lunes, 8 de mayo de 2017

Julián Axat, El pacto fáustico y la Corte Suprema



EL MAL Y EL JUZGADOR (el pacto fáustico y la Corte Suprema)

Luego del dictado del reciente fallo de la Corte, he tratado de reflexionar profundamente sobre un doble problema que surge desde sus entrañas. En primer lugar, el problema moral y ético que surge para los jueces frente a la aplicación de criterios de benignidad a condenados por delitos de lesa humanidad; es decir, el tipo de razonamiento y valoración legal que utilizaron en el caso. El segundo lugar, la forma en la que se echó mano a argumentos falaces, de mala fe, como consecuencia de lo primero. La apariencia de argumentos de racionalidad y corrección, como artificio (ardid) que esconde la banalización de lo ocurrido a partir del 24 de marzo de 1976.

El dilema moral del juzgador ante el Mal radical, aparece siguiendo a Hannah Arendt, ante “la dificultad de responder al Mal con medidas ordinarias que aplicamos a criminales comunes”.  Y como dice el propio Nino (citado en el fallo que aquí comentamos, pero para justificar el criterio contrario): “la mera aplicación del derecho penal ordinario es, tal vez, esperar demasiado. Al estudiar el derecho penal aplicado a las violaciones masivas de derechos humanos lo que vemos generalmente son amnistías o indultos, un ominoso silencio…” (Juicio al Mal absoluto, Pág. 8). La aplicación de las reglas comunes a hechos no comunes, implica un esfuerzo argumentativo que intenta forzar la ética para la que se pensó lo extraordinario al castigar crímenes de masa. Pues un supuesto hecho banal (la benignidad ante la senilidad del genocida y su soltura ante la estupefacción de la víctima) está  muchas veces aquello que constituye lo siniestro.

Juzgar es más que pensar, y las palabras que se elijan para justificar la valoración del juzgamiento serán claves para racionalizar el lugar que ocupa el daño más grave sobre lo humano que se haya probado. En términos de lo ocurrido en la ESMA o  Auswitch el juicio es superior a la escala normal de juzgamiento sobre hechos comunes. Hay insuficiencia de juicio y capacidad reflexión en el uso de reglas (procesales) banales o simples, que puedan conducir al ocultamiento del Mal, es decir, su repetición, venganza o efecto de amnesia general.

Veámoslo concretamente en el voto en mayoría de uno de los jueces: “… Que esta Corte no puede soslayar el dilema moral que plantea en el juzgador la aplicación de un criterio de benignidad a condenados por delitos de lesa humanidad. Se trata de un dilema que debe ser resuelto con la aplicación de la Constitución y las leyes…”.

El juez constitucional no es un mero burócrata aplicador de leyes, debe cotejar valores y su guía ante estos casos –si dilema- es el reconocimiento de los derechos humanos como valor constitucional universal. Esa es la ética que lo guía, la Constitución en su art 75 inc. 22 guía al juez a resolver este dilema moral con los tratados de derechos humanos en mano y que colocan a los delitos de lesa humanidad en un lugar supremo, por encima de la valoración que supone la aplicación de reglas del derecho común de derecho interno que favorecen a condenados por hechos comunes en su ultractividad o retroactividad. La inclinación del juzgador a aplicar criterios de benignidad a delitos aberrantes, resuelve el dilema por el lado del perpetrador y se desliga de otros criterios de Cortes internacionales de DDHH que previnieron en similares casos (véase por ej. Fallo Corte IDH “la Masacre de Rochela”).


Entonces, la confesión que el Juez hace de su dilema moral, y su inclinación por una solución que no contempla la profundidad del horror pasado, sino la aplicación de un criterio de benignidad común al Mal juzgado, evidencia un pacto Faustico. Tres jueces de corte más alta de justicia de la Argentina han cedido su inclinación moral a una suerte de Mefistófeles jurídico, quien ha comprado sus almas a bajo precio ocultando el desgarro de lo humano en las víctimas y sus descendientes. La falacia en la argumentación deviene de este pacto fáustico con la protección legal de un sector social claro, y comprende en estirar proposiciones normativas para adecuarlas a hechos (de excepción) que no fueron contemplados por esas proposiciones. Esto es, ni más ni menos, que el uso instrumental del derecho como regla, extensible para casos no contemplados.  

