jueves, 6 de enero de 2022

FRANCISCO “PACO” OLVEIRA Carta abierta a Julio Conte Grand




Del libro de las Lamentaciones:
"Señor mira el mal que se me ha hecho y hazme justicia en el tribunal;
Tú ves sus deseos de venganza y todos los planes que hacen contra mí"

    Usted fue mi primer profesor de Derecho Civil en la Universidad "Católica" Argentina de Puerto Madero, miembro del Opus Dei, muy simpático con les adolescentes que tenía consigo (yo era el único mayor) pero también formateador de cabezas, recuerdo como si fuera hoy cuando les decía que no estaba tan mal el Código de 1869 donde la mujeres eran ciudadanas incapaces para determinadas acciones con el argumento de que en la familia cada uno tenía su rol. El padre manda, la madre obedece.

    Necesito sumarme a las y los que le piden la renuncia, hay miles de razones contundentes que comparto, yo solamente quiero sumar una: usted se declara públicamente católico y miembro del Opus Dei quien en su ideario habla de una "llamada universal a la santidad y del valor santificador del trabajo ordinario".

    Un santo es alguien que siguió a Jesús de forma admirable y yo la verdad nunca vi a Jesús persiguiendo "opositores", excepto una vez cuándo con un látigo echó a los que utilizaban la Casa de Dios, para sus propios negocios. Eso sí, Jesús decía las cosas bien de frente: "sepulcros blanqueados", "hipócritas", no tenía en esa época ni hubiera usado cámaras ocultas ni asociaciones ilícitas.

    Por otro lado si usted cree en el valor santificador del trabajo y lee lo que el papa Francisco ha escrito y hablado en repetidas ocasiones a miembros del Poder Judicial (sé que está en la vereda de enfrente del pensamiento papal pero no creo haga falta recordarle el valor para los católicos de sus enseñanzas) se dará cuenta que lo ha hecho todo mal y que por moral cristiana ya debería haber renunciado hace rato e irse a confesar para que Dios le perdone sus pecados; claro que para ello ha de hacer examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia.

Dudo que tenga dolor de los pecados, menos propósito de enmienda para peor por ahora el pueblo bonaerense es el que paga la penitencia por sus actos con procesos falsos, cárcel y más.

    Por eso más allá de esta carta abierta, me sumaré a cuanta iniciativa haya hasta que nos liberemos de usted, verdadera vergüenza del Poder Judicial, lo haré como la viuda del Evangelio (Lucas 18,1 al 8) a la que al final el juez injusto le hizo justicia solamente por no oírla más, no porque hubiera cambiado su corazón.

    La viuda es hoy el pueblo que no va a parar hasta que usted se vaya. El clamor es ya ensordecedor no sé cómo usted no lo oye.

    Se despide su ex-alumno, sacerdote y abogado (espero que no como usted).

    PD.- Por si no tuvo tiempo de leer o escuchar al papa Francisco acá le paso una pequeña muestra: 

“Aprovecho esta oportunidad de reunirme con ustedes para manifestarles mi preocupación por una nueva forma de intervención exógena en los escenarios políticos de los países a través del uso indebido de procedimientos legales y tipificaciones judiciales”.

“El lawfare, además de poner en serio riesgo la democracia de los países, generalmente es utilizado para minar los procesos políticos emergentes y propender a la violación sistemática de los derechos sociales”. 

“Para garantizar la calidad institucional de los Estados es fundamental detectar y neutralizar este tipo de prácticas que resultan de la impropia actividad judicial en combinación con operaciones multimediáticas paralelas. El juicio previo, mediático, lo conocemos todos”.

4 Junio 2019. Cumbre Panamericana de Jueces sobre Derechos Sociales



Francisco “Paco” Olveira / Cura en Opción por los Pobres
Publicado en diario Página / 12, 6 de enero de 2022 


martes, 21 de diciembre de 2021

LALO PAINCEIRA La mañana del 28 de setiembre de 1972



          En un tiempo difícil como el que transitamos, las buenas noticias repercuten como un nuevo evangelio en nosotros. Al menos en mí. Desde anoche lagrimeo por cada noticia que leo sobre Chile. Porque quiero confesar que yo me enamoré de Chile, sobre todo de Santiago, a primera vista, cuando llegué la mañana del 28 de setiembre de 1972. Salvador Allende era su presidente. La revolución en paz que contra viento y marea la iba construyendo un pueblo convencido de sus verdades, con una praxis que exigía un esfuerzo cotidiano para vencer la resistencia que oponía el neoliberalismo, apoyado de manera desembozada por Estados Unidos a través de la CIA, como lo reconoció el entonces embajador del país del norte al director cinematográfico, Patricio Guzmán, como puede verse en su imperdible documental "La batalla de Chile", filmada en la clandestinidad. Me enamoré por la belleza de Santiago, por el celeste de sus cielos primaverales, por la convicción de un pueblo que debía militar y luchar día a día contra le injerencia norteamericana que compraba a sus clases altas desde El Mercurio a los empresarios camioneros para generar desabastecimiento. La respuesta fue siempre la misma, la organización popular. Yo jamás había visto la libertad de prensa y de expresión reinante en ese Chile que, pese a las trabas, obstinadamente construía un mundo solidario, más justo y libre. Sí, me enamoré perdidamente de ese Chile, gritaba los goles del Colo-Colo y escuchaba fascinado las canciones de Víctor Jara y Quilapayún. Regresé a la Argentina el 24 de mayo de 1973 con llegada a Ezeiza a las 23 horas. Allí me estaban esperando mis ángeles guardianes, Eduardo Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, por las dudas y encontré una Argentina distinta a la que había dejado, la que me apresó en 1971 y me expulsó un año después. Al día siguiente, muy temprano, con mi compañera tomamos el tren hacia Constitución y allí fuimos a Plaza de Mayo. Asumía la presidencia el Tío, Héctor Cámpora. Cuando llegamos a instalarnos bajo el balcón, allí, en la Rosada, en su balcón, estaba el Tío rodeado por Salvador Allende y Dorticós. Por eso vuelvo a cantar hoy como ese día: 

"¡CHILE, CUBA /  EL PUEBLO LOS SALUDA!"

          Y lloro como lloran emocionados los viejos, que es lo que soy con mis 82 años, cuando siente que la historia empieza a mostrar otra cara y nuestra amada Patria Grande empieza a ser aquella, la de Allende, la de Velazco Alvarado, la de Torres, la de Fidel y el Ché. Y sí, pongo a Quilapayún y después a Víctor Jara y como buen tanguero, dejo que se me escape un lagrimón.


Eduardo “Lalo” Painceira (La Plata, 26 de septiembre de 1939) / Fotos: jmp
El derecho de vivir en paz 










miércoles, 1 de diciembre de 2021

EUGENIO MANDRINI Ahora que soy uno de ellos


 

LOS PECES MÁS LEJANOS

Antes me intrigaba saber por qué, sentados en la orilla del día, los que venían a pescar permanecían allí, de espaldas a lo que se supone que es el mundo, y entregados al olvido del tiempo.

Ahora que soy uno de ellos, lo sé.

Estamos aquí desde que aprendimos que estas aguas son menos turbulentas que las del espejo, aquel otro río donde alguna vez echamos todos los anzuelos y recogimos sólo viejas confesiones, estallidos apagados, tierra conclusa. Estamos aquí desde que llegamos deseosos de partir, y no nos atrevimos. Traíamos la meta de alcanzar a los peces más lejanos, aquéllos que serán los últimos en morir, y todavía no nos atrevimos.

Tal vez lo hagamos cuando eso, a nuestras espaldas, que se supone que es el mundo, deje de cortejarnos con sus luces, que entre derrumbes, aún titilan.

Los peces más lejanos, como es su costumbre, aguardarán, multiplicados.

