “Al embarcar en El Cohete a la Luna quiero agradecer a quienes grabaron su mensaje de solidaridad y apoyo a la libertad de expresión con la consigna ‘Página/12 no se calla’, en el diario en el que trabajé durante treinta años, y a los muchos que se comunicaron por otra vía para preguntar y alentar. Los cuento entre los pasajeros de esta travesía en entorno digital. Aquí los espero, a partir del 10 de diciembre, en elcohetealaluna.com con mi nota de los domingos y mucho más. Va a ser todo un viaje.


     UNA HISTORIA AL COHETE

     El primer responsable del cohete que despegará desde aquí el 10 de diciembre es George Méliès, cuyo ‘Viaje a la Luna fundó hace 115 años la ficción cinematográfica, que me parece una expresión más justa que el cine fantástico o de ciencia ficción, que también se le endilga. Como era mago e ilusionista entendió y exploró antes y mejor que nadie las posibilidades del nuevo medio para contar historias que asombraran y divirtieran al espectador. Su contemporáneo Louis Lumière lo llamó el creador del espectáculo cinematográfico.
     Más previsibles, otros lo bautizaron el Julio Verne y el Cristóbal Colón del cine. Brian Jacobson, profesor de la Facultad de Artes Cinemáticas de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, cree que el cine de Méliès, ‘en su relación con la arquitectura, jugó un rol significativo en los cambios de la modernidad industrial que los historiadores de la tecnología describen como la mayor revolución tecnológica en la historia: la creación de un mundo crecientemente artificial, construido por el ser humano’. Hace poco más de un siglo. A Méliès le debemos la imagen que nos identifica.
Aquí es posible ver la película que filmó en 1902, en una versión HD, restaurada en 2010 con los colores originales que Méliès  pintaba sobre el celuloide. Son menos de 15 minutos deliciosos. Subo varias versiones, porque ninguna es perfecta. Sólo una tiene subtítulos en castellano, pero compensados con una chata locución en inglés. Vean la que prefieran: (…)
     En cualquiera que elijan, mi escena preferida es la de los paraguazos a los demonios que se desvanecen en una nube de humo, pero hay maravillas y metáforas para todos los gustos. El otro responsable de la nave ya se imaginan quien es.


     SOMOS MUCHOS MÁS QUE 562

     El otro responsable de que este cohete despegue hacia la luna se llama Maurizio Macrì y cree que sus órdenes son deseos para todo el mundo, ¿o era al revés? Furioso por la publicación de mi primera nota en Página/12 y en Economía Política sobre el blanqueo de capitales de su hermano Gianfranco, de su hermano de la vida Nicky Caputo, del presunto comprador de la empresa familiar, Marcelo Mindlin, del cuñado de su secretario legal y técnico Pablo Clusellas Zorraquìn, del primo de su jefe de gabinete Alejandro Jaime Braun Peña, de su suegra Pomi Awada y de sus cuñadas Leila y Zoraida dijo que el país estaría mejor si pudiera meter en un cohete y enviar a la luna a 562 personas. Muy Méliès, el presidente. Si fuera más Lumière, habría que mostrar 562 secuestros y asesinatos, tipo Triple A. Mejor que no.
     Pero Macrì es un optimista y vive una realidad tan fantasiosa como la de Méliès. Desde aquí, a partir del domingo 10 de diciembre trataremos de hacerle saber que somos muchos más que 562. Por empezar, me acompañan Fred Astaire, Eduardo y Victoria Basualdo, Eli Gómez Alcorta, Martín Kovensky, Damián Loreti, Mónica Muller y Adrián Paenza.
     En 1971, cuando España vivía el último lustro de la dictadura de Franco, el dibujante Forges (un viejito de barba nacido unos días antes que yo) publicó una pieza maestra del humor político. Un barbudo sentado en un banquito y con una lámpara apuntándole al rostro es interrogado desde las sombras por varios detectives de civil. Uno de ellos lo insta: ‘Confiesa, sabemos que sois 36 millones’.
     Busqué el dibujo, pero sólo encontré otros sobre el mismo tema, pertinentes para estos tiempos. En uno la consigna del investigador es ‘Confiesa. ¿Qué pretendías con eso de salario digno? ¿Subvertir el sistema?’. En el otro, apenas ‘Sabemos qué piensas’.
Porque sabemos lo que ustedes piensan, los citamos aquí y les pedimos que ayuden al buen destino del cohete, cuyo despegue se realiza con más entusiasmo que recursos.   Seremos lo que ustedes decidan que seamos.


Subite al cohete.”

domingo, 29 de octubre de 2017

Vicente Zito Lema, Los vidrios sucios de un país sin amor


SANTIAGO MALDONADO


Un Cristo pálido
cuya luz se despide
sobre los vidrios sucios
de un país sin amor.