El decisionismo político para utilizar la regla normativa a piacere, tal como Carl Schmitt y otros juristas del horror enseñaron aparece aquí con toda vigencia. Esto es, en este pacto fáustico con el Mal, la retórica del juzgador justifica la operación que le permite a genocidio alterar la interpretación de leyes anteriores a su concepción como tal, es decir, que por la correlación de fuerzas del momento ni siquiera previeron esa situación como excepción. Así el fallo: “… y en este caso las normas aplicables son concluyentes, máxime cuando se repara que conforme al texto de la ley 24.390 la naturaleza o gravedad del delito no constituyen condición de aplicabilidad de sus disposiciones… dicho de otro modo: el legislador, único sujeto jurídico habilitado para hacerlo, no previó un régimen diferenciado que excluyera la aplicación de los arts. 2° y 3° del Código Penal a los delitos de lesa humanidad…”.
La mala fe de esta interpretación está en un engaño, dijimos ardid de argumentación; pues como consecuencia de las leyes de impunidad existentes para 1994 y aun en 2001, el legislador que sanciona y deroga la 24.390 no podía prever por entonces una realidad de los juicios de lesa humanidad como los que desde 2006 se llevan a cabo en la Argentina. De allí que no podría inferir por entonces una excepción como la que hoy construye la Corte, concediendo esa excepción del 2x1  pretorianamente. Contrariamente a lo que ella misma argumenta, la Corte se convierte en legisladora de la excepción y otorga benignidad en una operación semántica débil, transformando por fuerza de la argumentación fáustica, al criminal de masas en un criminal común y corriente frente a la ley. Esta es, en cierta forma, la banalización del Mal. Aquí el juzgador oculta el Mal a través de retorica. El uso decisionista del derecho tal como enseñaba Carl Schmitt, en tanto la política y el derecho es también la guerra por otros medios.

El fallo en mayoría dictado por la Corte, abre sobre el suelo Argentino una grieta profunda. El mismo posee una cáscara de tecnicismos muy inteligentes, uso de citas, dogmática, diría que es lógicamente impecable, aunque axiológicamente débil. En la matriz de sus argumentos la ESMA configura un espacio que desborda sus categorías pensantes, sigue siendo un vacío o un silencio que susurra tras sus palabras. Desde una mirada de la filosofía del derecho, podríamos decir que ha ganado la racionalidad instrumental del derecho sobre la poesía y el rostro de lo humano. Como dice Martha Nussbaum citando a Walt Whitman (Justicia poética, Pág. 115), algún día llegarán los jueces que “no juzgue como el juez, sino como el sol alumbrando a una criatura indefensa”. Jueces cuyo imaginario sea el de alumbrar, escuchar voces mudas, excluidas, y no encubrir el Mal con imaginarios retóricos y tecnicistas.


La noche es la catástrofe que asoma debajo de las palabras, y eso no se encubre fácilmente con operaciones lingüísticas, pues se trata del susurro de los muertos y desaparecidos que aun se escucha si uno es perceptivo con el aire de la Historia. Incluso lo escuchan los verdugos sueltos o encerrados; en una de esas lo escucharon estos jueces cuando redactaban el contrato fáustico de sus almas.

Julián Axat, (abogado, hijo querellante causa “Cacha”).

miércoles, 26 de abril de 2017

Rodolfo Alonso, A 80 años del genocidio de Guernica



A 80 AÑOS DEL GENOCIDIO DE GUERNICA

         A metros de la Casa Rosada, junto a la estatua de Juan de Garay, Buenos Aires ostenta desde 1919 un retoño del más que secular Árbol de Guernica, emblema sagrado de las libertades vascas. Anterior incluso a la existencia de España como estado nación, a partir de Isabel y Fernando los reyes acostumbraban jurar bajo su sombra venerable respetar los fueros de Euzkadi.

