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viernes, 1 de septiembre de 2023

A UN AÑO DEL INTENTO DE MAGNICIDIO


A UN AÑO DEL INTENTO DE MAGNICIDIO /

Arenga, siempre en presente, "el gran diario argentino": 

“La bala que no salió y el fallo que sí saldrá” /

 

El arma es político, mediático y judicial. La complicidad de ajenos y de algunos (o muchos) propios, continúa. /

 

Cristina: “Porque nunca fui de ellos ni lo voy a ser, hagan lo que hagan, me quieran matar, meter presa, nunca voy a ser de ellos: yo soy del pueblo y de ahí no me muevo”.


lunes, 10 de julio de 2023

CRISTINA en Salliqueló



GASODUCTO PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER

     La primera cosa que se me ocurre es decir algo que está muy adentro nuestro: esto que pasó no fue magia. 

     Estos 573 kilómetros que coronan la recuperación de nuestra petrolera de bandera en el 2012 y de los acuerdos que supimos celebrar con Chevrón, culminan con esta parte, que es el transporte de la energía.

     Queremos exportar pero también queremos gas y petróleo para nuestra industria, para que sea más competitiva y también para los hogares argentinos. Porque no es justo que si tenemos la segunda reserva de gas no convencional del mundo y la cuarta de petróleo, nos quieran cobrar las cosas a precio dólar. 

     Este gasoducto fue planificado en el año 2015 y recién se ejecutó durante nuestro Gobierno. 

     Quería agradecerte, Sergio, por la fuerza que le pusiste al Gasoducto pero también por la fuerza que le venís poniendo desde que sos ministro. La verdad, te hiciste cargo en un momento muy difícil, no arrugaste, vas para adelante y eso siempre es bueno.

     Tiene que saber todo aquel que quiera gobernar la Argentina: puede ser que te critiquen o te hagan cosas peores si has tomado decisiones en favor del país; pero vale la pena acostarse a la noche y pensar que se ha hecho lo que se debía. 

     Felicitaciones y feliz día de la Patria, a todos y a todas.

domingo, 2 de julio de 2023

PAULA ABAL MEDINA Conocer a Perón



UN PERONISTA MARECHALIANO

     Mi viejo, Juan Manuel Abal Medina, siempre sintió profundamente injusta la versión de un Perón que traicionó y que usó a la juventud... "Es una gran injusticia", nos dijo pila de veces, a mis hermanos y a mí. Y aunque todas sean versiones, el conocimiento directo del pensamiento, la estrategia y el sentir de Perón, su interlocución con él y con las distintas fuerzas del campo popular, incluso con los adversarios, lo ponen en un lugar privilegiado para contar quién fue el Perón del final. El General y su circunstancia. Y en medio de todo esto también contar la historia política suya y la de Fernando Abal Medina que son historias de una generación sobrenarrada. Sin embargo, creo que Conocer a Perón sale del barullo. Será mi viejo, pero más que una hija complaciente soy bastante hinchapelotas así que pienso que es válida mi recomendación de lectura.

     Mi página preferida de este libro es la que dice: "Me pidió que definiera políticamente a Fernando, y yo le dije cómo se definía él, sobre todo las últimas veces que habíamos hablado luego del regreso de su viaje a Cuba: “Le gustaba decir que él era un peronista marechaliano”. “¿Y usted, estimado doctor?”, me dijo. Le contesté: “Yo era un nacionalista, cada vez más marechaliano… y desde la muerte de mi hermano y si usted me lo permite, mi General, podría decir que soy un peronista marechaliano”. De inmediato, y haciéndose el solemne, dijo: “Entonces, queda integrado”."

     La cronología inicia desde que son niños y hermanos que comparten cuarto y una notable precocidad política. Crecen de golpe en conversaciones mano a mano con Marechal, José María Rosa, Jauretche, el padre Castellani, Alicia Eguren. Ella los llevó en 1959 a la toma del frigorífico Lisandro de la Torre. Fernando todavía de pantalones cortos y Juan Manuel con 14 años.
Bastante enseguida la reconstrucción de una escena imaginable pero igual impactante: Fernando conversando con Marechal sobre Megafón, o la guerra, ya en prensa. Y en especial sobre Rapsodia VI.

     El ajusticiamiento de Aramburu. Dice Juan Manuel: “Es un hecho que se decide para marcar dos épocas: el fin de la resistencia y el comienzo de la ofensiva peronista”. La muerte de Fernando. El velorio y las palabras de Mugica, asesinado en mayo del 74. La figura de Norma Arrostito. Toda la elaboración práctica del regreso y una felicidad sin asiento en la velocidad desatada de fuerzas centrífugas.

     El asesinato de Rucci. En el libro mi viejo comparte una pregunta que se hizo mil veces: “¿Qué le pasó a esa parte de nuestra generación? ¿cuánta responsabilidad tengo en la siniestra derivación que esa pérdida del rumbo hizo posible?".

     Escuché decir a raíz de este libro que el Perón del regreso es el mejor Perón. No lo siento así. El regreso es un acontecimiento político conmovedor aunque Perón en el final del ciclo vital buscando componer algo de lo indispensable no coincidió con la Argentina real. Querés cruzar el mar: regreso, reencuentro y amargo desencuentro nacional.

     A raíz de Conocer a Perón pensé mucho en el coronel que arremetió desde un departamento, una repartición estatal de poca cuantía, y después la Secretaría de Trabajo y lo que siguió y que fue poniendo bajo su órbita el mundo entero de los trabajadores, agregando competencias y competencias con una determinación tal que parecía alguien que había tomado carrera toda la vida previa para llegar más lejos que la imaginación de su época y mucho más lejos de lo posible. 
Su proyecto fue magnético y tuvo la ovación de la gran mayoría. Porque, de nuevo Marechal: “la gran virtud del justicialismo fue la de convertir una masa numeral en un pueblo esencial”. Los actos cotidianos de Perón desde el primer minuto del gobierno del 43 son lo contrario a la rutina estatal de la nada misma. Cada decisión diaria como un gran acto de gobierno, cada legajo un legado a la posteridad capaz de vencer su batalla terrenal trascendiendo para siempre el 1 de julio trágico con el cual mi viejo termina el libro, las palabras ya disneicas: mi pueblo, mi pueblo...

     Me contó que le dijeron "es demasiado desolador el final". ¡Y sí!, la historia real no eligió su propia aventura.


Paula Abal Medina es socióloga, UBA; investigadora del Conicet; docente de la UNSAM e integrante del CELS. El texto fue difundido en sus redes sociales. Tomado de Página 12.

viernes, 9 de junio de 2023

HERNÁN BRIENZA Ser un idealista es fácil




     Ser un idealista es fácil. Uno es perfecto, sueña con un mundo mejor, si tiene un buen pasar, inclusive, hasta se puede dar el lujo de ser decente. Y si el mundo no es como queremos peor para el mundo.

     Ser idealista es fácil, digo, porque desde esa pureza es posible ejercer la vanidad de criticarlo todo, de desilusionarse por cualquier nimiedad y realizar grandes renuncias o elaborar manifiestos utópicos dispuestos al fracaso pero que nos dejen en una posición estéticamente cómoda. 

     Cualquiera es idealista con un Dios cualquiera a cuesta: el cristiano, el ateo, el marxista, el liberal, el feminista o el peronista.

     Pero a mí no me interesan los idealistas, los puros, los que tienen un dios determinado. 
Yo creo en la duda, en la intemperie, en la misericordia. Para mí ser peronista no consiste en aprenderme un dogma que me tranquilice. Para mí se trata de la angustia permanente de descubrir necesidades para inventar derechos. Yo no quiero para mí la certeza de la fórmula; prefiero la incertidumbre de la condición humana.

     La intemperie es un poco eso: trabajar con otros en el lodo buscando aquello que se pueda rescatar para mejorar las condiciones materiales y espirituales de quienes formamos parte de ese lodo. Se construye con lodo y desde el lodo. Ese barro es la hermosa, horrible y contradictoria condición humana. 

     A veces con el lodo hasta las rodillas cuesta mucho caminar y dan ganas de abandonar.  Para mí ser peronista es comprender que también a veces se está cansado, y que tenemos derecho a ser relevados en la búsqueda. No se es peronista por esencia sé es peronista cuando ejercemos, cuando existimos en el lodo.

     Pensar que el lodo son los demás es hacer binarismo. El Peronismo incluye siempre la sospecha profunda de que somos parte del lodo, aunque no lo seamos. Es una suspicacia permanente, la mirada recelosa de quien se sabe falible. Para infalibles están los perfectos, los puros, los idealistas.

     Los peronistas que más me gustan son aquellos que están atentos a sus propios desatinos, aquellos que no se toman demasiado en serio a sí mismos, aquellos que miran con piedad al otro que está en el lodo con uno, los que saben que siempre es preferible el nosotros en el lodo que la asepsia individual. Quizás porque los peronistas que más me gusta son aquellos que se miran al espejo con una sonrisa ladeada y socarrona. Sin autocomplacencias pero con la infinita ternura de quien se reconoce empecinadamente humano.

     Urbi et orbi.

9 de junio de 2023 / del muro de HB en FB

viernes, 26 de mayo de 2023

20 años




     Qué mejor lugar que volver a encontrarnos en la Plaza de Mayo, la plaza de la Patria. Hace exactamente 20 años llegábamos con él acá, a esta misma plaza.


     No duden que Néstor sigue viviendo en el corazón del pueblo, como en cada argentino y argentina a la que le dio dignidad. Los miro a ustedes y sé que de algún lugar él también nos está viendo y acompañando.



     Muchas gracias por tanto amor. Es lo que me ha sostenido en pie. Sin ustedes, sin el amor, sin los rosarios que me alcanzan, sin Dios y sin la Virgen; no estaría acá. (CFK)

miércoles, 17 de mayo de 2023

CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER A los compañeros y compañeras



A LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS

     En este año 2023, se cumplen 40 años de Democracia ininterrumpida en nuestro país. Sin 
embargo, una parte importante de la ciudadanía no se siente representada ni contenidas sus aspiraciones, en una Democracia que se perdió en lo económico, degradó en lo social y ha comenzado a romperse en lo político e institucional. Con bronca y desilusión aparece lo que hace tiempo atrás denominé como la “insatisfacción democrática”.

     La pérdida de la Democracia económica comienza a partir del año 2016 cuando el gobierno de Cambiemos, recién asumido, daba inicio a un brutal nuevo ciclo de endeudamiento externo que culminaría con el retorno del Fondo Monetario Internacional a través de un préstamo insólito, inédito y político, cuyo objetivo no sólo era ayudar a ganar las elecciones a ese “gobierno amigo”, sino también permitir la retirada en dólares de los fondos de inversión especulativos.

     La historia que siguió es la misma de siempre con el Fondo en nuestro país: interviene, toma el timón de la economía argentina, impone su programa económico y se dispara otra vez el proceso inflacionario sin control en la Argentina. La casualidad no es una categoría política y, por eso, no es casual que ninguno de los dos Presidentes que aceptaron el programa del FMI conserve aptitud electoral. Sin embargo, en política sí hay causalidad y la determinante es la economía.

     En este marco de brutal endeudamiento en dólares, el carácter bimonetario de la economía argentina, que se suma a la ya histórica restricción externa y a la compulsión por la formación de activos en dólares en el exterior, inevitablemente coloca en rojo la cuenta corriente de nuestro país que, ante la escasez de dólares, siempre termina con la inflación descontrolada, corridas cambiarias contra la moneda nacional, devaluación y más inflación. Así resulta imposible para cualquier gobierno administrar razonablemente la natural puja distributiva por el ingreso y convierte a la inflación en el más fenomenal instrumento de transferencia de recursos de toda la sociedad a los sectores más ricos y concentrados de la economía que se apoderan de esa renta extraordinaria en un marco de laxitud tributaria. A la luz de la historia de nuestro país y salvo períodos de gobierno muy precisos, nada nuevo bajo el sol.

     Además, resulta insoslayable señalar las consecuencias catastróficas de la pandemia no sólo en lo sanitario y social sino también en lo económico, con la profundización de la concentración del ingreso y el crecimiento de la pobreza. De la pandemia no salimos mejores.

     Para los que siguen repitiendo que lo monetario es la única causal de la inflación, y aún conserven algún espíritu crítico de investigación, los invito a ver los gráficos sobre evolución de la Base Monetaria a precios constantes y como porcentaje del PBI, que publica el Banco Central todos los meses.

     Acabada la Democracia económica se degrada la Democracia social y el paradigma peronista de la movilidad social ascendente. Por primera vez en la Argentina observamos como convive un bajo índice de desocupación (6,3%) con un alto nivel pobreza (40%). De esta manera, encontramos trabajadores en relación de dependencia que son pobres y el surgimiento de una sociedad dual, donde una parte accede a todos los bienes y servicios y la otra, mayoritaria, ve notablemente reducidas sus posibilidades de progreso o, directamente, carece de ellas.