 

 

En Conejos en la nieve, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2009
Eugenio Mandrini (Buenos Aires, 16 de diciembre de 1936 – 30 de noviembre de 2021) / Foto: jmp

lunes, 22 de noviembre de 2021

JORGE FALCONE Con los pies hundidos en la tierra



FADE OUT

Se ha vuelto incontrastable: 
Este mundo expiró. 
Son ciertas las verdades 
de la ciencia ficción. 
Lo aventuraron Bradbury 
e Isaac Asimov; 
Fritz Lang desde Metrópolis,
también nos lo anunció. 
Acaso tanto zombi 
en juego o televisión 
muestra lo que seremos 
si no baja el CO². 
No parece probable 
atrasar el reloj 
para abrazar amigos 
o besar a un amor, 
volver a aquellas fiestas 
que colman un salón 
o asistir a un concierto 
y hacer pogo en un rock. 
Son causa del colapso el 
capital predador 
y lo que está tardando 
nuestra Revolución.-


PENA 

La pena impregna como el moho 
el cielorraso del alma. 
Se expande lenta y sordamente 
hasta que de la dicha quedan 
solo vagas remembranzas.


CÓSMICA 
(O EL GRANDE AMOR) 

La mano es para muchxs 
cerebro de lo humano. 
Así sucede en vos. 
Tu corazón dicta el mandato 
con que transformás tu entorno 
y yo te espío con sana envidia 
escrutando un hacer 
que quizás me fue vedado. 
Yo, 
que por arbitrio de mi tiempo 
cada vez soy más cabeza 
atormentada y menos 
extremidades. 
Allá vas otra vez, 
nuevamente inspirada, 
por dar a luz esas criaturas 
que nunca te preceden. 
Ojalá siempre permitas 
acompañar tu viaje 
hacia esos mundos magenta y siam 
goteados que inventás 
a este hombrecito 
que tanto te ama 
con los pies 
hundidos en la tierra.



“Estos textos que ahora pongo a vuestra disposición forman parte de mi producción 2021.” JF

En Lo bueno tarda un poco, Libro digital, 2021 / 
Jorge Falcone (La Plata, 22 de noviembre de 1953) / Selección y foto: jmp /

jueves, 11 de noviembre de 2021

MIGUEL GAYA Por qué voto al Frente de Todos




POR QUÉ VOTO AL FRENTE DE TODOS

Supongo que a pocos les importa a quién voto, y a quiénes les importa un poco (por afecto, por cercanía) ya lo saben y no piden explicaciones. Pero como estos días ha cundido una suerte de “voto al Frente, pero...” y sigue una larga enumeración de condiciones que el Frente debe cumplir para ser merecedor del voto, yo me sumo y digo que no pongo ninguna.

Yo voto al Frente, y lo votaría en todos los distritos del país. No me importa demasiado a quien lleva de candidatos. No soy tonto, no es lo mismo uno que otro, y los unos y los otros hacen la diferencia entre ganancia y lastre. Pero voto al Frente de Todos. 

No condiciono mi voto, no exijo nada, no espero nada. Sé en qué condiciones hemos vivido los años del macrismo y cuáles fueron las de nuestro gobierno. ¿Se podría haber hecho otra cosa? Seguro. Del mismo modo que mirando un partido desde la tribuna se puede afirmar que se habría podido hacer otro juego. ¿A quién le importa? 

No fue el mejor gobierno que hemos tenido de 1983 hasta acá, pero está lejos de haber sido el peor. Hoy me basta comprobar que la gestión de la pandemia fue exitosa, en grado sumo, y que en estas condiciones extremas de necesidad económica, financiera y social, se ha podido administrar el estado razonablemente bien. No es poco, y menos en este país. Así que, sin beneficio de inventario, este es mi gobierno, y estas son mis razones para votarlo:

1. La oposición es horrible, y tiene fuerzas para ganar y/o condicionar el gobierno y/o ganar en 2023.

2. Cuando digo que es horrible, afirmo que es, en acto y potencia, antidemocrática. Que no le importa, y abomina, del estado de derecho. Que impulsará una política general en salud, seguridad, educación, infraestructura, internacional y ambiental que se lleva por delante el derecho a tener una vida digna del grueso de la población. Otra vez, no ignoro las diferencias entre personajes, pero todos juntos, unos más otros menos, están de acuerdo, o se pondrán de acuerdo, para gobernar con esas políticas. 