         Acentuando su fuerte simbolismo, ese magnífico Roble sobrevivió, en medio de un hito legendario: la guerra civil española (1936-1939), a otro hecho de trágica resonancia. El 26 de abril de 1937 la vieja villa de Guernica fue literalmente reducida a polvo, junto con buena parte de su población, por los flamantes aviones nazis de la Legión Cóndor.
         Porque el 18 de julio de 1936, militares conducidos por Francisco Franco se sublevan contra la legítima República española. Controlados y muchas veces vencidos por el pueblo en armas, los milicianos recuperaron en Madrid su principal reducto, el Cuartel de la Montaña. Así comenzó la última guerra de hombres, y la primera contra el fascismo. Contra los fascismos, que reaccionaron de inmediato.

         Del principio al fin, Hitler y Mussolini cooperaron con la rebelión enviando sus mejores tropas y modernos adelantos bélicos, decisivos para la victoria franquista. Goering probó allí su naciente Luftwafe, y más de 700 pilotos alemanes cuidadosamente elegidos volaron para Franco. Ensayaron bombardeo de ciudades, blitzkrieg o guerra relámpago, terror sobre poblaciones civiles, ataques aéreos en picada y táctica de apoyo directo a las tropas de tierra. Sin olvidar los tristemente célebres tanques Panzer I.
Esas crueles experiencias fueron invalorables, al estallar casi de inmediato la segundo guerra mundial (1939-1945), para los primeros éxitos nazis en toda Europa. La misma Europa que abandonó a los republicanos españoles. Que sólo contaron con la ayuda sobre todo inicial de la URSS y el apoyo permanente del México de Lázaro Cárdenas, sin olvidar las heroicas e indomables Brigadas Internacionales.

         El 23 de abril de 1937, el jefe de la Legión Cóndor, Wolfram von Richthoffen, primo del famoso as de la aviación alemana en la primera guerra, anota en su diario: “¿Qué se puede hacer? La Legión Cóndor se retira. No se puede dirigir a una infantería incapaz de atacar posiciones débiles.” Y al día siguiente: “¿Conseguiremos destruir Bilbao?”.

         El 26 de abril, a las 14,30 la campana mayor de Guernica repicó alertando sobre un ataque aéreo. Era día de mercado. Se corrió a los sótanos. Un solitario bombardero Heinkel 111 de la Legión Cóndor arrojó su carga letal en el centro y desapareció. La gente dejó sus refugios para socorrer heridos. Quince minutos después, la escuadrilla completa de la élite aérea nazi sobrevuela Guernica. Cierto número de cazas italianos Fiat CR-32 y Fiat-Ansaldo participaron también. Hubo una estampida para huir al campo, pero cazas Heinkel 51 ametrallaron sin piedad hombres, mujeres, niños. Sin embargo, faltaba lo peor.

         A las 17,15 cuarenta bombarderos Junker 52 arrasan minuciosamente la ciudad, en pasadas de 20 minutos durante dos horas y media. Arrojaron desde bombas medianas o pequeñas hasta de 250 kg, antipersonal e incendiarias. Los testigos describen escenas apocalípticas. Familias enterradas por escombros de sus casas o aplastadas en refugios. Vacas y ovejas ardiendo por la termita y el fósforo blanco, enloquecidas hasta morir entre ruinas en llamas. Salvo la Casa de Juntas y el Roble milenario, no alcanzados por hallarse fuera del corredor aéreo que los pilotos alemanes siguieron disciplinadamente, Guernica era una pira de fuego, humo y terror.

         El gobierno vasco sostuvo que un tercio de la población (1645 muertos y 889 heridos) sufrió en carne propia el bombardeo. Al día siguiente, 27 de abril, la prensa británica anuncia la destrucción de Guernica, y el 28 tanto el “Times” como el “New York Times” publican el célebre artículo de George L. Steer. La indignación mundial es inmensa e inmediata. El 29 de abril el cuartel general de Franco emite un comunicado, donde intenta adjudicar la responsabilidad a “las hordas rojas al servicio del perverso criminal Aguirre”, presidente de Euzkadi.

         La mayoría de los vascos eran católicos y moderados o conservadores. Se unieron al Frente Popular en defensa de sus fueros seculares. A diferencia de la Iglesia española, que apoyó vivamente la “Cruzada”, fueron acompañados por sus sacerdotes. Yo mismo recuerdo una foto en la cárcel franquista, donde cien curas vascos rodean al dirigente socialista Julián Besteiro.