     En estos 40 años de democracia ininterrumpidos también atravesamos dos crisis económicas y sociales de extrema gravedad: en 1989 con la hiperinflación y en el 2001 con la caída de la convertibilidad. Esta última, además, incluyó una crisis institucional en la que se sucedieron 5 Presidentes en una semana, que fue resuelta en el marco de la Constitución Nacional. Sin embargo, en ninguno de estos momentos se puso en duda el Pacto Democrático plebiscitado en octubre de 1983, por el cual ni la violencia política sobre el adversario ni la proscripción electoral serían elementos del accionar político.

     Hoy, los fantasmas del pasado han vuelto a la realidad política argentina. Durante el año 2022 vimos como la violencia verbal y simbólica que, desde hace años venía siendo implantada en la sociedad por los medios de comunicación hegemónicos, se materializó en la calle a través del accionar de grupos violentos que agredían, insultaban y amenazaban de muerte con bolsones mortuorios, guillotinas, antorchas, piedras y escraches. El objetivo de estos grupos estaba absolutamente direccionado. No era contra todos los partidos políticos o todos los dirigentes, como en la crisis del 2001. Era contra el peronismo o el kirchnerismo, como más te guste.

     La culminación de este accionar tuvo lugar aquel 1 de septiembre de 2022, frente a mi casa particular cuando, acompañada por Dios y la Virgen y rodeada de compañeros y compañeras, atentaron contra mi vida. Llamativamente, luego del magnicidio frustrado, esos grupos que organizada y semanalmente fustigaban, escrachaban y amenazaban, desaparecieron como por arte de magia. Esto confirma sin lugar a dudas, el carácter premeditado y carente de cualquier viso de espontaneidad de la violencia política de estos grupos. Eran fogoneados y financiados por la oposición y los medios de comunicación hegemónicos le garantizaban amplia cobertura mediática.

     “La bala que no salió y el fallo que sí saldrá” fue el titular del diario Clarín, de Héctor Magnetto, principal usina de difusión del odio hacia mi persona y mi familia; en una suerte de lamento por el fracaso del asesinato, pero anticipando el fallo que pocos días después exponentes del Partido Judicial dictarían en mi contra y cuyo resultado condenatorio preanuncié públicamente tres años antes cuando se inició el juicio conocido como la obra pública de Vialidad Nacional. La condena e inhabilitación en dicha causa tiene una única traducción política y electoral: la proscripción.

     Como vengo sosteniendo desde hace mucho tiempo, no se trata sólo de la proscripción de una persona, sino del peronismo. Aunque algunos, por mezquindad o mediocridad, lo negaron recurriendo a tecnicismos legales, la realidad una vez más lo confirmó.

     La semana pasada, después de un fin de semana electoralmente adverso para Juntos por el Cambio y objetivamente favorable para el peronismo, la Corte suspendió las elecciones a gobernador de las provincias de Tucumán y San Juan, a tan sólo 72hs del comienzo de la veda electoral y con un claro objetivo político: perjudicar al peronismo y tapar sus propios delitos. El mismo día y a la misma hora en que dictaban este fallo, en la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados de la Nación se estaban denunciando tanto el escándalo de la obra social del Poder Judicial que involucra a uno de los miembros de esta Corte, como el del enriquecimiento ilícito de su Presidente. Todos y cada uno de estos hechos los mencioné el 18 de julio del 2022 en el documento “De la corte ejemplar a la corte de los cuatro: breve crónica de la decadencia”.

     Es que cuando hablé de proscripción en diciembre de 2022, no era en ejercicio de artes adivinatorias, sino con la comprensión de la etapa histórica que estamos atravesando. Así como tres personas lo hicieron con las provincias de Tucumán y San Juan, no tengan dudas de que lo harán contra mi persona con el fin de evitar que el Peronismo pueda participar del proceso democrático, o bien debilitarlo, conduciéndonos a un callejón sin salida.

     Ya lo dije el 6 de diciembre del 2022. No voy a ser mascota del poder por ninguna candidatura. He dado muestras, como nadie, de privilegiar el proyecto colectivo sobre la ubicación personal. No voy a entrar en el juego perverso que nos imponen con fachada democrática para que esos mismos jueces, encaramados hoy en la Corte, dicten un fallo inhabilitándome o directamente sacándome cualquier candidatura que pueda ostentar, para dejar al Peronismo en absoluta fragilidad y debilidad frente a la contienda electoral. Los hechos recientes me han dado la razón.

     No se trató de una decisión apresurada ni producto del momento, sino de una decisión razonada y pensada. Los conozco, sé cómo piensan, como actúan y como van a actuar. Los he visto a lo largo de la historia y experimenté su juego en carne propia y de mi familia, con una persecución atada con precisión quirúrgica al calendario electoral.

     Desde el 2016 el Partido Judicial funciona como una Task Force de Juntos por el Cambio y los grupos económicos concentrados para producir la eliminación de sus adversarios políticos. Nos provocan desde esta fachada de justicia y democracia mutilada y pretenden que caigamos en el terreno que ellos quieren: la violencia y la intolerancia. Nos tratan como enemigos y utilizan frases como «eliminarnos» o «terminar con el Kirchnerismo». Nosotros no somos eso y creemos firmemente que en la Democracia hay adversarios, no enemigos.

     Debemos ser inteligentes para salir de este laberinto y romper la trampa a la cual nos quieren llevar: que tengamos una candidatura prohibida por el Partido Judicial. Porque, frente a una derecha cuya única propuesta es arrebatar derechos, el peronismo sigue siendo el espacio político que garantiza la defensa de los intereses del pueblo y de la Nación.

     Ante esta situación resulta imprescindible -más que nunca- la construcción de un programa de gobierno que vuelva a enamorar a los argentinos y las argentinas, y convencerlos de que un país mejor no sólo es posible sino que, además, es deseable. Un programa de gobierno que es necesario no sólo para el peronismo, sino para sistema democrático en su conjunto.

     Y en cuanto a los que exigen la desaparición del peronismo o del kirchnerismo -cual caricatura de la “solución final” para la Argentina-, a 40 años de Democracia les recomiendo presten atención a la historia y a la larga lista de “exterminadores vernáculos” que nunca pudieron convencer a los argentinos que comer bien y cuatro veces al día es una cuestión ideológica; que tener un lugar digno para vivir y ver crecer a sus hijos, estudiar y progresar es de populistas; o que trabajo y salarios dignos es una creencia antigua. A ellos les digo: no pudieron ni podrán acabar con la memoria ni los sueños de millones de argentinos y argentinas a vivir en una nación libre, cuyo pueblo progresa en orden y es feliz.

