martes, 25 de julio de 2017

José María Pallaoro, La inmundicia de M no descansa




MEJOR HABLAR DE CIERTAS COSAS 




La inmundicia nos sigue haciendo M. La inmundicia de M no descansa. Podemos ponerle un freno con nuestro voto. Sin dejar las calles, las marchas, las movilizaciones. A la inmundicia le queda dos años. Dos años terribles que nos espera. Sé que muchos estamos angustiados. Sé que tenemos graves problemas para acceder a nuestros medicamentos. Sé lo que gran parte del pueblo sabe: presos políticos, trabajadores reprimidos, represores, desocupación, entrega. La inmundicia nos quiere arrodillados, inclusive muertos. No seamos solo testimoniales. Votemos en defensa propia, para poner un freno a estos dos años de M que nos espera. Para que en dos años, con nuestro voto y nuestra lucha, nos saquemos la inmundicia de encima. Para respirar.

lunes, 3 de julio de 2017

Chusma, fotos de Coti López















Chusma no significa nada. Chus-ma es una palabra inútil. Puede ser
atribuida al fascismo de ruleros, a la vecinocracia que incuba el
huevo de la serpiente. Pero también puede ser un rostro salvaje.
Chusma en negro o en blanco. El primer pensamiento que se agita en
mi mente es la mirada impertinente, la mirada vecinal y contravecinal
que se te mete en tu casa y quiere saber cómo vivís y hacés las cosas
todos los días cuando te despertás y vas a dormir. Pero insisto
que chusma no significa nada. Para el periódico local, los mejores
lectores son los chusmas porque llevan y traen un runrún que no tiene
contenido, más que aquel que hace chusma. Es efectivo porque limpia
y recibe el nombre de chusma que se mete en todas las cosas cual
virus en la palabra que todos comienzan a hablar sin darse cuenta.
Chusma recibe el nombre de todos los intelectuales y artistas de
una ciudad pacata, que colaboró con exterminar a sus mejores hijos
que eran, para ellos, los peores chusmas. Los intelectuales de esta
ciudad pacata convergen como grupo o asociación de perros escondidos
en caniles de elite que salen a oler el culo a sus adláteres chusmas.
Ellos son tan chusmas como aquellos que salen también a chusmear los
viernes a la noche y después se guardan. El positivismo lo sabe bien,
por más que lo niegue: todo lo culto nace de lo popular. Por ahora
podemos decir que todo lo culto nace de la chusma. Y toda chusma puede
llegar a ser culto.
Chusma es una palabra sensible para la mirada. Se puede fotografiar
el concepto. Pero es inútil, eso no le sirve al funcionariado de turno
que la clasifica para quedar bien con el progresismo bienpensante.
Porque la belleza ha muerto, salvo para quien pasea y la capta en
un rapto. Cada criatura atrapada en un minuto de peligro. En esa
secuencia de imagen tiempo-movimiento, el daguerrotipo siglo XXI es
algo inolvidable. Una cadena de deseos.



Entraron los viernes por la tarde. Invadieron la ciudad como ratas
las chusmas. Le dieron una postal a la señora chismosa de ruleros que
cacerolea indignada cuando le retienen al campo. Cuando le retuvieron
los ahorros. De a poco se juntaron otros varios vecinos del centro y
pensaron en hacer listados de nombres. Coser prontuarios y dárselos al
comisario de turno para que observe y requise. Que constate lunares,
tatuajes, fenotipos, gorras y modismos. Un Hamelin para limpiar a la
chusma se consigue al por mayor en el mercado de limpiachusmas. Pero
eran muchos, cada vez más. En todas las esquinas llegaban de todos
los márgenes para reírse, abrazarse, fisgonear y hacer la previa de
la noche más oscura.

 

Tras vestir
No es igual a vestir después
El pecho de color es fulgor
Como una criatura lamida por el sol
El fantasma viaja haz de luz que capta el pez-on
Así la Chusma sueña bajo el agua nocturna ser pez-on
Y a la mañana es Sherezade cuenta el sueño de su amado
Se lo trasmite como un almíbar del oído a la boca susurro chusma
Tras vestir no es igual a vestir antes