Con toda el agua del río Chubut
jamás se lavarán las culpas.

Qué esperan para marcharse
los dueños de la muerte.

Ni pudor, ni siquiera piedad
en las bocas del rencor.

Hay un viento de silencio
y vos te hiciste cargo
del dolor que más duele.

La memoria del horror
es un instante eterno.


.

miércoles, 12 de abril de 2017

Vicente Costantini, No anden diciendo



DISCUTAMOS

discutamos

pero con los chicos
     en las aulas
con los docentes
     en las comisarías
con los presos
     en las cárceles

discutamos
pero con los viejos
     en los geriátricos
con los menores
     en los correccionales
con las menores
     en los prostíbulos

discutamos
pero con los locos
     en los manicomios
con las chicas violadas
     en los descampados
con los muertos
     en las fosas comunes

discutamos
para que después
     no anden diciendo
     que nosotros
     no llamamos al diálogo



 



9 de abril de 2017
“un poema que escribí el domingo pasado, tratando de contener la rabia
y repulsión que me daba ver cómo apaleaban a los docentes” (Vicente). 

sábado, 1 de abril de 2017

Ya se sabe quiénes son los condenados a pagar las crisis de reajuste del sistema


AYER, HOY, LA MISMA HISTORIA, EL MISMO DOLOR, LA MISMA LUCHA

     “Ya se sabe quiénes son los condenados a pagar las crisis de reajuste del sistema. Los precios de la mayoría de los productos que América Latina vende bajan implacablemente en relación a los precios de los productos que compra a los países que monopolizan la tecnología, el comercio, la inversión y el crédito. Para compensar la diferencia, y hacer frente a las obligaciones ante el capital extranjero, es preciso cubrir en cantidad lo que se pierde en precio. Dentro de este marco, las dictaduras del Cono Sur han cortado por la mitad los salarios obreros y han convertido cada centro de producción en un campo de trabajos forzados. También los obreros tienen que compensar la caída del valor de su fuerza de trabajo, que es el producto que ellos venden al mercado. Los trabajadores están obligados a cubrir en cantidad, en cantidad de horas, lo que pierden en poder de compra del salario. Las leyes del mercado internacional se reproducen, así, en el micromundo de la vida de cada trabajador latinoamericano. Para los trabajadores que tienen «la suerte» de contar con un empleo fijo, las jornadas de ocho horas sólo existen en la letra muerta de las leyes. Es frecuente trabajar diez, doce, hasta catorce horas, y más de uno ha perdido los domingos.”


Eduardo Galeano, Calella, Barcelona, abril de 1978.
“Las venas abiertas de América Latina”, 36ª edición, 1978.

Imagen: Ricardo Carpani, Desocupados, 1959. 

sábado, 14 de enero de 2017

Ricardo Daniel Piña, Pasan los grandes pájaros o canción desesperada de amor a la patria




Los teros. Las águilas. Los ruiseñores.
Los cóndores verdes de los cebiles en flor, del final de la primavera.
Estoy cantando.

Y canto, canto y sigo, mi amor, y estamos en diciembre, y me reconforto adivinando la distancia entre los cerros, anteriores a la pared marrón de la puna. Y canto, canto.

Tarareo y silbo. Y me hundo en el cuenco majestuoso del río Yacone, casi seco en el verano, como una triste cabellera blanca de una anciana enamorada de sus días de juventud.

Alcanzo a distinguir el vapor que sube desde el tapizado montaraz de las laderas.
Toda la luz de los reflejos se reúne en el ciclo de la lluvia.

Mis ojos, son hojas de árboles y yuyal que se resiste al machete y crece y florece
y se antepone en ese discurso rojinegro y amarillo y ocre,
homologado por la pacha mama; de ramas y perfiles de frutos y semillas
y seres indefinidos con formas humanas o de bestias.

La luz amarilla se hace redonda
con nubes como rocas caídas al fondo de esa muralla de la puna,
que nieva piedras hacia un cielo celeste y verde.

Celeste del juego de la vista en sortear las ramas y otros verdes corriendo el telón amarillo, violeta y blanco de corcheas y semicorcheas de los sapos.

El río es una golosina que hace ruido en la saliva.
La saliva es una súplica de buen tiempo.
Y las nubes grises y azules caen delante de mí con neblina y fresco.

En el cincuenta y cinco,
La Fusiladora ó “Revolución Libertadora” (nombre de fantasía
de la empresa oligárquica argentina)
usó a los uniformados de las tres fuerzas armadas contra su pueblo,
para tomar el poder y echarlo a Perón de un gobierno elegido por su pueblo.
Porque le quitaban la propiedad de la nación.
Le quitaban la alternancia de esos festivos señores mamarrachos de la alta
sociedad de apellidos señoriales. La estirpe patricia a cambio de un aluvión de trabajadores del interior de la patria en la nueva industria pesada argentina.
No queda un solo militar dispuesto a tomar las armas contra el pueblo.
La independencia se construía con revolución y trabajo digno.
Y la oligarquía se resistió a ese atropello de los tiempos nuevos,
que avanzaba hacia la distribución equitativa de la riqueza.