     Los abrazo a todos y a todas desde el corazón, como siempre.

domingo, 30 de abril de 2023

JORGE GILES A la compañera María Cristina Verrier



     Siempre fuiste bella, María Cristina Verrier. 

     Estoy hablando de vos. Dramaturga, escribiste unas treinta obras de teatro. Ejerciste el oficio de periodista. Te enamoraste más tarde de Dardo Cabo. Siempre fuiste bella. Te definías como romántica y revolucionaria, y lo eras de verdad. Una noche le llevaste a Dardo la idea de tomar por asalto, no el cielo todavía, pero sí un avión de Aerolíneas Argentinas para aterrizar en Malvinas porque en la revista Panorama donde trabajabas te informaron la llegada al país del príncipe consorte de Inglaterra y que el dictador Onganía preparaba desfiles y homenajes obscenos para la memoria colectiva. “No lo vamos a permitir”, dijiste imperativa. “Allá vamos” respondió tu gran amor, hijo de la resistencia peronista. Y allá fueron un 28 de setiembre de 1966 al mando del Operativo Cóndor y elevaron sobre el suelo patrio de las Islas siete banderas argentinas. Tenías 27 años y eras la única mujer del grupo de 18 jóvenes. Siempre fuiste bella y decidiste que el tiempo no retratara tus dolores. Te gustaba la música y hubieses preferido escuchar a Debussy, uno de tus preferidos, mientras iban viajando hacia Malvinas, desviando el avión que se dirigía a Rio Gallegos. Fueron presos todos por la dictadura que mandó un barco para traerlos a la cárcel por semejante desvarío nacional, popular y revolucionario. Desde entonces guardaste y escondiste las siete banderas en la sombrera de tu abuela, a salvo de sabuesos vendepatrias que no dudarían en robártelas si las encontraban. Era tu promesa militante a Dardo antes de que él caiga nuevamente preso por su militancia peronista y montonera. De esa cárcel lo sacaron una noche de 1977

y lo fusilaron. Dardo hubiese preferido morir en combate contra los ingleses o contra esos mismos dictadores de cabotaje. Pero los muy cobardes lo esposaron por la espalda al héroe de Malvinas y la resistencia, le vendaron los ojos y lo llevaron junto a su compañero Pirles y otros más a un costado de la ruta, simulando una fuga y los fusilaron. En ese tiempo murió la pequeña hija de María Cristina y Dardo. Era la patria del dolor para esa generación diezmada. Y María Cristina se aferró a la sombrera desde entonces hasta que aparecieron en el horizonte un tal Néstor Kirchner y su compañera Cristina, dos veces presidenta y ella sintió que era el momento de entregar el mando de las siete banderas malvineras y escribió una carta a Cristina y le llevó las banderas a Olivos. 

     “Y desde aquí un profundo grito de VIVA LA PATRIA al Gaucho RIVERO, que en su tiempo defendió las Islas a caballo y a degüello y murió en su ley en la Vuelta de Obligado. Dame un recibido y tu opinión. Posdata: Esta centinela te está pidiendo que la releves. Un abrazo fuerte. Adelante, que a su tiempo todo se da. Será justicia”. Finalizaba su carta fechada el 1° de agosto de 2012. 

     Cuando estuvo con la entonces presidenta pidió que la bandera más embarrada, la más guerrera de todas, sea depositada en el mausoleo que guarda los restos del presidente Kirchner en Rio Gallegos. Y allá está desde entonces. Decir que siempre fuiste bella, es una forma de decir que jamás dejaste que el tiempo destierre al olvido la Causa de tu vida. 
Hoy me dijeron que te habías muerto casi en soledad, María Cristina. Pero es mentira la muerte y es mentira la soledad; te rodea un pueblo, María Cristina, te abraza Dardo Cabo, el amor de tu vida, la Patria te agradece eternamente y te llora Malvinas que conoció tu coraje y tu belleza y que guarda tu nombre para el día que volvamos a las Islas, como siempre soñamos que vamos a volver. Hasta ese día, compañera amada. Y hasta las Malvinas, siempre, María Cristina Verrier. 

jueves, 23 de febrero de 2023

JORGE GILES La proscripción de Cristina Kirchner



LA PROSCRIPCIÓN DE CRISTINA KIRCHNER 

     1.- Algunos pretenden repartir su herencia y su caudal representativo, aunque no tengan altura política para decidir por ella. La tironean para un lado y para el otro. Si algún bocón dice que “no está proscripta” alcanza para que un coro de adulones repita lo mismo. No les bastó que fuera la propia Cristina la que explicara con vocación docente que ella no renunció a nada, que ella está proscripta, que no es lo mismo. Vamos a reafirmar, entonces, porqué no es un eufemismo la mentada “proscripción”.  

     2.- Cristina está proscripta porque así lo afirma la condena en primera instancia (léanla por favor aunque les de asco) y así está previsto que confirme esa pena la segunda instancia y así procederá, en el mismo sentido, la Corte Suprema cuando llegue el momento. ¿O alguien confía en que no será así con esta casta judicial que responde al poder real de Magneto y gestiona políticamente Macri? 

     3.- Los tiempos de la condena firme: son políticos, no judiciales, y esos tiempos de condena y proscripción los maneja este poder judicial que nos legó el macrismo. Recuerden: es la misma justicia de la doctrina “Irurzun”, la que te metía en cana por las dudas en un par de horas. Veamos la secuencia real y posible: el 9 de marzo leen los fundamentos de la condena, el 10 apelan los abogados de Cristina, en abril el tribunal de alzada confirma la condena y rechaza el planteo de la defensa, que vuelve a apelar a la última instancia que queda; pasa entonces a la Corte, que simplemente va a decidir el día después de haberse proclamado la candidatura y dirá “que no es de su competencia la causa” y chau pinela. Ni siquiera tienen necesidad de dictar un fallo condenatorio. Cierran la causa y listo. ¿Entiende señora, entiende señor, que Cristina está proscripta técnicamente hablando en términos jurídicos y que el reloj de esa técnica diabólica lo maneja el macrismo judicial? O sea: hay que romper con ese poder mafioso y cambiar todo de cuajo, la justicia, la economía, el estado, la política. Seamos rebeldes, seamos peronistas. Allí hay que poner la energía y transmitirla al pueblo para empoderarlo políticamente. Cristina es la jefa del Movimiento nacional y popular de la Argentina, más allá de si será o no candidata. Hay que luchar contra su proscripción porque configura un retroceso para la democracia que nos lleva no a 1976, sino a 1955 con la “revolución fusiladora”. Allí hay que gastar la energía. No en convencerla, sino en protegerla. Y en saber escucharla y valorarla en su condición de máxima líder popular. 