Todo chusma en una plaza sabe
Que el único mesías radica en el pueblo
En algún vértice escondido de multitud
Donde fulge algo
El pun-ctum está en un desliz un respiro
Chusma sabe que hay que buscarlo como tesoro
No es un lumpen ni está alienado
Aunque no lo reconozca
Las estrellas nacen dentro del pecho del pueblo
de una chola o un cholo con una espina adentro de tristeza
que agrieta el centro del mundo
un pibe a punto de caer muerto en una esquina
sostiene todas las miserias latentes a punto de estallar
una mujer encerrada dentro de un cuerpo macho
es todo pueblo su tierra
es pueblo ambiguo que espera resolución con el cuchillo afilado
para entrar en escena
para atrapar el vuelo de un ángel
para soñar de nuevo




 


Fotos de Coti López
Textos de Julián Axat
Contanza “Coti” López nació en General Belgrano, provincia de Buenos Aires, en 1980. Abogada y fotógrafa. Chusma es su primer libro.
Julián Axat nació en La Plata en 1976. Abogado y poeta.

Fotos de fotos, Jmp.

sábado, 10 de junio de 2017

Patria o Colonia, Pueblo o Corporaciones, Cristina o Macri


NO HAY PROPUESTAS INTERMEDIAS QUE EXPRESEN ESTA CONVICCIÓN. 
ES PATRIA O COLONIA, PUEBLO O CORPORACIONES, CRISTINA O MACRI

     Por medio del presente, quienes conformamos el Frente Nacional Evita de la Provincia de Buenos Aires, a través de su mesa Promotora, comunicamos a los compañeros y compañeras del campo popular que seguimos la conducción de la compañera Cristina Fernández de Kirchner, como lo hemos hecho desde el año 2003 con el compañero Néstor. Seguimos en el mismo lugar, con la coherencia y las convicciones de siempre. Razón por la cual, cada uno en su momento, fuimos abandonando el Movimiento Evita, al tiempo que decidimos construir este nuevo espacio con compañeros y compañeras, que representa la expresión más genuina de nuestros principios y nuestra causa.

     Estamos profundamente convencidos de la necesidad de aportar a la unidad del Movimiento Nacional a través de la candidatura de la compañera Cristina en las próximas elecciones, en lista Única, como salvaguarda de los supremos intereses de la Patria y el Pueblo Argentino.

     Pero también queremos reafirmar ese espíritu Nacional y Popular que juntos fuimos desarrollando a lo largo y ancho de nuestro país, y nuestro sentir de pertenencia a un Proyecto Nacional que expresa la lucha por la liberación de la Patria y la felicidad del Pueblo, dejando bien en claro que no hay propuestas intermedias que expresen esta convicción. Es Patria o Colonia, Pueblo o Corporaciones, Cristina o Macri.
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viernes, 26 de mayo de 2017

Daniel Ponce, Males




MALES

     En un programa televisivo, de esos que llenan espacios, el escritor inútil Federico Andahazi se dedicó a historiar las raíces místicas de la administración macrista. Entrevistó a una vidente, de nombre imposible de retener, que mencionó que vivía en el exterior y que había sido convocada para “limpiar” la residencia presidencial. Andahazi, de cejas pintadas con betún y barba candado de falso encantador de serpientes, observaba a la vidente con los ojos entrecerrados. La estrategia era ramplona: poner un mensaje político en clave de misterio. Los efluvios del kirchnerismo, segregados por íncubos del inframundo, debían ser neutralizados porque constituyen la sustancia del mal, un mal que podría instilar sus poderes en los nuevos habitantes de la casa.

     El filósofo de la felicidad, Alejandro Rozitchner, posee un refugio en la Casa Rosada. Nadie conoce sus horarios de labor, ni las comodidades que goza, pero algo se ha especulado sobre su sueldo, un estipendio que asustaría a un banquero. El filósofo se encarga de elaborar frases, corregir discursos, escribir algunos pliegos y, casi seguro, dormir la siesta. A juzgar por su porte, por su expresión de somnolencia y su barriga podríamos decir que es el ejemplo vivo de la felicidad posprandial, una felicidad sólo accesible luego de un platazo de macarrones con estofado. Este chamán aconseja al Presidente antes de cada aparición pública y es autor de la famosa respuesta: “Esa te la debo”, que esgrimió el Ingeniero Macri al ser consultado en una conferencia de prensa. Para el filósofo de la felicidad, el bien está en “sincerar las cuentas y limpiar la corrupción y la mentira, implica pasar un año mal”.

     La gobernadora Vidal suele hacer recogimientos espirituales en la Ciudad de Rodríguez. La acompaña su gabinete y cuatro o cinco iniciados que se dedican a la digitopuntura, la velomancia y la numerología. La señora Vidal ve con desconfianza “las malas actitudes de los gremialistas docentes”.

