jueves, 11 de noviembre de 2021

MIGUEL GAYA Por qué voto al Frente de Todos




POR QUÉ VOTO AL FRENTE DE TODOS

Supongo que a pocos les importa a quién voto, y a quiénes les importa un poco (por afecto, por cercanía) ya lo saben y no piden explicaciones. Pero como estos días ha cundido una suerte de “voto al Frente, pero...” y sigue una larga enumeración de condiciones que el Frente debe cumplir para ser merecedor del voto, yo me sumo y digo que no pongo ninguna.

Yo voto al Frente, y lo votaría en todos los distritos del país. No me importa demasiado a quien lleva de candidatos. No soy tonto, no es lo mismo uno que otro, y los unos y los otros hacen la diferencia entre ganancia y lastre. Pero voto al Frente de Todos. 

No condiciono mi voto, no exijo nada, no espero nada. Sé en qué condiciones hemos vivido los años del macrismo y cuáles fueron las de nuestro gobierno. ¿Se podría haber hecho otra cosa? Seguro. Del mismo modo que mirando un partido desde la tribuna se puede afirmar que se habría podido hacer otro juego. ¿A quién le importa? 

No fue el mejor gobierno que hemos tenido de 1983 hasta acá, pero está lejos de haber sido el peor. Hoy me basta comprobar que la gestión de la pandemia fue exitosa, en grado sumo, y que en estas condiciones extremas de necesidad económica, financiera y social, se ha podido administrar el estado razonablemente bien. No es poco, y menos en este país. Así que, sin beneficio de inventario, este es mi gobierno, y estas son mis razones para votarlo:

1. La oposición es horrible, y tiene fuerzas para ganar y/o condicionar el gobierno y/o ganar en 2023.

2. Cuando digo que es horrible, afirmo que es, en acto y potencia, antidemocrática. Que no le importa, y abomina, del estado de derecho. Que impulsará una política general en salud, seguridad, educación, infraestructura, internacional y ambiental que se lleva por delante el derecho a tener una vida digna del grueso de la población. Otra vez, no ignoro las diferencias entre personajes, pero todos juntos, unos más otros menos, están de acuerdo, o se pondrán de acuerdo, para gobernar con esas políticas. 

3. Los llamados poderes fácticos, oligarquía o clase empresarial dirigente han demostrado una y otra vez su nula vocación de sentar las bases de una mínima convivencia, no digo democrática, sino tan siquiera de conveniencia. Poco se puede esperar de su inteligencia y se debe temer mucho de su angurria. 

4. La izquierda, en todas sus expresiones, no ha ayudado en modo alguno a fortalecer una coalición democrática para hacer frente a las fuerzas descriptas en los puntos anteriores.

5. El gobierno, y todas las fuerzas variopintas que lo componen y sostienen, han demostrado ser los únicos, en este país y en estas condiciones, con vocación de gobernar democrática y racionalmente. Han tenido sus errores y divergencias, algunas soterradas y otras estentóreas, pero nunca rompieron ni perdieron el rumbo. Se puede, y debe, discutirse sus tácticas y políticas, pero no sus valores.

Votar el Frente de Todos el próximo domingo es, para mí, votar por fortalecer un gobierno democrático, amplio y perfectible, y la única garantía que tenemos de mejorarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario