sábado, 4 de junio de 2011

Carlos Aprea y la nata de los capitales




LA NATA DE LOS CAPITALES


¿Qué fue de tus ideales,
qué canción te compró?
La nata de los capitales
pobre tu corazón...
La nata de los capitales...
no se te banca más.

¿Por qué vamos a llorar?
¿Porque hoy sos vos el que dice:
"Vamos, vamos, la fama,
la oportunidad está aquí"?
La nata de los capitales...
no se te banca más.

Vas con Clarín, con la Señora
con la T.V. negadora,
con los políticos bien decorados,
con tus blasones todos quemados,
gente re humana, gente derecha
de leche inmunda cual fugazzetta!
La nata de los capitales...
no se te banca más.

A buscar el pan y el vino
todos fuimos muchas veces,
¿pero a negar el camino?
¿Qué mal te aqueja?, ¡no transes más!
La nata de los capitales no se banca más.

No se banca más!
La nata de los capitales no se banca más.

viernes, 3 de junio de 2011

Osvaldo Lamborghini y ayer murió Cámpora



AYER MURIÓ CÁMPORA

¿Cuándo murió Cámpora?
Ayer, 19 de diciembre de 1980, pero,
la verdad, ¿a quién va a importarle la verdad?
–en el país inmundo (amado)
donde el pajarraco inmundo ¡Martínez!
de Hoz puede ser ministro de Economía:
en el país argentino estéril
de los estériles militares argentinos.
Me acuerdo que Perón decía: “–No,
si las armas no las tienen de adorno,
lo que tienen de adorno es la cabeza”.¡El país argentinoide!
¿Cuándo murió Cámpora?
Ayer, querida mía.

Si vos supieras (sabés)
cuántas leguas de tierra cuesta cada palabra
y que encima, debajo, la pueblan y repueblan de cadáveres:
el ‘80, ¡qué hijos de puta!
trajeron a los inmigrantes
–para matarlos.
El loquito Videla y el degenerado de Harguindeguy.
Y el pelotudo máximo: Viola.

Agotaron la cuota del perdón, que era mucha.
¡Y yo hablo en serio, no estoy jodiendo!
Lamborghinis del mundo, uníos.

Algunos, para hacerse la paja, utilizan la mano de Zenón:
bella como un talón, nadie lo niega,
Digámoslo a coro, idiotas: “¡Telón!”
En la Época en que no hay un carajo para transferir...

Pero es la Gran Época (jamás minúsculos)
Precisamente: porque...




Todo el tiempo vuelvo a este poema. No sé porqué, supongo que cuando me indigno, y veo a los inmundos que se revuelcan en sus "medios" comprados con fuego, o a los infiltran la sangre peronista del coagulo negro derechista, que tapa la fluida de jóvenes echados que hoy vuelven a levantarse y transferir la poética (ya no digo política siquiera).


Julián Axat

jueves, 26 de mayo de 2011

LA NECESIDAD DE DECONSTRUIR A BEATRIZ SARLO

La emisión de hoy de 678(*) -que tuvo la presencia de Beatriz Sarlo como distintiva- fue un doble desafío a la inteligencia: en primer lugar, un desafío para el pensamiento de los espectadores que debíamos comprender que no estaba sentada en el panel una opositora que se define como “antikirchnerista” para luego recaer en la defensa de lo peor de la historia del país; sino que estaba sentada una mujer que sabe manejar el discurso, que sabe pararse en el rol de intelectual crítica, que sabe destruir mitos y que tiene una capacidad de observación que muchos vimos en sus libros y artículos periodísticos -en fin, eso monolítico que habla Sergio y que hacen de Sarlo un “ser” difícil de tratar. Por otro lado, fue un desafío para los panelistas e invitados habitués del programa, que debieron activar, ora su militancia periodística, ora su visión política de la coyuntura, pero sobre todo su defensa de los logros de la gestión del Gobierno.