     El diputado Eduardo Amadeo, haragán proverbial, rentado perpetuo, correveidile, alcahuete con pinta de mayordomo de estancia, solicitó a los Decanos de las Facultades de la UBA la lista de los alumnos extranjeros, de países limítrofes, alegando que hay que conocer al dedillo la historia académica de los mismos para saber si abusan de la gratuidad de la educación universitaria argentina y si son dignos de la misma. Amadeo afirmó que “el mal está donde menos lo pensamos”.

     El senador Miguel Ángel Pichetto está seguro de que muchos de los males del país se deben a la migración incontrolada de paraguayos, bolivianos y peruanos. Para Pichetto, el “mal se expresa en el adormecimiento de las costumbres”.

     El diputado Olmedo apuesta doble contra sencillo que un muro de contención fronterizo sería la solución contra los narcos y malentretenidos que atraviesan la frontera para corromper a la juventud de nuestro país desde Bolivia. Además, Olmedo es un declarado homófobo y empleador negrero de peonada. Para este diputado “el mal es algo importado ya que los criollos son nobles por naturaleza”.

     El actual agregado cultural en la Embajada de Alemania, señorito Lopérfido, de crines teñidas con tinta Pellikan y aspecto de reaparecer vivo luego de una juerga de malhechores, porfía, gracias a sus investigaciones, que la cifra de desaparecidos no  alcanza las 30.000 víctimas sino que se trata de un número mucho menor. La cifra, según sus sesudas pesquisas, fue abultada por el kirchnerismo para favorecer a una multitud de clientes políticos que se vieron beneficiados por planes de reparación. Lopérfido juró que éste era uno de “los males de la sociedad argentina”.

     El Ministro de Economía, Nicolás Dujovne, afirma que el país se recupera luego de haber pasado por una hecatombe.  Para Dujovne, el mal es “haber tenido una economía cerrada”.

     En su columna de opinión, el señor van der Kooy escribió, hace un tiempo: “El Presidente ha comenzado a interpelarse sobre la metodología del vínculo con la diputada. Tal vínculo es políticamente ineludible. Pero aspira a garantías diferentes. Complicado. Dedica horas a los encuentros personales con Carrió. Los entendería como una especie de terapia para controlar a la mujer. Pero ella posee la velocidad de una liebre: “Suponen que me contienen. Pero yo les anticipo lo que estoy dispuesta a hacer”. Ha sellado con Macri una relación cordial. Aunque presume que el ingeniero continúa arrastrando un costado oscuro de su historia cuyo origen habría que rastrearlo en las raíces familiares. La diputada estaría dispuesta a exorcizarlo de todos aquellos males que lo acechan”.

lunes, 8 de mayo de 2017

Julián Axat, El pacto fáustico y la Corte Suprema



EL MAL Y EL JUZGADOR (el pacto fáustico y la Corte Suprema)

Luego del dictado del reciente fallo de la Corte, he tratado de reflexionar profundamente sobre un doble problema que surge desde sus entrañas. En primer lugar, el problema moral y ético que surge para los jueces frente a la aplicación de criterios de benignidad a condenados por delitos de lesa humanidad; es decir, el tipo de razonamiento y valoración legal que utilizaron en el caso. El segundo lugar, la forma en la que se echó mano a argumentos falaces, de mala fe, como consecuencia de lo primero. La apariencia de argumentos de racionalidad y corrección, como artificio (ardid) que esconde la banalización de lo ocurrido a partir del 24 de marzo de 1976.

El dilema moral del juzgador ante el Mal radical, aparece siguiendo a Hannah Arendt, ante “la dificultad de responder al Mal con medidas ordinarias que aplicamos a criminales comunes”.  Y como dice el propio Nino (citado en el fallo que aquí comentamos, pero para justificar el criterio contrario): “la mera aplicación del derecho penal ordinario es, tal vez, esperar demasiado. Al estudiar el derecho penal aplicado a las violaciones masivas de derechos humanos lo que vemos generalmente son amnistías o indultos, un ominoso silencio…” (Juicio al Mal absoluto, Pág. 8). La aplicación de las reglas comunes a hechos no comunes, implica un esfuerzo argumentativo que intenta forzar la ética para la que se pensó lo extraordinario al castigar crímenes de masa. Pues un supuesto hecho banal (la benignidad ante la senilidad del genocida y su soltura ante la estupefacción de la víctima) está  muchas veces aquello que constituye lo siniestro.