3. Los llamados poderes fácticos, oligarquía o clase empresarial dirigente han demostrado una y otra vez su nula vocación de sentar las bases de una mínima convivencia, no digo democrática, sino tan siquiera de conveniencia. Poco se puede esperar de su inteligencia y se debe temer mucho de su angurria. 

4. La izquierda, en todas sus expresiones, no ha ayudado en modo alguno a fortalecer una coalición democrática para hacer frente a las fuerzas descriptas en los puntos anteriores.

5. El gobierno, y todas las fuerzas variopintas que lo componen y sostienen, han demostrado ser los únicos, en este país y en estas condiciones, con vocación de gobernar democrática y racionalmente. Han tenido sus errores y divergencias, algunas soterradas y otras estentóreas, pero nunca rompieron ni perdieron el rumbo. Se puede, y debe, discutirse sus tácticas y políticas, pero no sus valores.

Votar el Frente de Todos el próximo domingo es, para mí, votar por fortalecer un gobierno democrático, amplio y perfectible, y la única garantía que tenemos de mejorarlo.

sábado, 30 de octubre de 2021

JUAN GELMAN La eternidad es una idea violenta




La eternidad es una idea violenta/capitalista/acumular futuro. La conciencia se libra de sí misma cuando vira su luz en las respiraciones del rocío. Fulgor de las almohadas en las que el tiempo se desnuda y el orden del amor se pierde. La noche madura/las verdades del cuerpo conocen el cortejo/las horas que se van. 






En Hoy, Grupo Editor Planeta, 2013
Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 – Ciudad de México, 14 de enero de 2014) / Foto: jmp

viernes, 17 de septiembre de 2021

CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER Una vez más me dirijo a mis compatriotas