Sin embargo, el fin del programa no tuvo cierre ni de debate intelectual (la honestidad de pregonar cosmovisiones ideológicas diferentes, la comprensión pero el no compartir ciertas interpretaciones, etc.), ni siquiera el cierre de debate político partidario (el grito ensordecedor, la obstinación necesaria para ser consecuente con sus proyectos etc.), tuvo el cierre de los forzados a terminar porque ya están cerrando el bar y la charla de café da para un ad infinitum de temas y cosas guardadas.

No obstante, pudo entreverse en vivo el método que utiliza Beatriz Sarlo en las situaciones más extremas en las que debe enfrentarse con todo un “pensamiento nacional y popular” que maneja un repertorio de conceptos -monopolio, Clarín, dictadura, DDHH, etc. etc.- , un repertorio de imágenes -las fotos familieras de 678, las ediciones repetitivas hasta el cansancio- y una agenda pública -la complicidad de la dictadura, el rol de los medios y las finanzas internacionales,, etc.-: vimos a una mujer persecuta -cuando se enojó con Barone, o con Mariotto, fueron perlitas- que constantemente estaba esquivando ese suelo común que plantea la línea editorial del programa, el repertorio de conceptos y las formas (repetitivas). Sarlo desde el vamos criticó (atacó) las “formas”, las materialidad misma por donde se mueve el contenido del programa. Pero lo más interesante de todo fue ver cómo Sarlo intentó defensivamente desplegar torpemente su mundo conceptual, su modo de criticar la agenda, su modo de ser intelectual esquivando los suelos comunes que podrían insertarla en un “proyecto común” o aun en un “consenso fundamental” con sus colegas o conciudadanos.

Sarlo se plantea ella misma como eje y límite. Su crítica se realiza desde el vacío, ya que su señalamiento de ciertas cuestiones a tener en cuenta- que pueden ser muy interesantes- parece no tener una última instancia de ser tributario a “una empresa”, “un monopolio”, o simplemente “la derecha”. Sarlo critica porque intelectualmente está habilitada para discutir, porque si no lo estuviera, ella simplemente sería una gorila o doña Rosa. Hay una institución y una historia cultural que permite que Sarlo tenga una visión tan sesgada como interesante.

Pero así como ella se plantea como eje y límite, hay una plena conciencia y una justificación teórica desde la ensayista acerca de su posición. Su propia corporeidad, su propia mirada soberbia hacia el panel hablaba de una mujer que sabe qué marco teórico justificaría la noción de “monopolio y poderes que cooptan” (dicho mas o menos por Forster) o “el sojuzgamiento de medios de comunicación” (dicho por Barone). Ella se defiende pero no se atrinchera del todo en esas instituciones que 678 -y el Gobierno- critican. En ese caso sería fácil correrla por izquierda o por el discurso nacional y popular. Es que eso le falta a Sarlo: le falta manejar todo el repertorio de la derecha, su mundo conceptual, su agenda para constituirse del todo en una Morales Solá o en un Nelson Castro.

Sin embargo…sin embargo, Sarlo es Sarlo y hay que tratarla como tal. Desde Barone, pasando por Sandra Russo hasta Forster, todos miraban con respeto y recato a la intelectual. Su ambivalencia y su poder discursivo la sitúan en un centro fugaz y deconstructivo que obliga a dejar un poco de lado la declaración repetitiva que defiende a CFK, y desviarse y naufragar en las palabras y declaraciones de la ensayista y ahí seleccionar qué puede ser inteligente o qué no en Sarlo. No subestimarla como podríamos subestimar a Nelson Castro o a Magdalena, pero tampoco bucear y quedar atrapado en su rizoma posmoderno que criticar fragmentos del kirchnerismo y nunca llegar a esa “ultima instancia fundamental” que es la magia y el proyecto kirchnerista.Y me atrevo a decir no sólo magia y proyecto, sino logros políticos y económicos que quedaron ya registrados en la historia

Y es que Sarlo no maneja esa filosofía “nacional y popular”, y ella puede citar a Baudrillard y a Deleuze y a Bourdieu, instrumentalizar bellamente sus conceptos como todo posmoderno , pero nunca haciéndose cargo del efecto discursivo de sus declaraciones. Pero claro, hacerse cargo de una declaración es pensar que el intelectual tiene una función política como decía Jean Paul Sartre, y la señora cree que el intelectual no debe hacerse cargo de esas cargas molestas que le endosa una época.