Juzgar es más que pensar, y las palabras que se elijan para justificar la valoración del juzgamiento serán claves para racionalizar el lugar que ocupa el daño más grave sobre lo humano que se haya probado. En términos de lo ocurrido en la ESMA o  Auswitch el juicio es superior a la escala normal de juzgamiento sobre hechos comunes. Hay insuficiencia de juicio y capacidad reflexión en el uso de reglas (procesales) banales o simples, que puedan conducir al ocultamiento del Mal, es decir, su repetición, venganza o efecto de amnesia general.

Veámoslo concretamente en el voto en mayoría de uno de los jueces: “… Que esta Corte no puede soslayar el dilema moral que plantea en el juzgador la aplicación de un criterio de benignidad a condenados por delitos de lesa humanidad. Se trata de un dilema que debe ser resuelto con la aplicación de la Constitución y las leyes…”.

El juez constitucional no es un mero burócrata aplicador de leyes, debe cotejar valores y su guía ante estos casos –si dilema- es el reconocimiento de los derechos humanos como valor constitucional universal. Esa es la ética que lo guía, la Constitución en su art 75 inc. 22 guía al juez a resolver este dilema moral con los tratados de derechos humanos en mano y que colocan a los delitos de lesa humanidad en un lugar supremo, por encima de la valoración que supone la aplicación de reglas del derecho común de derecho interno que favorecen a condenados por hechos comunes en su ultractividad o retroactividad. La inclinación del juzgador a aplicar criterios de benignidad a delitos aberrantes, resuelve el dilema por el lado del perpetrador y se desliga de otros criterios de Cortes internacionales de DDHH que previnieron en similares casos (véase por ej. Fallo Corte IDH “la Masacre de Rochela”).


Entonces, la confesión que el Juez hace de su dilema moral, y su inclinación por una solución que no contempla la profundidad del horror pasado, sino la aplicación de un criterio de benignidad común al Mal juzgado, evidencia un pacto Faustico. Tres jueces de corte más alta de justicia de la Argentina han cedido su inclinación moral a una suerte de Mefistófeles jurídico, quien ha comprado sus almas a bajo precio ocultando el desgarro de lo humano en las víctimas y sus descendientes. La falacia en la argumentación deviene de este pacto fáustico con la protección legal de un sector social claro, y comprende en estirar proposiciones normativas para adecuarlas a hechos (de excepción) que no fueron contemplados por esas proposiciones. Esto es, ni más ni menos, que el uso instrumental del derecho como regla, extensible para casos no contemplados.  

El decisionismo político para utilizar la regla normativa a piacere, tal como Carl Schmitt y otros juristas del horror enseñaron aparece aquí con toda vigencia. Esto es, en este pacto fáustico con el Mal, la retórica del juzgador justifica la operación que le permite a genocidio alterar la interpretación de leyes anteriores a su concepción como tal, es decir, que por la correlación de fuerzas del momento ni siquiera previeron esa situación como excepción. Así el fallo: “… y en este caso las normas aplicables son concluyentes, máxime cuando se repara que conforme al texto de la ley 24.390 la naturaleza o gravedad del delito no constituyen condición de aplicabilidad de sus disposiciones… dicho de otro modo: el legislador, único sujeto jurídico habilitado para hacerlo, no previó un régimen diferenciado que excluyera la aplicación de los arts. 2° y 3° del Código Penal a los delitos de lesa humanidad…”.
La mala fe de esta interpretación está en un engaño, dijimos ardid de argumentación; pues como consecuencia de las leyes de impunidad existentes para 1994 y aun en 2001, el legislador que sanciona y deroga la 24.390 no podía prever por entonces una realidad de los juicios de lesa humanidad como los que desde 2006 se llevan a cabo en la Argentina. De allí que no podría inferir por entonces una excepción como la que hoy construye la Corte, concediendo esa excepción del 2x1  pretorianamente. Contrariamente a lo que ella misma argumenta, la Corte se convierte en legisladora de la excepción y otorga benignidad en una operación semántica débil, transformando por fuerza de la argumentación fáustica, al criminal de masas en un criminal común y corriente frente a la ley. Esta es, en cierta forma, la banalización del Mal. Aquí el juzgador oculta el Mal a través de retorica. El uso decisionista del derecho tal como enseñaba Carl Schmitt, en tanto la política y el derecho es también la guerra por otros medios.