     4.- Mientras tanto en ciudad gótica se tejen comisiones para convencerla ya no sé de qué. 

     5.- Por último: Memoria, Verdad y Justicia es el nombre de la política de estado que establecieron dos presidentes: Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Cada 24 de Marzo salimos a las calles y las plazas para repudiar el genocidio de la dictadura pero también para denunciar cualquier tipo de acoso autoritario contra la democracia. Es un día de lucha. Así lo vivimos siempre. Ejemplos sobran: contra el indulto de Menem; contra el punto final y obediencia debida de Alfonsín. No hay mejor homenaje a nuestros 30 mil que seguir luchando por un país más justo, más libre y soberano. Si esto fue siempre así: ¿la proscripción de Cristina no es acaso la proscripción de la democracia y del pueblo argentino? ¿El intento de magnicidio no es una pistola en la cabeza de la democracia? ¿En serio que quieren que sólo gritemos consignas contra la dictadura y no contra la mafiosa cría del poder real que dejaron? Ojo con querer transformar la memoria popular en agua estancada y en una efeméride más en el almanaque. Ningún dirigente popular hizo más por la Memoria colectiva que Néstor y Cristina; tengamos, entonces, respeto por esta verdad histórica. No lo decimos desde la tribuna, sino algunos lo decimos desde nuestra condición de ex presos políticos de la dictadura y testigos en varias causas de lesa humanidad. Es decir, hablamos desde la memoria, el compromiso y las convicciones, que son las mismas convicciones de miles de compatriotas, tal como predicaba esa enorme Madre que fue y es Hebe de Bonafini. 

martes, 15 de noviembre de 2022

CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER 17 DE NOVIEMBRE DÍA DE LA MILITANCIA ESTADIO ÚNICO DE LA PLATA DIEGO A MARADONA




ESTE 17 DE NOVIEMBRE "DÍA DE LA MILITANCIA" 
TE ESPERAMOS 
ESTADIO ÚNICO DE LA PLATA "DIEGO A. MARADONA" 
A LAS 18 HS. 
ÚNICA ORADORA CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER

GRACIAS COMPAÑERA 
GRACIAS POR TODO LO QUE LE DISTE A NUESTRA PATRIA Y SEGUÍS DANDO 
GRACIAS POR TU LUCHA Y TU CORAJE
#ElPuebloConCristina

lunes, 10 de octubre de 2022

LALO PAINCEIRA Feliz cumpleaños, mi General




     Lo escribí hace dos años, General. Pero todavía guardo el agradecimiento que registra este texto. Gracias general Perón por todos los derechos otorgados durante sus gobiernos. En aquél momento escribí lo que sigue:

     Feliz cumpleaños, mi General. Se te sigue extrañando. Aquél 17 de octubre el pueblo se puso de pie siguiendo la tradición de las montoneras, imparables. Fuiste gestor y conductor de un gobierno nacional y popular que enfrentó a los poderosos de entonces gestando tu Tercera Posición. Una verdadera revolución popular, nacional y latinoamericanista. Advertiste que debíamos estar unidos en defensa de las conquistas que vos, junto a Evita transformaste en derechos: el estatuto del peón, la enseñanza universitaria gratuita abriendo las altas casas de estudio a los hijos de los trabajadores, las jornadas laborales de 8 horas, el aguinaldo, las vacaciones, la jubilación y los derechos de la ancianidad, una Patria en la que los únicos privilegiados eran los niños, levantaste los barrios obreros y pensaste un país industrial que generó automóviles propios y hasta el Pulqui. Nacionalizaste los ferrocarriles, los servicios esenciales y el comercio internacional a través de la Junta Nacional de Granos, entre muchas otras iniciativas en donde siempre el Estado estuvo presente como benefactor de los que menos tienen. Gracias General. Gracias y perdón por haber sido uno de los imberbes que no te entendió a veces, imbuido con las premuras y las urgencias que tuvo mi generación y también por una soberbia que pretendió marcarte a vos el camino...¿Te das cuenta? ¿A vos, el gran estratega, el gran caudillo del siglo XX? Perdón General, conductor. Estábamos enfermos de esperanza y de premuras. Pero gracias, mi General. Gracias, porque tu semilla germinó y nos dio hijos valerosos, como los 30 mil desaparecidos, como los que sobrevivieron a las mazmorras de la dictadura más feroz o tuvieron que exiliarse o "desensillar hasta que aclare", como dijiste. Y después tuvimos a Néstor y tenemos a Cristina y a otra juventud que llena plazas y canta la marcha y te lleva en el corazón, en el lugar en donde están los grandes y los insustituibles. ¡Gracias General Perón, presente, ahora y siempre! 

La Plata, 8 de octubre de 2020


Juan Domingo Perón nació en Lobos, provincia de Buenos Aires, el 8 de octubre de 1895. Nuestro homenaje al “gestor y conductor de un gobierno nacional y popular que enfrentó a los poderosos de entonces gestando tu Tercera Posición”.