¿Qué defiende Sarlo? Si ella aclarara qué defiende sería más responsable con sus críticas… y sería menos Sarlo. La vemos ahí, sola, aislada, con su super ego y soberbia como apoyo y fundamento, con su responsabilidad de ser una intelectual “en el borde de todo”. Sarlo no necesita de mitos como los de Kirchner y el Eternauta, ella sabe qué teoría puede deconstruirlos, ella sabe qué funcionamiento maligno y sospechoso subyace en esas construcciones políticas calculadas.

Mientras tanto, la individualidad y mirada exclusiva de ella y nada más que de ella no molesta a su patrón, que le paga el sueldo, mientras no use su poder intelectual para destruir esos otros mitos que , esos sí, se han llevado mucha plata y vidas.

Sin embargo…sin embargo, y por último, Sarlo es tan indispensable para reafirmar la potencia del pensamiento de los de 678, y tan indispensable para ver cómo un intelectual que no comulga con la idea de “época”, de “monopolio”, de todo eso; y tampoco con la idea de “la gente”, de” dictadura K”, de” hegemonía K”, termina aislada y con su ego a cuestas, en el desierto de los discursos fragmentados.

* Se refiere a el programa emitido el 24 de mayo.


Por Jacobino en ARTEPOLÍTICA

http://artepolitica.com/articulos/la-necesidad-de-deconstruir-a-beatriz-sarlo/

miércoles, 18 de mayo de 2011

Zar lo


Verlo todo
no es saberlo todo,
las cúpulas doradas,
fulgor en retirada,
verbo todo,
lo que calla la nieve
compactada,
detalle fondo topo, tordo
figura, intersección de signos,
tiempo acumulado: ¿sarro
o dinero?,
máquina del discurrir compactadora
analizar organizar y sentenciar,
éxtasis del palimpsesto,
regocijo del quiebre,
rizoma enloquecido,
desborda y urde los hechos
sobre una trama amarga,
cáustica soda
regada sobre todo,
en la cierta mirada
le regard trouve,
atascada en el barro
de infinitos sucesos,
asados, aplastados.

Pasado el presente
pesado el ente
el ser acontecer,
el mundo gira
hacia ningún lugar
reconocible,
desde el trono
de ajado palacio de años
las señales enloquecieron
por herrumbre y abandono,
la batalla es otra y es ajena,
no hay tacha imperial
no hay Zar lo
que lo
paren lo nuevo,
la batalla es otra y es ajena.

Carlos Aprea

viernes, 13 de mayo de 2011

Adelina




Hay Madres de todos los tipos, todas perdieron a sus hijos, todas llevan el dolor a cuestas, pero Adelina Dematti de Alaye pese a todo, es tan especial, estas fotos que adjunto muestran su fuerza, la plenitud de su rostro, la capacidad de transmitir a las nuevas generaciones alegría militante, ya sin su pañuelo, deambulando por el Colegio Nacional de La Plata, rodeada de alumnos de 2º año, se le acercan asombrados, y ella, con sus dedos en alto les marca el camino: “…hay que seguir compañeros, hasta la victoria siempre...”. Julián Axat