El fallo en mayoría dictado por la Corte, abre sobre el suelo Argentino una grieta profunda. El mismo posee una cáscara de tecnicismos muy inteligentes, uso de citas, dogmática, diría que es lógicamente impecable, aunque axiológicamente débil. En la matriz de sus argumentos la ESMA configura un espacio que desborda sus categorías pensantes, sigue siendo un vacío o un silencio que susurra tras sus palabras. Desde una mirada de la filosofía del derecho, podríamos decir que ha ganado la racionalidad instrumental del derecho sobre la poesía y el rostro de lo humano. Como dice Martha Nussbaum citando a Walt Whitman (Justicia poética, Pág. 115), algún día llegarán los jueces que “no juzgue como el juez, sino como el sol alumbrando a una criatura indefensa”. Jueces cuyo imaginario sea el de alumbrar, escuchar voces mudas, excluidas, y no encubrir el Mal con imaginarios retóricos y tecnicistas.


La noche es la catástrofe que asoma debajo de las palabras, y eso no se encubre fácilmente con operaciones lingüísticas, pues se trata del susurro de los muertos y desaparecidos que aun se escucha si uno es perceptivo con el aire de la Historia. Incluso lo escuchan los verdugos sueltos o encerrados; en una de esas lo escucharon estos jueces cuando redactaban el contrato fáustico de sus almas.

Julián Axat, (abogado, hijo querellante causa “Cacha”).

miércoles, 26 de abril de 2017

Rodolfo Alonso, A 80 años del genocidio de Guernica



A 80 AÑOS DEL GENOCIDIO DE GUERNICA

         A metros de la Casa Rosada, junto a la estatua de Juan de Garay, Buenos Aires ostenta desde 1919 un retoño del más que secular Árbol de Guernica, emblema sagrado de las libertades vascas. Anterior incluso a la existencia de España como estado nación, a partir de Isabel y Fernando los reyes acostumbraban jurar bajo su sombra venerable respetar los fueros de Euzkadi.

         Acentuando su fuerte simbolismo, ese magnífico Roble sobrevivió, en medio de un hito legendario: la guerra civil española (1936-1939), a otro hecho de trágica resonancia. El 26 de abril de 1937 la vieja villa de Guernica fue literalmente reducida a polvo, junto con buena parte de su población, por los flamantes aviones nazis de la Legión Cóndor.
         Porque el 18 de julio de 1936, militares conducidos por Francisco Franco se sublevan contra la legítima República española. Controlados y muchas veces vencidos por el pueblo en armas, los milicianos recuperaron en Madrid su principal reducto, el Cuartel de la Montaña. Así comenzó la última guerra de hombres, y la primera contra el fascismo. Contra los fascismos, que reaccionaron de inmediato.

         Del principio al fin, Hitler y Mussolini cooperaron con la rebelión enviando sus mejores tropas y modernos adelantos bélicos, decisivos para la victoria franquista. Goering probó allí su naciente Luftwafe, y más de 700 pilotos alemanes cuidadosamente elegidos volaron para Franco. Ensayaron bombardeo de ciudades, blitzkrieg o guerra relámpago, terror sobre poblaciones civiles, ataques aéreos en picada y táctica de apoyo directo a las tropas de tierra. Sin olvidar los tristemente célebres tanques Panzer I.
Esas crueles experiencias fueron invalorables, al estallar casi de inmediato la segundo guerra mundial (1939-1945), para los primeros éxitos nazis en toda Europa. La misma Europa que abandonó a los republicanos españoles. Que sólo contaron con la ayuda sobre todo inicial de la URSS y el apoyo permanente del México de Lázaro Cárdenas, sin olvidar las heroicas e indomables Brigadas Internacionales.

         El 23 de abril de 1937, el jefe de la Legión Cóndor, Wolfram von Richthoffen, primo del famoso as de la aviación alemana en la primera guerra, anota en su diario: “¿Qué se puede hacer? La Legión Cóndor se retira. No se puede dirigir a una infantería incapaz de atacar posiciones débiles.” Y al día siguiente: “¿Conseguiremos destruir Bilbao?”.