Como siempre… sinceramente.
Una vez más me dirijo a mis compatriotas como lo he hecho en otras oportunidades. No es la primera vez. Hace ya casi un año, el 26 de octubre de 2020, me dirigía a los argentinos y las argentinas con el documento “27 de octubre. A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas”. 
Allí desgranaba reflexiones acerca del funcionamiento institucional, y de lo que considero el problema central de la economía argentina y la necesidad de abordarlo desde un acuerdo amplio de las distintas fuerzas políticas. 
Hoy, releo aquellas líneas de inusitada actualidad en las que también mencionaba que las decisiones en el Poder Ejecutivo argentino siempre las toma el Presidente de la Nación y en las que decía sin eufemismos ni operaciones de prensa en off, que había funcionarios y funcionarias que no funcionaban.
También recuerdo el acto que se llevó a cabo en el Estadio Único de La Plata el 18 de diciembre de 2020, del cual participamos muchos compañeros y compañeras del Frente de Todos junto al Presidente de la Nación, cuando expresé textualmente: “… pero ojo, yo no quiero que ese crecimiento -el crecimiento económico del año 2021 que acertadamente pronosticara el compañero que me había precedido en el uso de la palabra- se lo queden tres o cuatro vivos nada más. Para esto, me parece que hay que alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas.”. En esa oportunidad también señalé: “por eso le digo a todos aquellos que tengan miedo o que no se animan, por favor… hay otras ocupaciones además de ser ministro, ministra, legislador o legisladora. Vayan a buscar otro laburo, pero necesitamos gente en los sillones que ocupen de ministro, ministra, de legislador o legisladora… sean para defender definitivamente los intereses del pueblo”.
Como no soy mentirosa y mucho menos hipócrita (nunca digo en público lo que no sostengo en privado y viceversa), debo mencionar que durante el año 2021 tuve 19 reuniones de trabajo en Olivos con el Presidente de la Nación. Nos vemos allí y no en la Casa Rosada a propuesta mía y con la intención de evitar cualquier tipo de especulación y operación mediática de desgaste institucional.
En las primeras 18 reuniones, la última de ellas el 07/09/2021, siempre le plantee al Presidente lo que para mí constituía una delicada situación social y que se traducía, entre otras cosas, en atraso salarial, descontrol de precios -especialmente en alimentos y remedios- y falta de trabajo, sin desconocer, obviamente, el impacto de las dos pandemias: la macrista primero y la sanitaria a los 99 días de haber asumido el gobierno. Igualmente siempre remarqué la falta de efectividad en distintas áreas de gobierno.
También señalé que creía que se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales. No lo dije una vez… me cansé de decirlo… y no sólo al Presidente de la Nación. La respuesta siempre fue que no era así, que estaba equivocada y que, de acuerdo a las encuestas, íbamos a ganar “muy bien” las elecciones. Mi respuesta, invariablemente, era “no leo encuestas… leo economía y política y trato de ver la realidad”. Una realidad que me indicaba que en el año 2015 perdimos las elecciones presidenciales en segunda vuelta y por escasa diferencia, con el mayor salario en dólares de Latinoamérica -que representaba más del doble del salario actual-, con una inflación que era menos de la mitad que la actual y con un candidato, Mauricio Macri, que decía que no le iba a sacar a nadie lo que ya tenía, sino que sólo iban a cambiar las cosas que estaban mal.
Fui, soy y seré peronista. Por eso pensaba que no podíamos ganar. Y se lo decía no sólo al Presidente. Muchos compañeros y muchas compañeras escucharon mis temores.
El domingo 12 de septiembre de este año el peronismo sufrió una derrota electoral en elecciones legislativas sin precedentes. Mientras escribo estas líneas tengo el televisor encendido pero muteado y leo un graph: “Alberto jaqueado por Cristina”. No… no soy yo. Por más que intenten ocultarlo, es el resultado de la elección y la realidad. Es más grave aún: en la Provincia de Buenos Aires, termómetro inexcusable de la temperatura social y económica de nuestro país, el domingo pasado nos abandonaron 440.172 votos de aquellos que obtuvo Unidad Ciudadana en el año 2017 con nuestra candidatura al Senado de la Nación… con el peronismo dividido, sin gobierno nacional ni provincial que apoyara y con el gobierno de Mauricio Macri y su mesa judicial persiguiendo y encarcelando a ex funcionarios y dueños de medios opositores a diestra y siniestra.
Recuerdo que, cuando perdimos las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires del año 2009, con Néstor como candidato a Diputado Nacional -después de la 125 y de la crisis global del 2008-, quien Alberto considera con justicia el mejor presidente de la democracia, el día lunes siguiente a las elecciones no sólo renunció a la titularidad del Partido Justicialista, sino que yo como Presidenta de la Nación pedí la renuncia de quien fuera mi Jefe de Gabinete, entre otros. Y ¡ojo!… habíamos perdido en la Provincia de Buenos Aires pero habíamos ganado a nivel nacional. A Néstor Kirchner hay que recordarlo en versión completa y no editada.