Hoy, tienen el poder de forma democrática.
Evolucionan en la mentira. Justifican la esclavitud y nos cuesta creerlo.
Se cercioran de las sucesivas mutaciones del mando.
Seduciendo las masas de trabajadores con los medios informativos y los espejismos de la evolución natural en clases sociales.

Fusilaron con balas, en el ´55 a los leales que resistieron el derrocamiento de Perón.

Hoy fusilan con hambre y quita de conquistas populares. Ya no es más lo tuyo, estás frente a las armas en un basural. Estás muerto..

Ahora la torta, volvió a ellos. Los dueños del país.


El río es tibio y transparente.
Me recuesto de espaldas.
Los generales se suceden.
Los brigadieres.
Los capitanes mayores.
La luz del cielo habla de la tristeza.
Sabe qué pasó por esta tierra la usurpación de la propiedad.
El agua me acaricia y me lleva en su torrente suave.
Da golpeteos pequeños en mi espalda,
tendida al natural líquido de la montaña.

Un señor tiene el acceso a la propiedad de una tierra que trabaja otro.
Los cerros son roca sofocante y oscura de alguna vez.
Con los primeros pájaros fríos de la cordillera, precisamos la soledad casi inmediatamente, por un temor urbano de posesión del tiempo, que no existe.

El uniforme verde y azul,
esconde un invierno que no para de crecer con el sufragio universal.
Redondas como burbujas de clorofila,
alargadas como espadas de la independencia,
compuestas y unidas en nervaduras rojas, verdes, azules como banderas.

Como labios de carne como labios de fuego como piernas torneadas por el frenesí evolutivo de la especie.
Hojas permanentes de un verde cósmico.
Hojas de agua de lluvia negra.
Representante de las formas azules de arriba.


En el cerro, 21.12.2016 / 12.01.2017


Imagen: Diputada Mayra Mendoza, 21 de diciembre de 2016. Represión en “la Jujuy” de Gerardo Morales.

martes, 20 de diciembre de 2016

Ariel Prat, Cuando todo era ruinas


MURGA DEL FLACO

Oh Oh Oh…

Cuando todo era ruinas la casa en llamas dolor, penar.
Ruido de cacerolas, rotas cadenas, mejor ni hablar.
Milicos, liberales pasando lista a la impunidad…
Desde Río Gallegos contra los vientos dentro y afuera.
Pero cambiando el aire que nos faltaba a la Patria entera.
Curando las rodillas sin las recetas de aquellas fieras.
Bajando al fin los cuadros metiendo en cana a toda esa mierda…

Murga del Flaco…

Pero toda su rabia que a todos ganas nos devolvió.
Se lo llevó temprano y un pueblo erguido lo despidió.
Como otro 17 llegó la gente con emoción…
Hoy nos legó el orgullo de hacer más grande a nuestra Nación.
Hay que seguir curando lo que aún lastima en el corazón.
Nos dejó con Cristina más justa y libre será Argentina.
Luchando sin tristezas no perderemos nuestra alegría…

Murga del Flaco…


Escribe Ariel Prat : "Recuerdo de hace 15 años, fragmentado...iba la noche del 19 en el 99 hacia Radio Nacional, me entrevistaba Diego Bonadeo. El chofer paró antes de la 9 de julio y dijo que no seguía porque no iba a poder cruzar. Nos asomamos y vimos el impresionante piquete cacerolero de la zona paqueta que bajaba del norte. Crucé la avenida a pie y ya en la radio estábamos pendientes de la tv más que de otra cosa. Diego me quiso convencer de alcanzarme con el auto pero yo salí derecho para la plaza a la que no llegué nunca. Unos gases me dejaron forfai y me senté en el cordón de una vereda cercana al obelisco. Ayudé a unas mujeres, una se desmayó...terminé con varios, recuerdo entre ellos a Leo, el baterista de Attaque, encerrados en La Academia de Callao, porque los encargados cerraron...fue como un sitio dentro de otro que era la ciudad...yo estaba sin pertenencia partidaria, peronista desencantado no representado por nadie...a los dos meses, después de tocar en La Trastienda y con una ayudita de mis amigos, me fui para España aprovechando una gira por Aragón y País Vasko...hasta junio del 2004 no regresé...ya Néstor asomaba en mi corazón y reanimaba mis ganas que su rabia me contagiaba...". 

LUCHANDO SIN TRISTEZAS NO PERDEREMOS NUESTRA ALEGRÍA…