Eduardo “Lalo” Painceira (La Plata, 26 de septiembre de 1939) / 

miércoles, 7 de septiembre de 2022

LALO PAINCEIRA Nuestra Cristina




     No puedo dejar de pensar en el atentado a Cristina, gracias a Dios fallido. Nuestra Cristina. Y digo nuestra incluyendo a todo el pueblo argentino y de nuestra Patria Grande. El hecho de presenciar el intento de magnicidio me ha paralizado, sobre todo porque los que lo han incitado desde sus posturas públicas, televisadas y escritas, han retomado su prédica contra Cristina, la política más lúcida, corajuda y cristiana que los argentinos tenemos desde 1973 El triunfo del camporismo y de la Resistencia peronista en todas sus formas, incluyendo el Cordobazo y los movimientos populares de todo signo. Toda esa coyuntura fue el vientre que parió a Cristina ya la esperanza que nos nutre desde los 60, 70 y 2003 con Néstor y luego con ella, desde ya.
     Cristina es nuestra. Del pueblo que jamás se dejará avasallar y pisotear por la oligarquía y sus ciervos televisivos y de redacciones que siempre huelen a servidumbre. 
     Y lo afirmo hoy, 6 de setiembre, fecha que recuerda el golpe militar contra el caudillo popular de ese entonces, Hipólito Yrigoyen (algo que olvidan los ciervos políticos de Cambiemos). ¿Y saben por qué lo derribaron? Porque lo acusaron de corrupción, ¿Les suena? Líder radical que rompió la sucesión de gobiernos oligárquicos que permitía la limitación del voto. La Ley Sáenz Peña permitió que aquel grupo que había protagonizado revueltas y alzamientos a fines del siglo XIX y comienzos del XX, accediera a la conducción del país. Yrigoyen fue derribado siendo tan pobre como había accedido al Gobierno Nacional. Desde ya, nunca le probaron nada. Pero desde entonces el Poder Judicial de turno y la alta burguesía nacional acusará de corrupto a todo gobierno popular y hasta formará Comisiones Investigadoras con representantes de todos los partidos, incluyendo radicales, socialistas y hasta comunistas cuyas reuniones se trasmitían por radio y que jamás demostraron la veracidad de las manifestaciones enarboladas para justificar los golpes militares y la persecución a los obreros organizados. A partir del 55 hubo fusilados sin juicio anterior, encarcelamientos sin juicio anterior y desaparecidos. El primero, un integrante de la resistencia. Felipe Vallese. 
     ¿Se dan cuenta por qué atacan a Cristina y con qué sospechan? Con las mismas que derribaron a Yrigoyen ya Perón. Y no les importa no poder probar la veracidad de las evidencias porque siempre contarán con el respaldo servil de la gente que se cree periodista (perdón Roberto Arlt, perdón Rodolfo Walsh, perdón Jorge Money y tantos otros que sí fueron periodistas en serio y que no tuvieron que repita las palabras que otros les dictaban).
     Por eso quisieron matar a nuestra Cristina, la Cristina del pueblo. Porque no toleran más que se busquen la justicia social, la independencia económica y la soberanía nacional. 
     Cristina, con vos. Cristina presidenta, como canta el pueblo argentino., aquí tenés los soldados para la liberación. Algunos viejos como yo, pero la inmensidad de mujeres y jóvenes que te aman, como nosotros, son tu seguro.


La Plata, 6 de septiembre de 2022 / 
Eduardo “Lalo” Paanceira (La Plata, 26 de septiembre de 1939) / 

sábado, 3 de septiembre de 2022

MEMPO GIARDINELLI Los discursos de odio y el atentado a CFK



     He sido compañero de redacciones y amigo de muchos de ustedes, Leuco, Majul, Rossi, Lanata y muchos más, y hoy, a minutos del atentado contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quiero manifestarles mi más profundo y sincero desprecio por su miserable comportamiento periodístico de los últimos años, sembrando odio y resentimiento, fabricando mentiras, inventando patrañas y azuzando a una sociedad que sólo necesitaba –y necesita– paz, democracia y serenidad.

     No los maldigo, pero sí los señalo públicamente y si dependería de mí los condenaría a sufrir el desprecio de una sociedad que ustedes contribuyen día a día y hora a hora a exacerbar.

     Después de alcanzar cimas de prestigio periodístico que dilapidaron supongo que por dinero –ya que hoy todos ustedes son millonarios– en mi opinión son apenas unos pobres infelices y yo quiero decirles que lo son.

     E incluso sumo a ustedes, para más degradarlos, a quien se apellida Reato y acaba de decir en la telebasura que este atentado "claramente es positivo para Cristina". Dicho en el mismo tono casual con que ustedes cacarean que "evidentemente fue un gran susto, pero muy relevante para ella", mientras que otro despreciable añade, como al pasar, que "es cierto: esto es importante para sus expectativas electorales".

     Hasta ahora, y por años, se han soportado en silencio todas sus mentiras, todas sus invenciones, todas sus exageraciones, todas sus sospechas infundadas y toda la vulgaridad de vuestras violencias verbales y mentiras sistemáticas. Ese miserable mecanismo, estoy diciendo, de gente que al perder toda decencia se presta –como ustedes se prestaron, y sin retorno– a celebrar toda la verdad y del orden constitucional, mediante el repugnante oficio de lamerle el trasero a la dizque Justicia infame que padece mi Patria.

     Ex amigos, ex compañeros, ex colegas: es inútil, y mentiroso, que en esta emergencia pretenden parecer moderados y como objetivando un caso que en el fondo ha de frustrarlos, inconfesadamente, porque el sicario no enviado modificado matar a la vicepresidenta.

     Escribo y sostengo que la Patria, mi Patria, está en esta emergencia feroz por culpa de ustedes. Yo los acuso y me arrepiento de haber creído en ustedes alguna vez. Y de haber sido sus amigos. Y de haber compartido el sagrado oficio de informar, comunicar, ser veraces y formadores de opinión. Todo eso que traicionaron a ustedes y encima por dinero, como presumo, que es la más infame de las inmoralidades.


En Página/12 del 2 de septiembre de 2022.- 
Mempo Giardinelli (Resistencia, Chaco, Argentina, 2 de agosto de 1947) / 