Rodolfo Jorge Axat y El hombre en frack


EL HOMBRE EN FRACK

Dormida está en la calle,
La noche es muda y fría,
No deja en su agonía
Ni un rumor en la ciudad.
Envuelto con las sombras,
Camina entre la noche
Un desmayado coche
Sin saber a donde va...
Bajo un farol mezquino
Se para y tambalea
Frente al ya desierto
Un austero y viejo frack
Lleva un tubo por sombrero,
Dos diamantes por gemelos,
Un bastón entre los dedos
Y al ojal una gardenia,
Su corbata pajaril
Tiene un color
Evocador del año mil.
Se avecina lentamente
Y su paso es elegante,
Melancólico y ausente,
Y del mundo está distante,
Sin saber de dónde viene
Ni a dónde va.
¿De quién será el viejo frack?
Bonne nuit, bonne nuit,
Adiós, buona notte...!
Va diciendo a cada cosa,
A un farol iluminado
Y a un gato enamorado
Que asustado escapará.
Se despide muy severo
Del caballo y del cochero
El cumplido caballero
Con su austero y viejo frack...








“Con el tiempo fui encontrándome con sobrevivientes que me contaron que los vieron dentro del Centro Clandestino conocido como ‘La Cacha’, que funcionaba en la cárcel de Olmos. Me dijeron que mi papá ayudaba, conversaba bajito, daba fuerza. Alguien me contó alguna vez que mi papá animaba a los compañeros tabicados, que les pedía que tararearan con él una canción. Según me contaron, muchos de los que estaban secuestrados junto con él lo seguían y cantaban. A veces fuerte, a veces bajito. Esa canción era de un famoso cantautor italiano de los ‘60: Doménico Modugno. Es una canción de despedida: El título: ‘El hombre en frack’”, dijo Julián. Y agregó: “El último sobreviviente que los vio a mi mamá y a mi papá fue en julio de 1977”.“Me gustaría terminar este encuentro con esa canción porque esa es la manera que encontré para recordarlo. Por suerte la canción no es un golpe bajo. No se asusten, es medio bizarra, pero vale”, dijo Julián, con una sonrisa.



Rodolfo Jorge Axat

Julián Axat fue al Colegio Nacional de La Plata para participar de la presentación de un libro sobre deportistas desaparecidos. Fue porque su papá fue jugador de rugby y está desaparecido. Julián es un hijo de desaparecidos. Aquel día, hace poco más de un mes, el 22 de marzo, en la presentación de Deporte y Dictadura, de Gustavo Veiga, Julián hablaba con la rectora del colegio, María José Arias Mercader, sobre su papá, un ex alumno secuestrado y desaparecido por la última dictadura cívico militar. Así fue, contó, que surgió la idea de bautizar una de las aulas del segundo piso, en el sector de Lengua y Literatura, con el nombre de su papá: Rodolfo Jorge Axat.El acto fue ayer al mediodía en el marco de una política del colegio por mantener viva la memoria, la verdad y la justicia, que aborda críticamente la dictadura, sus causas y consecuencias, y que incluye bautizar las aulas con los nombres de los ex alumnos desaparecidos.Julián aprovechó para contar la historia de su papá, un joven hombre al que un grupo de tareas secuestró el 12 de abril de 1977, cuando tenía 30 años. “Yo hoy tengo 34 años, 4 más que él”, dijo. Y, en la primera línea nomás, se salió del libreto que se había armado para decir una de las cosas que más impactaría entre los alumnos: “mi papá es más chico que yo. Siempre tiene 30 años”.“No conocí a mi papá porque desapareció cuando yo tenía 7 meses”, dijo Julián, y contó que Rodolfo Jorge Axat cursó sus estudios en la escuela Anexa y en el Colegio Nacional entre 1959 a 1964, fue Jugador de Rugby de La Plata RC hasta los 18 años, hizo la colimba –Servicio Militar Obligatorio– en 1965 y estudió medicina y filosofía, pese a la preocupación de su papá, el abuelo de Julián, al que le parecía muy complicado que siguiera dos carreras.Dijo Julián que su papá conoció a su mamá, Ana Inés Della Croce, también desaparecida, en 1972, cuando tenían 25 y 21 años, y juntos incursionaron en el Movimiento Humanista y eran seguidores de su fundador, Silo, quien daba conferencias sobre “la no violencia” a los pies de la cordillera de los Andes, en Mendoza; hicieron retiros en el Valle del Yala, en Jujuy, y ascensos a la montaña del Chañie; hasta que en 1973 leyeron a John William Cooke y se convencieron: “la lucha de clases y la revolución socialista no era posible sin Perón”, decía Cooke, recordó Julián.El papá y la mamá de Julián, que todavía no había nacido, se metieron en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y empezaron a hacer militancia barrial, pasaron a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y de ahí a Montoneros. “Estoy hablando de 1974”, dijo Julián al auditorio. Y contó cómo el día del regreso definitivo a la Argentina de Juan Domingo Perón, luego de casi 18 años de exilio, el 20 de junio de 1973, su papá fue herido en una pierna por un disparo de los activistas que estaban en el palco –militantes de la derecha peronista–, lo que lo marcaría en su militancia.Sin eufemismos, Julián contó que su papá era un soldado que que realizó tareas de inteligencia y logística, que se casó con su mamá en 1974 y que vivieron en la clandestinidad en un edificio de 36 entre 10 y 11 hasta finales de 1975, cuando discutió la política militarista de Montoneros con sus superiores, fue juzgado y degradado por tener “desvíos pequeñoburgueses” y condenado a salir de la clandestinidad y entrar como obrero al Frigorífico Swift, en Berisso, donde debía hacer tareas de agitación y propaganda. “En agosto de 1976 nazco yo”, dijo Julián.Rodolfo y Ana alquilaron una casa en Ringuelet, donde vivieron hasta el 12 de abril de 1977. En el frigorífico, que estaba intervenido por los militares, había inspecciones y delaciones. Varios trabajadores habían sido desaparecidos. Su papá sería uno de ellos. “Alguien lo canta”, contó Julián.
Un día antes de secuestrar a la pareja, un grupo paramilitar se presentó en la inmobiliaria en la que habían alquilado su casa y pidió información sobre Rodolfo Jorge Axat. El dueño accedió, pero cuando los militares se fueron llamó por teléfono al abuelo de Julián, para advertirle sobre lo que había ocurrido. Esa noche, Rodolfo y Ana decidieron resguardarse en la casa de los padres de ella. Después de dar vuelta de arriba abajo la casa de Ringuelet, a las 3 de la madrugada, del día 12 de abril de 1977, los asesinos tocaron el timbre de la casa de los abuelos de Julián y se llevaron a sus padres.“Con el tiempo fui encontrándome con sobrevivientes que me contaron que los vieron dentro del Centro Clandestino conocido como ‘La Cacha’, que funcionaba en la cárcel de Olmos. Me dijeron que mi papá ayudaba, conversaba bajito, daba fuerza. Alguien me contó alguna vez que mi papá animaba a los compañeros tabicados, que les pedía que tararearan con él una canción. Según me contaron, muchos de los que estaban secuestrados junto con él lo seguían y cantaban. A veces fuerte, a veces bajito. Esa canción era de un famoso cantautor italiano de los ‘60: Doménico Modugno. Es una canción de despedida: El título: ‘El hombre en frack’”, dijo Julián. Y agregó: “El último sobreviviente que los vio a mi mamá y a mi papá fue en julio de 1977”.“Me gustaría terminar este encuentro con esa canción porque esa es la manera que encontré para recordarlo. Por suerte la canción no es un golpe bajo. No se asusten, es medio bizarra, pero vale”, dijo Julián, con una sonrisa.Arias Mercader les recordó a los alumnos que aquellos jóvenes como el papá de Julián tuvieron una existencia real, que quisieron hacer una patria mejor para todos y aseguró que hoy está trabajando para que aquellos sueños se cumplan. Entonces, agradeció el relato y dio paso a la música, que los chicos recibieron con aplausos, aunque a algunos les dio vergüenza y se retiraron más rápido del salón de actos.“El tipo cantaba para poner algo de felicidad al campo de concentración. Por eso aplaudimos”, explicaba a sus amigas una alumna de cuarto año.

En diario Diagonales de La Plata de hoy.