martes, 15 de agosto de 2017

Raúl Orlando Artola, Un acto de amor



ESCRIBIR ES UN ACTO DE AMOR

     Escribir es igual que amar. Es tan difícil como amar. No se puede enseñar ni se termina de aprender nunca.

     Cada vez hay que empezar de cero. Cada acto de escritura o de amor son únicos y la experiencia no sirve para nada. Siempre somos aprendices.

     Podemos cometer menos torpezas con el tiempo: no se puede avanzar mucho más.

     Las dificultades son siempre las mismas: qué hacer, cómo decir, para que lo que hagamos, para que lo que digamos, sea verdadero, no tenga al ego por delante, le sirva a otros y sea digno de recordar.


     Ah, y que la empresa no nos fatigue tanto como para hacernos creer que ya no vale la pena.


Dedicado a Cristina Kirchner