         Sólo tras morir Franco (1975), como exigió su autor, el cuadro más renombrado de Picasso, pintado frenéticamente entre mayo y junio de 1937, pudo exhibirse en España. Quizá no todos quienes acuden al Museo Reina Sofía saben, hoy, a qué alude su sobrio título: “Guenica”. Durante la ocupación de Francia, al preguntarle ante la misma obra un oficial nazi: “¿Usted hizo esto?”, Picasso contestó simplemente: “No, esto lo hicieron ustedes.”

         Como prueba, baste lo declarado por Goering en el juicio de Nuremberg (1945-1946) a criminales de guerra nazis: “Cuando estalló en España la guerra civil, Franco pidió auxilio a Alemania, y en especial apoyo aéreo. El Führer vacilaba, y yo le aconsejé con energía que bajo cualquier circunstancia otorgase ese apoyo: en primer lugar, para impedir la extensión del comunismo en esa zona, pero también para poner a prueba mis nacientes Fuerzas Aéreas en una serie de detalles técnicos. Con autorización del Führer envié gran parte de nuestra flota de transporte y numerosos cazas y bombarderos, así como cañones antiaéreos. Pude comprobar en condiciones de combate si el material era eficiente. Para que el personal adquiriese además experiencia práctica organicé una rotación continua mandando constantemente unidades nuevas y repatriando las anteriores.”

         Esa fría pero precisa enumeración, de por sí escalofriante, se hace estremecedora si la contraponemos con las imágenes concretas y a la vez inimaginables del horroroso genocidio sufrido por Guernica. Nadie lo rozó tan hondamente como un íntimo amigo de Picasso, el gran poeta francés Paul Éluard, en su indeleble poema “La victoria de Guernica”:

“Os han hecho pagar el pan
El cielo la tierra el agua el sueño
Y la miseria
De vuestra vida


Las mujeres los niños tienen igual tesoro
En los ojos
Todos muestran su sangre

El miedo y el coraje de vivir y de morir
La muerte tan difícil y tan fácil //

Parias la muerte la tierra y la fealdad
De nuestros enemigos tienen el color
Monótono de nuestra noche
Daremos cuenta de ellos.”



Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1930). Poeta, traductor y ensayista argentino.

Pablo Picasso (1881-1973). Guernica (26 de abril de 1937 – junio de 1937), óleo tamaño mural sobre lienzo, 3.49 m x 7.77 m. 

viernes, 21 de abril de 2017

Alberto Szpunberg, Todo empezó la noche del 20 del 9 del 69




Todo empezó la noche del 20 del 9 del 69:
desde puntos muy dispares de la estepa,
más que dispares, contradictorios, dialécticos,
los astrónomos Churyúmov y Guerasimenko,
de la Academia de Ciencias de la URSS,
descubrieron un mismo eje de fuego que agitaba
de un extremo a otro un cuerpo celestial.
Éste, restallante en la vastedad del infinito,
apetecible por las noches que evocaba,
se volvió cometa de un reguero de ambiciones,
pasión extrema debidamente controlada
por arengas patrióticas y cósmicas medallas.



Hoy, viernes 21 de abril, a las 20 hs, en el Bar Cultural “Gorlami” ubicado en Balcarce 971, se presenta el nuevo libro de poemas de Alberto Szpunberg (Buenos Aires, 1940): La habitante del cometa 67/P Churyúmov-Guerasimenko (Ediciones Lamás Médula, 2017).
Luego de la presentación se rendirá un homenaje al querido maestro del que participarán, entre otros, Pablo Campos, Carlos Aprea, Carlos Dariel, Julian Axat, Boris Katunaric, Fabián Leppez, Sol Giles, Alfredo Luna, Flavia Soldano, Judith Said, Julieta Desmarás, Miguel Martínez Naón, Gabriela Borrelli, Fernanda De Broussais, Agustina Paradiso y Fernanda Martínez.

miércoles, 12 de abril de 2017

Vicente Costantini, No anden diciendo



DISCUTAMOS

discutamos

pero con los chicos
     en las aulas
con los docentes
     en las comisarías
con los presos
     en las cárceles

discutamos
pero con los viejos
     en los geriátricos
con los menores
     en los correccionales
con las menores
     en los prostíbulos

discutamos
pero con los locos
     en los manicomios
con las chicas violadas
     en los descampados
con los muertos
     en las fosas comunes

discutamos
para que después
     no anden diciendo
     que nosotros
     no llamamos al diálogo