martes, 22 de marzo de 2022

La unidad no se mantiene porque se la nombre

UNIDAD DEL CAMPO POPULAR: MODERACIÓN O PUEBLO

    “(…) La unidad no se mantiene porque se la nombre. Se mantiene si continúan activas las políticas que le dieron origen. Es desde el exterior de sí misma que la palabra unidad toma sentido. Hay unidad porque hay otra cosa que justifica que la unidad exista. Esa otra cosa son las políticas que la estructuraron. La negación de ese exterior constitutivo de la unidad despolitiza la discusión de las tensiones de la unidad.
    Las crisis suelen resolverse con la apelación a lo obvio: la unidad política requiere de permanente debate político. Ello es lo que falta y a eso convocamos. En este sentido, un grupo de compañeros y compañeras proponen, en un reciente documento, una discusión en la que el gobierno del Frente de     Todos parece no tener ni origen ni sujeto. Por un lado, la palabra unidad flota en un vacío autosuficiente, como si no hubiera sido consecuencia de acuerdos entre diversos sectores políticos. Por el otro, el sujeto al que debieran dirigirse las políticas públicas -la base electoral del Frente de Todos- es apenas nombrado en un par de párrafos rápidos. Ni la memoria colectiva, ni el pueblo trabajador, ni la base social del Frente de Todos son protagonistas. Apenas hace alguna referencia lejana a mantener la “unidad para construir la transformación material progresiva sobre la cual se despliegue el día a día de las trabajadoras y los trabajadores y sus familias”.
    Los términos “Macri”, “macrismo”, “Juntos por el Cambio”, “sistema financiero”, “precarización”, “concentración”, “desigualdad” no son utilizados en el documento citado. No hay oponente concreto.     En el mundo del consenso, y en las formas suaves del lenguaje, no hay lugar para oposiciones fuertes ni para el desarrollo de conflictos. Hay un lenguaje de la política encapsulado.
    Mientras tanto, la política gubernamental ha llegado a su punto más trágico: la preparación de escenarios de anuncios donde no se realizan anuncios. Es la práctica fallida de anticipar políticas que no se concretan: el mismo gobierno genera las expectativas y la defraudación de las expectativas. Allí irrumpen los instantes crueles en donde la moderación se transforma en impotencia. Deciden bajarle la intensidad a la política y, como efecto no deseado, suprimen a la política. Proponen ir despacio pero terminan inmóviles. Pretenden hablar suave pero se vuelven inaudibles. Todo lo que se presenta moderado termina siendo débil y sin capacidad transformadora. Es necesario recordarlo: los gobiernos no se evalúan por sus intenciones, sino por sus realizaciones.
    Juntos por el Cambio ha construido su identidad, supuestamente racional e institucional, en contraste con otra “irracional y extrema”, la de los partidarios y partidarias de la actual vicepresidenta. Trasladar ese criterio de legitimación política desde afuera hacia adentro del Frente de Todos estaría más en línea con la eliminación del adversario que con el compromiso de ampliar el debate político.
    Las crisis se superan muchas veces con redundancia: las diferencias políticas se resuelven con más política. A eso convocamos a los compañeros y compañeras que, lo sabemos, están plenamente comprometidos con la ampliación de la discusión pública.
    A riesgo de ser repetitivos: el problema del documento con el cual estamos dialogando, a nuestro juicio, es que, en sus páginas, no resulta nítido ni el origen de la unidad ni el sujeto destinatario de sus políticas. En ese sentido, la ausencia absoluta del nombre “Macri” es muy elocuente.
    El expresidente neoliberal le entregó el gobierno al presidente Alberto Fernández con una economía 4% más chica de cómo la recibió, con una caída de 20 puntos de los salarios reales y con sendas crisis externas y de endeudamiento (público y privado) mutuamente reforzadas. Tampoco es cierto que entregó un país sin déficit fiscal: sólo cambió la composición de ese déficit a través del incremento del pago de intereses de su creciente endeudamiento. En paralelo, el gobierno macrista avanzó con la colonización y la cooptación de las herramientas de poder del Estado, sobre todo en materia de política económica.
    Ni en aquel momento, apenas asumió el nuevo gobierno del Frente de Todos, ni ahora, en el documento con el que dialogamos, ha aparecido la decisión de describir con nitidez las ruinas que dejó este nuevo experimento neoliberal. Hay, por lo tanto, una doble renuncia al origen: a la constitución de la frontera con el macrismo, por un lado, y a la defensa del lazo representativo con los sectores afectados por ese proyecto neoliberal, por el otro. Esa doble renuncia es una sola: la nitidez del proyecto propio requiere de una clara diferenciación con el programa neoliberal.
    El dilema que se presenta entonces es que cuando se pretende hablarles a todos se termina hablándole a nadie. Cuando se pretende no pelearse con nadie, se termina peleado con todos. El conflicto existe.     No asumirlo, lejos de ampliar la base de sustentación, diluye, a los que no lo protagonizan, en la nada política.
    Por eso, el problema de la unidad se resuelve reponiendo el origen y el sujeto destinatario de la unidad. No se soluciona con una apelación a la reducción de la intensidad (es decir, a la moderación).         El problema más importante no es de velocidad ni de magnitud: es de orientación de las políticas.
    Paradójicamente, la unidad a la que se convoca, en el marco de políticas regresivas, puede profundizar la crisis de la otra unidad: la de la base electoral del Frente de Todos. La unidad por arriba puede continuar desorganizando la unidad por abajo. Por eso, no se puede pensar la unidad desvinculada de las políticas que esa unidad expresa en términos de políticas públicas. En este sentido, insistimos, en las dimensiones de representación electoral y social: la “Unidad” del Frente de Todos se rompió en noviembre de 2021 cuando más de cuatro millones de electores que lo acompañaron en el 2019, ya no lo hicieron en las elecciones de medio mandato. Reconstruirla es el objetivo.
    La debilidad de la diferenciación discursiva de ambos proyectos – el macrista y el de nuestro gobierno- se extendió al diseño de algunas políticas: en el último trimestre de 2020, con la centralización de la estrategia económica en torno a los lineamientos del FMI, comenzó un camino de ajuste relativo. Esta política económica se extendió hasta las elecciones PASO de 2021 (sólo comenzó a corregirse en el último trimestre de ese año). Si bien la crisis global producida por la pandemia sanitaria explica parte de la debacle electoral en las elecciones legislativas de 2021, no es el único factor. A ello hay que sumarle las políticas de ajuste implementadas por nuestro propio gobierno.
    La clase trabajadora, por ejemplo, perdió en la puja distributiva y se produjo una nítida transferencia de recursos del trabajo hacia el capital, con especial énfasis desde finales de 2020. Si comparamos el salario real promedio de los trabajadores registrados del bienio 2018-2019 con el mismo valor promedio del período 2020-2021, la caída fue del 8%. Este atraso del salario explica que el excedente empresario haya captado más de 3 puntos del PBI adicionales respecto del gobierno de Macri. Desde finales de 2020 el excedente empresario se recuperó en términos reales, mientras la masa de salarios perdió valor real.
    Volvemos al inicio, entonces: ¿Unidad para qué política? ¿Unidad que garantice la transferencia de recursos desde los trabajadores hacia el capital? ¿Unidad que rompa el contrato electoral y en la que los trabajadores resultan perjudicados?