Sin embargo ahora, al día siguiente de semejante catástrofe política, uno escuchaba a algunos funcionarios y parecía que en este país no había pasado nada, fingiendo normalidad y, sobre todo, atornillándose a los sillones. ¿En serio creen que no es necesario, después de semejante derrota, presentar públicamente las renuncias y que se sepa la actitud de los funcionarios y funcionarias de facilitarle al Presidente la reorganización de su gobierno?
El martes 14 tuvo lugar, otra vez en Olivos, mi última reunión con el Presidente de la Nación. Habían transcurrido 48hs sin que se comunicara conmigo y me pareció prudente llamarlo y decirle que tenía que hablar con él. Deje pasar 48hs deliberadamente, para ver si llamaba (debo decir que de las 19 reuniones, la mayoría fueron a iniciativa mía). Allí le manifesté que era necesario relanzar su Gobierno y le propuse nombres como el del Gobernador Juan Manzur para la Jefatura de Gabinete. Sé que sorprenderá mi propuesta, es de público y notorio las diferencias ya superadas que he tenido con quien fuera mi Ministro de Salud desde el año 2009, cuando debí remover a quien entonces era mi Ministra de Salud por el fracaso en el abordaje de la pandemia de la gripe A (H1N1). Juan permaneció en su cargo hasta que renunció para disputar la candidatura a Gobernador de la Provincia de Tucumán en el 2015, cargo que obtuvo y revalidó por el voto popular no sólo a través de su reelección, sino también en la elección del pasado domingo. 
Aunque en realidad, nadie debería sorprenderse por mi propuesta: el 18 de mayo de 2019 le propuse a todos los argentinos y argentinas como candidato a Presidente de la Nación a Alberto Fernández. ¿Por qué cuento esto? Porque no voy a seguir tolerando las operaciones de prensa que desde el propio entorno presidencial a través de su vocero se hacen sobre mí y sobre nuestro espacio político: Alberto Fernández quería que el Dr. Eduardo De Pedro fuera su Jefe de Gabinete y fui yo la que no estuvo de acuerdo. Mal podría ahora promoverlo para ese cargo.
A propósito de la categoría de funcionarios que no funcionan… el vocero presidencial escaparía a aquella clasificación. Es un raro caso: un vocero presidencial al que nadie le conoce la voz. ¿O tiene alguna otra función que desconocemos? ¿La de hacer operaciones en off por ejemplo? Verdadero misterio.
Por la misma razón me comuniqué con el Ministro de Economía cuando se difundió falsamente que en la reunión que mantuve con el Presidente de la Nación, había pedido su renuncia. Las operaciones son permanentes y, finalmente, sólo terminan desgastando al gobierno. Es increíble que no lo adviertan. Es una pena tanto daño autoinfligido.
Confío, sinceramente, que con la misma fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente no solamente va a relanzar su gobierno, sino que se va a sentar con su Ministro de Economía para mirar los números del presupuesto. El año pasado, con ocasión de presentarse el mismo, se estableció que el déficit fiscal iba a ser del 4,5% del PBI sin pandemia a partir de marzo del 2021 -situación que no se verificó como es de público y notorio-. Cada punto del PBI en la actualidad es alrededor de $420.000 millones.
  A agosto de este año, a cuatro meses de terminar el año y faltando apenas unos días para las elecciones, el déficit acumulado ejecutado en este año era del 2,1% del PBI. Faltan ejecutar, según la previsión presupuestaria, 2,4% del PBI… más del doble de lo ejecutado y restando sólo cuatro meses para terminar el año… con pandemia y delicadísima situación social. No estoy proponiendo nada alocado ni radicalizado. Al contrario, simplemente estoy recogiendo lo que en este contexto global de pandemia está sucediendo a lo largo y a lo ancho del mundo, desde Estados Unidos, pasando por Europa y en nuestra región también: el Estado atemperando las consecuencias trágicas de la pandemia. 
He sido Presidenta durante dos períodos consecutivos. En el 2008 nos tocó atravesar la crisis global más grande después de la Gran Depresión del año ’30. Soportamos corridas cambiarias permanentes -con muchas menos reservas en el Banco Central que en la actualidad- y el asedio de los Fondos Buitre. Sé que gobernar no es fácil, y la Argentina menos todavía. Hasta he sufrido un vicepresidente declaradamente opositor a nuestro gobierno. Duerman tranquilos los argentinos y las argentinas… eso nunca va a suceder conmigo.
También estoy convencida que será imposible solucionar los problemas que dejó el macrismo de bajos salarios, altísima inflación, endeudamiento vertiginoso con acreedores privados y la vuelta del FMI con un préstamo de 44 mil millones de dólares, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc… votando al macrismo o votando sus ideas.
Cuando tomé la decisión, y lo hago en la primera persona del singular porque fue realmente así, de proponer a Alberto Fernández como candidato a Presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi Patria. Sólo le pido al Presidente que honre aquella decisión… pero por sobre todas las cosas, tomando sus palabras y convicciones también, lo que es más importante que nada: que honre la voluntad del pueblo argentino.