         El 26 de abril, a las 14,30 la campana mayor de Guernica repicó alertando sobre un ataque aéreo. Era día de mercado. Se corrió a los sótanos. Un solitario bombardero Heinkel 111 de la Legión Cóndor arrojó su carga letal en el centro y desapareció. La gente dejó sus refugios para socorrer heridos. Quince minutos después, la escuadrilla completa de la élite aérea nazi sobrevuela Guernica. Cierto número de cazas italianos Fiat CR-32 y Fiat-Ansaldo participaron también. Hubo una estampida para huir al campo, pero cazas Heinkel 51 ametrallaron sin piedad hombres, mujeres, niños. Sin embargo, faltaba lo peor.

         A las 17,15 cuarenta bombarderos Junker 52 arrasan minuciosamente la ciudad, en pasadas de 20 minutos durante dos horas y media. Arrojaron desde bombas medianas o pequeñas hasta de 250 kg, antipersonal e incendiarias. Los testigos describen escenas apocalípticas. Familias enterradas por escombros de sus casas o aplastadas en refugios. Vacas y ovejas ardiendo por la termita y el fósforo blanco, enloquecidas hasta morir entre ruinas en llamas. Salvo la Casa de Juntas y el Roble milenario, no alcanzados por hallarse fuera del corredor aéreo que los pilotos alemanes siguieron disciplinadamente, Guernica era una pira de fuego, humo y terror.

         El gobierno vasco sostuvo que un tercio de la población (1645 muertos y 889 heridos) sufrió en carne propia el bombardeo. Al día siguiente, 27 de abril, la prensa británica anuncia la destrucción de Guernica, y el 28 tanto el “Times” como el “New York Times” publican el célebre artículo de George L. Steer. La indignación mundial es inmensa e inmediata. El 29 de abril el cuartel general de Franco emite un comunicado, donde intenta adjudicar la responsabilidad a “las hordas rojas al servicio del perverso criminal Aguirre”, presidente de Euzkadi.

         La mayoría de los vascos eran católicos y moderados o conservadores. Se unieron al Frente Popular en defensa de sus fueros seculares. A diferencia de la Iglesia española, que apoyó vivamente la “Cruzada”, fueron acompañados por sus sacerdotes. Yo mismo recuerdo una foto en la cárcel franquista, donde cien curas vascos rodean al dirigente socialista Julián Besteiro.

         Sólo tras morir Franco (1975), como exigió su autor, el cuadro más renombrado de Picasso, pintado frenéticamente entre mayo y junio de 1937, pudo exhibirse en España. Quizá no todos quienes acuden al Museo Reina Sofía saben, hoy, a qué alude su sobrio título: “Guenica”. Durante la ocupación de Francia, al preguntarle ante la misma obra un oficial nazi: “¿Usted hizo esto?”, Picasso contestó simplemente: “No, esto lo hicieron ustedes.”

         Como prueba, baste lo declarado por Goering en el juicio de Nuremberg (1945-1946) a criminales de guerra nazis: “Cuando estalló en España la guerra civil, Franco pidió auxilio a Alemania, y en especial apoyo aéreo. El Führer vacilaba, y yo le aconsejé con energía que bajo cualquier circunstancia otorgase ese apoyo: en primer lugar, para impedir la extensión del comunismo en esa zona, pero también para poner a prueba mis nacientes Fuerzas Aéreas en una serie de detalles técnicos. Con autorización del Führer envié gran parte de nuestra flota de transporte y numerosos cazas y bombarderos, así como cañones antiaéreos. Pude comprobar en condiciones de combate si el material era eficiente. Para que el personal adquiriese además experiencia práctica organicé una rotación continua mandando constantemente unidades nuevas y repatriando las anteriores.”

         Esa fría pero precisa enumeración, de por sí escalofriante, se hace estremecedora si la contraponemos con las imágenes concretas y a la vez inimaginables del horroroso genocidio sufrido por Guernica. Nadie lo rozó tan hondamente como un íntimo amigo de Picasso, el gran poeta francés Paul Éluard, en su indeleble poema “La victoria de Guernica”:

“Os han hecho pagar el pan
El cielo la tierra el agua el sueño
Y la miseria
De vuestra vida


Las mujeres los niños tienen igual tesoro
En los ojos
Todos muestran su sangre

El miedo y el coraje de vivir y de morir
La muerte tan difícil y tan fácil //

Parias la muerte la tierra y la fealdad
De nuestros enemigos tienen el color
Monótono de nuestra noche
Daremos cuenta de ellos.”



Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1930). Poeta, traductor y ensayista argentino.

Pablo Picasso (1881-1973). Guernica (26 de abril de 1937 – junio de 1937), óleo tamaño mural sobre lienzo, 3.49 m x 7.77 m.