    Queda claro: no estamos ante un problema de moderación o intensidad. El problema es de orientación de las políticas.
    La unidad del gobierno del presidente Alberto Fernández y de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner nació alrededor de un decidido proyecto de crecimiento con distribución e inclusión social.     Ese es el proyecto que nos convoca y que nos moviliza. Es unidad, sí: pero para llevar adelante un programa de transformaciones.
    En el contexto del acuerdo con el FMI, y de sus previsibles presiones trimestrales, resulta imprescindible dinamizar las instancias institucionales de debate, movilización y búsqueda de acuerdos en el Frente de Todos. Como se dijo en estos días: “Las diferencias que tenemos entre quienes debatimos cuál es la mejor manera de resolver este problema son infinitamente menores de las diferencias con quienes generaron este problema”.
    Tenemos una nueva oportunidad. Esta vez hay que ir a fondo: con institucionalidad y con decisiones consensuadas entre los integrantes de la coalición. Todos y todas juntos para sostener la utopía de una patria justa, libre y soberana.
    Lo afirmó de modo muy contundente Néstor Kirchner: “Todos hablan del consenso, de todos juntos. Sí, todos juntos, pero ¿para qué? ¿Todos juntos para hacer un acuerdo de espaldas a la gente para mantener la burocracia política? No.
    Todos juntos para transformar la Argentina, para renunciar a privilegios, para construir lo que nuestro país necesita. ¿Todos juntos para decir que hay que renunciar a principios que son fundamentales para construir este país, todos juntos para bajar banderas? No. Todos juntos para sostener banderas, para sostener principios, para sostener las utopías que creyeron toda la vida y que sostuvieron nuestro inmortal conductor Perón y la inmortal Evita que era la llama viva del cambio permanente. Para eso todos juntos”.
    La correlación de fuerzas no es una foto. Es una construcción social, un devenir dinámico y endógeno. No es un dato exógeno de una ecuación a “resolver”. Un elemento central en la constitución de la correlación de fuerzas son las propias acciones y posicionamientos. Analizar esa correlación de fuerzas sin incorporar cómo modificarlas es un mecanismo conservador que inmoviliza. Las políticas públicas rupturistas de un orden injusto e insustentable no son irracionales e infecundas; son las que mejoran la vida de nuestro pueblo, fortalecen la base material de nuestra economía y expanden los grados de libertad de la Patria.
    La obligación de la política nacional y popular es expandir el campo de lo posible y no al revés: a partir de la definición de lo posible, sostener el statu quo.
    Hay muchos ejemplos latinoamericanos que demuestran que las correlaciones de fuerzas económicas, sociales y políticas no son un “hecho natural”, fijo y establecido para siempre.     Mencionemos sólo el del compañero Néstor Kirchner: asumió el gobierno con el menor porcentual de votos de la historia argentina y una “correlación de fuerzas” mínima a su favor. La respuesta popular a cada una de las medidas de gobierno fue construyendo una nueva correlación de fuerzas que habilitó un período de 12 años de continuidad del gobierno nacional-popular y la concreción de decenas de políticas que mejoraron ostensiblemente los niveles de vida de nuestro pueblo y ampliaron derechos como nunca antes, desde el gobierno del primer peronismo con Perón y Evita.
    Esta perspectiva de una “correlación de fuerzas negativas”, que condicionan las posibilidades de llevar a cabo medidas de profundización de un modelo nacional- popular, se transforma así en una puerta de justificación que –con sus más y sus menos- favorece el statu quo, lo que en nuestras sociedades significa el mantenimiento de la inequidad, la desigualdad y el incremento de la pobreza. Y de allí surge la idea de que, lo que debe primar en el Frente de Todos a cargo del gobierno, es la moderación en la toma de definiciones políticas.
    El concepto “moderación” es por demás riesgoso para cualquier gobierno popular latinoamericano.     En primera instancia, porque todos los gobiernos de carácter nacional-popular deben enfrentarse cotidianamente con elites que aplican todo el tiempo la lógica de la desmesura política. La experiencia histórica de este Siglo XXI en América Latina nos indica claramente que, de manera precisa, aquellos gobiernos nacional-populares que aplicaron medidas que iban en contra de la lógica “moderada”, fueron no sólo los que más cambios positivos lograron, sino los que mayor apoyo popular tuvieron: Néstor y Cristina Kirchner, Hugo Chávez, los dos mandatos de Lula Da Silva, Rafael Correa, los gobiernos de Evo Morales.
    No parece que sea útil apelar a unidades de medida. Es decir, definir al otro según las cantidades de moderación con la que cuenta y, a partir de allí, delimitar el espacio político “extremo e irracional” que es necesario separar o marginar. Ello supondría trasladar al interior del Frente de Todos, las prácticas estigmatizantes utilizadas por el macrismo contra Cristina Fernández de Kirchner y el Kirchnerismo.
    ¿Es posible negociar con el poder real y las derechas desde la búsqueda de consensos basados en la idea de una moderación “compartida”? No pareciera ser el caso en estos dos años de experiencia de gobierno de nuestro Frente de Todos: la respuesta a propuestas políticas moderadas (acuerdos de precios, control cambiario, congelamiento de las retenciones, por ejemplo) y, aún, a políticas imprescindibles –por ejemplo, las políticas de cuidado y vacunación durante la pandemia global – contaron con la oposición brutal y desmedida de las derechas.
    ¿Cuáles fueron los consensos logrados de este modo? ¿Cuál es, entonces, la mejor estrategia para enfrentar en el contexto latinoamericano a las fuerzas de las derechas?
    La lógica de la moderación y la correlación de fuerzas negativa nos lleva a una paradoja circular: si los gobiernos toman medidas “moderadas”, entonces ganarían en gobernabilidad frente al poder real. El problema es que la moderación deja a los dos sectores en pugna –el poder real y los sectores populares- en situación de descontento: las elites de derecha y el establishment leen la moderación como debilidad de los gobiernos populares y, en vez reducir la presión política, la incrementan. A la vez, los movimientos sociales, los partidos políticos y los sectores populares sienten y viven –en el caso de los más vulnerables- la situación de que la vida cotidiana no les ha mejorado sustancialmente desde la llegada de un gobierno popular al poder.
    Cuando en el año 2019 la compañera Cristina ideó y convocó a la construcción de un Frente de     Todos como herramienta electoral para derrotar al más crudo neoliberalismo, se dirigió a todas las fuerzas del campo nacional-popular. La razón de ser de ese Frente de Todos no era, claramente, sólo derrotar al macrismo sino reponer e incrementar las políticas de derechos e inclusión de los 12 años de gobiernos nacional-populares movilizando al pueblo y nunca moderando sus demandas o “mandando a desensillar hasta que aclare”. La discusión, desde nuestro punto de vista, es sobre la orientación de las políticas públicas que deben expresar la unidad de las fuerzas que integran el Frente de Todos.
    Se sale con más política y no con más encierro.
    Se sale compartiendo con el pueblo el conocimiento de las dificultades: enfrentándolas y no eludiéndolas.
    Se sale convocándonos todos y todas a un proceso de discusión pública fecundo y fraterno.”


Firman: Teresa Parodi, Eduardo Basualdo, Liliana Herrero, Roberto Salvarezza, Adrián Paenza, Cynthia García, Alberto Kornblihtt, Rita Cortese, Noe Jitrik, Andrea Varela, Victoria Onetto, Carlos Rozanski, Araceli Bellota, Rubén Dri, