sábado, 13 de julio de 2013

José Antonio Cedrón, cuatro poemas

ANTES DE YA NO VERTE...

Antes de ya no verte
te regalo los ojos donde estaban
cuando te vi.
Las palabras salvadas que atropellarán otras
cuando llegue la muerte con su tierra,
sus labios sin nada, sus lágrimas sin nada,
su paz sin nada.
Te regalo el espacio de la sobrevivencia
que se quede de mí,
ese pueblo con árboles y ríos,
el puerto y su inmigrante
desvelado de asombro.
Y antes de otros olvidos
sin firma, ni testigos, ni notario
la belleza que pasa apresuradamente
como una mariposa por la vida del tiempo,
el Cirque du Soleil con que interrumpo
el mundo, por ejemplo
la biografía de Cesarea Evora, que canta…
Y te regalo eso de andar diciéndote lo mismo
día y noche de lunes a domingo
siempre decir lo mismo
sin decirlo
porque lo sabés todo, como el sol y la luna
para que no se pierda.


A CARLOS DÍAZ, CAÍTO
        
Aquella plaza con sus monumentos,
sus árboles, sus sombras,
todo fue desplazado por el tiempo, destruido, perdido.
Y la suerte corrida por los próceres
casi desconocidos que la habitaban
–ese enigma tan vago–
se ha quedado en las piedras
de esos días. Y porque ya no existe, quizás, es sólo tuya.
La inquietante nostalgia que demoran
los sueños, como las viejas tumbas
de parientes que sólo conociste
por enorme retratos ovalados,
te pertenece ahora
que recorres el gesto para verlos,
levantando la vista
por arriba del hombro de tus vidas.
Mirarás ese cuerpo de una mujer
     de entonces
como a una mapa del mundo
tal cual era
cuando el amor le daba movimiento
y su boca era un juego
de intimidad dormida
que movía la noche.
Estarás junto a ellos, detrás, al lado,
en ellos.
En un desconocido recogerán tus ojos
la edad de aquel que fuiste
en el umbral de mármol
–antes de entrar al mar y regresar
     hasta hoy–
con la pena confusa del mismo desamparo.
Y te querrás en él
con los sobrentendidos de la ausencia.
La historia intransferible que esos cielos
     dejaron en tus manos,
te devuelve al anillo del primer inmigrante
     que pronunció tu tierra
y no vio estas miradas.
Con todo lo ignorado de esas muertes   
     reales
construyes el pasado que te anuncias.
El tiempo sobrevive reteniendo
     en sus manos
lo que desordenamos con las nuestras.


MIS MUERTOS NO SON DIOSES...

Mis muertos no son dioses
cambian con el peso de los años
me levantan de noche a caminar con ellos
me hablan del futuro, entre cenizas
piden un vaso de agua a mitad del camino
alzan la voz las manos la mirada
furiosamente
discuten con la vida
no son dioses.
Mis muertos se llevaron la cordura
apretada en el pecho
y la respiración empedernida
su rostro lentamente de la mesa
una impotencia extraña entre los dedos.
Mis muertos no son dioses
no cargan con mi vida ahora ni nunca
pero viajan en todo mi equipaje
son una certidumbre, no una carga.
Mis muertos no son dioses.


FUE DE NOCHE…

Fue de noche, tan frío, entre columnas anchas
después de habernos dado en la boca
en los dientes
como un temblor nos vimos,
había tanto y poco como en este presente
pasado sin saber.
Recogimos vestido para el viaje,
resistente vitualla, zapatos que duraran
la pasión del camino, días y noches semejantes.
Nos llevamos las cartas, los planos, embarcamos
y nunca imaginamos que aquellas pertenencias
fundarían ciudades, darían hijos, vientos,
estaciones de lluvia.
Aquello que era apenas una ilusión formada
a orillas de tu cama –donde pasan los ríos de un país–
crearía un delirio jamás domesticado.
Nunca pensé que fueras un espesor de sombras
que turbara los ojos,
el matiz de una ausencia que no puede escribirse.
Pasamos turbulencias, el azar intrigaba
yo tenía gitanas en mis manos
cruzaban por sus líneas
y eran como el olvido
que venía a buscarnos
y nunca supo nada de nosotros.

Puerto de Veracruz, México



José Antonio Cedrón (Buenos Aires, 1945). Poeta.

8 comentarios:

  1. Buenísimo !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Laura Marín

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  2. Excelente, y por lo mismo, casi desconocida la obra de este gran poeta.
    Angélica D'Ambrosino (Univ de La Plata)

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  3. Buenísimo poeta !!! Felicitaciones, Matías C. Díambrosio

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  4. Excelente la obra de Cedrón, rigor y compromiso. Un grande !
    Daniela Costa (Mar del Plata)

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  5. Me gusta mucho su obra, sencilla y muy profunda. Felicitaciones,
    María Carla Abate

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  6. Como dijo Lima Quintana: uno de los más grandes de su generación. Carlos Abdala (lingüista.buenos aires)

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  7. Maestro Cedrón, fuimos alumnos suyos en Centro de las Artes. Ya eran tiempos broncos en nuestro México y usted fue un gran compañero. Le saludamos mucho, poeta
    Lupita Ervide, Severo Montegrande

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