 



9 de abril de 2017
“un poema que escribí el domingo pasado, tratando de contener la rabia
y repulsión que me daba ver cómo apaleaban a los docentes” (Vicente). 

sábado, 1 de abril de 2017

Ya se sabe quiénes son los condenados a pagar las crisis de reajuste del sistema


AYER, HOY, LA MISMA HISTORIA, EL MISMO DOLOR, LA MISMA LUCHA

     “Ya se sabe quiénes son los condenados a pagar las crisis de reajuste del sistema. Los precios de la mayoría de los productos que América Latina vende bajan implacablemente en relación a los precios de los productos que compra a los países que monopolizan la tecnología, el comercio, la inversión y el crédito. Para compensar la diferencia, y hacer frente a las obligaciones ante el capital extranjero, es preciso cubrir en cantidad lo que se pierde en precio. Dentro de este marco, las dictaduras del Cono Sur han cortado por la mitad los salarios obreros y han convertido cada centro de producción en un campo de trabajos forzados. También los obreros tienen que compensar la caída del valor de su fuerza de trabajo, que es el producto que ellos venden al mercado. Los trabajadores están obligados a cubrir en cantidad, en cantidad de horas, lo que pierden en poder de compra del salario. Las leyes del mercado internacional se reproducen, así, en el micromundo de la vida de cada trabajador latinoamericano. Para los trabajadores que tienen «la suerte» de contar con un empleo fijo, las jornadas de ocho horas sólo existen en la letra muerta de las leyes. Es frecuente trabajar diez, doce, hasta catorce horas, y más de uno ha perdido los domingos.”


Eduardo Galeano, Calella, Barcelona, abril de 1978.
“Las venas abiertas de América Latina”, 36ª edición, 1978.

Imagen: Ricardo Carpani, Desocupados, 1959. 

lunes, 20 de marzo de 2017

León Peredo, Recordá que votaste a Macri



RECORDÁ QUE VOTASTE A MACRI

     Cuando te aumenten el alquiler, recordá que votaste a Macri.
     Cuando te aumenten los impuestos, recordá que votaste a Macri.

     Cuando te privaticen los trenes y los aviones
y miles de trabajadores despedidos estén cortando la ruta, recordá que votaste a Macri.
    Cuando te enteres que la tasa de suicidios anuales por pérdidas de propiedades o por agobios económicos aumentó, recorda que votaste a Macri.
    Cuando te enteres que las murgas y el carnaval están prohibidos a no ser en espacios cerrados donde deba abonarse para poder ver, recordá que votaste a Macri.
   Cuando sepas que cerraron equis cantidad de comedores infantiles y de centros culturales, recordá que votaste a Macri.
     Cuando te enteres que más y más provincias se inundan más seguido porque empresas privadas desguazan selvas y plantan soja o extraen minerales que se llevan para sus países, recordá que votaste a Macri.
    Cuando la inseguridad sea verdaderamente una epidemia porque la precarización laboral y los sueldos son vergonzosos y el mayor porcentoja de la población vive bajo el índice de pobreza, vos recordá que votaste a Macri.
    Cuando un jubilado se encierre en un bar céntrico y se vuele la cabeza porque la jubilación le alcanza a penas para los remedios que debe tomar, vos, quedate traquilo, recordá que votaste a Macri.
    Cuando el gatillo fácil y las torturas policiales sean la sopa de cada día, recordá que votaste a Macri.
    Cuando se farandulee la cultura vertical que nos ofrecen y Tinelli o uno de sus socios ocupe el puesto de ministro de cultura, recordá que vos votaste a Macri.
     Cuando te quedes en la calle porque te echaron de la fábrica o de la oficina donde tan cómodo estabas con tu vida ejemplar o debas agachar la cabeza como un obediente mastín cuando el gerente o el dueño te rete como a un niño, vos tranquilo, recordá que votaste a Macri.
     Y como votaste a Macri nada de lo que acá suceda te va a importar un bledo, a no ser claro, los puntos que tengan que ver con tus propias nalgas.






León Peredo. Texto escrito en diciembre de 2015.