viernes, 5 de agosto de 2016

Jorge Alemán, Mi querido Daniel Santoro


ACERCA DE UNA ENTREVISTA A DANIEL SANTORO

     Mi querido Daniel SANTORO, al que admiro como artista y pensador, viene insistiendo en el "disparate progre" del Kirchnerismo que según él, se autoexcluye con fórmulas como Kicillof o Sabatella.

En SANTORO pervive una lectura esencialista y metafísica del peronismo que su propio arte desmiente. Traslada su propia lectura de los 70 y la Tendencia y su " autoexclusión" al escenario actual y luego con pragmatismo, que es siempre una coartada final de la metafísica, afirma que esos nombres no "suman nada".

Sin duda, para SANTORO el peronismo es la metáfora lograda de Argentina y es, como él lo afirma, la "mierda" que hay que aceptar, arremetiendo después contra los "puros" que no desean ese destino escatológico.

¿Por qué no nombra el a los dirigentes peronistas que no serían puros, sabrían manejar lo sucio y a la vez se mantendrían en el antagonismo crucial con el neoliberalismo macrista? ¿Por qué no habla de cómo muchos dirigentes peronistas han hecho todo para diluir el kirchnerismo?

Desde un principio, tengo el convencimiento de que no nos debemos empeñar en mantener una identidad anterior. Un nuevo proyecto hegemónico no puede consistir en una reproducción idéntica de nada anterior y debe construir nuevas alianzas. En esto coincido con Daniel. ¿Pero cuál fue la conducta de los dirigentes peronistas no kirchneristas hasta la noche de ayer con lo de Hebe?

Daniel querido, el peronismo no es una esencia inmutable que hay que custodiar, también fue alcanzado por el "agujero de lo real" que tan bien sabes reconocer en tu Arte.

Se ha dislocado y salido de quicio hace mucho. ¿Qué no hay que regalar ese significante? De acuerdo, pero que tampoco hay que pensar todo desde una lógica electoral para ver cómo se suma a toda costa no. Hay veces que hay que atravesar el desierto y no para autoexcluirse sino para defender una causa. No se trata de ganarle a Macri, se trata de frenar el neoliberalismo y sólo desde allí debemos intentar articular una mayoría popular.



Imagen: Daniel Santoro. "Actualización doctrinaria". Óleo sobre tela, 150x200, 2015. 

miércoles, 3 de agosto de 2016

Alberto Szpunberg y Miguel Naón, un encuentro



Escribe Miguel Naón:

"Anoche cuando nos tomaron esta foto, Alberto Szpunberg me estaba contando una gran historia que quiero compartirla con ustedes. En el año 1976, en plena dictadura, Alberto seguía militando desde la clandestinidad (en el PRT). Un día, su responsable le informa que su gran amigo y compañero de militancia Haroldo Conti, estuvo compartiendo un asado con Paco Urondo (otro gran amigo de ambos) y otras personas. Esto lógicamente estaba terminante prohibido, en primer lugar porque estaban rompiendo todas las medidas de seguridad, se estaban exponiendo mucho, y además porque pertenecían a orgas distintas (Paco era montonero). Entonces la célula organiza cita de Alberto con Haroldo, para que el primero le haga un llamado de atención y le pida una debida autocrítica. Luego de varias cadenas de mensajes entre un compañero y otro, se pudo concretar una cita en un café, en la esquina de Scalabrini Ortiz y Córdoba. Alberto llega un poco más temprano y mientras espera a Haroldo se pone a escribir algo sobre una servilleta. Llega Haroldo y le pregunta: “Che, ¿qué estás escribiendo?”. “Un poema, ¿qué voy a escribir?”. “¿Me lo pasás? ¿Lo puedo leer?”

Alberto se lo da, Haroldo lo lee… Le encanta, le pide quedárselo y se lo guarda en el bolsillo de la camisa.
Pocos días después Haroldo escribe un cuento extraordinario (uno de sus últimos, antes de ser secuestrado). El cuento se llama “A la diestra”. En un párrafo lo menciona a Alberto y cita ese poema escrito en una servilleta, de esta manera:

"Mi tiempo. La historia. Lo que llevo de ausencia. Entre la tía y yo está el vidrio de la cancel y veinte años de tristezas en esta ciudad de forasteros que nunca llegué a amar, que amé con rencor, más bien, unas pocas veces. Mi Buenos Aires querido, ya me tenés bien podrido. Esta ciudad que, con todo, tiene sus amantes, como mi amigo Albertito Szpunberg que me sopla para esta ocasión y esta pena:
Es abril y entramos al otoño
si ahora me preguntaran por este otoño diría tan sólo
que las hojas en buenos aires han comenzado lentamente
a caer muy lentamente sin grandes novedades

Esa quizá sea su principal contra. Nunca sucede una verdadera novedad, pues todo se prevé y se dispone, aun las novedades, de manera que la vida se repite ocho millones de veces semejante cada día." Haroldo Conti." 

domingo, 10 de julio de 2016

Julia Magistratti, Infancia en Dictadura

INFANCIA EN DICTADURA

No me gustan las cosas que llegan por la noche.

El circo que ocupaba el descampado
con una sigilosa extravagancia montaba sus destartaladas piezas.
Y a la mañana siguiente, en la panadería,
unos seres animados e irreales,
ocupaban el espacio,
desorientando a los niños, los perros y las viejas
que volvían a sus casas sin el mandado.

No me gustan las cosas que se instalan por la noche
como una amenaza que se dice por lo bajo.

Los soldados que todos los 9 de julio esperaban a los gallos y el desfile,
hacían el chocolate en los tanques despintados,
el frío del amanecer apretaba la entrepierna
de los raídos trajes verdes
y el casco helaba el cuero de la cabeza,
los pibes colimbas meaban la leche recién ordeñada.

Abanderados y escoltas aparecían en el horizonte
como un sol artificial
con maestras que ya murieron de cáncer y desconsuelo.
La noche anterior, las madres almidonaban los uniformes
y delantales apretando la plancha sobre los dobladillos,
descargando la furia sin más de entregar a sus hijos a los ojos
de interventores, generales, jueces, párrocos y altivas
directoras de escuela.

Mi abuela decía “nunca crean en nada que tenga polleras:
ni directoras ni ingleses ni sacerdotes”.

No me gustan las cosas que se instalan por la noche
como una verdad susurrada que se dice una sola vez

o una sirena
que no viene de ningún lado
pero viene hacia nosotros.



De: "Pueblo", Edición La Gran Nilson, 2015.

Julia Magistratti (Azul, Provincia de Buenos Aires, 1976).  

jueves, 23 de junio de 2016

Alberto Szpunberg, Todo poema convoca a asamblea permanente



Así en el cielo como en la tierra, la araña prosigue,
ahora entre las vigas maestras de otra inmensidad:
ya no es un hilo de arena sino el desierto entero
lo que se cuela hasta el centro más árido del corazón;
y el hambriento arroja su plato que ya no cesa
de rondar el mundo a la espera del momento:
—Siempre es éste el momento, ahora o nunca…
—Todo poema convoca a asamblea permanente.



Alberto Szpunberg (Buenos Aires, 1940). 

miércoles, 1 de junio de 2016

Eduardo Dalter, Mal culiao


VECINOS CON BANDERAS

                               
                    ¡Mal culiao, mal culiao!

Le gritan de todo al ingeniero
      cuando llega
con su gobernadora flaca y
      sus custodios.
El aire a la redonda se tensa
      y se sacude
como con el revuelo de mil
      pájaros.
La gente que está con sus
      niños
en los brazos, o con sus
      viejas bicicletas,
o con sus ganas, ahí justo
      en la esquina,
debe ir recordando los
      momentos
más amargos de su vida,
      sino
no se explica tanta saliva
      y pulmón
y tanta fuerza para gritarle
      las barbaridades
más sinceras que le gritan.
      El ingeniero,
como todo zorro extraño,
      pone cara
de perro distraído, mente
      en blanco,
pareciera, o quizá, pienso,
      debe
decir tragame tierra, o qué
       es esto,
o la puta madre. Y así,
       página
barata y ruin de nuestra
       historia
patria, es también como
       los connacionales
estamos viviendo esta
       dura
y cochina temporada en
       el infierno.




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sábado, 2 de abril de 2016

Julián Axat, 3 años y el diario ni siquiera habla de vos

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Hoy llueve
Pero no es que Dios
Está lavando el mundo
Son los muertos que lloran
Por la desmemoria de sus nombres





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(Inundación La Plata, 2 de abril de 2013 – 2016)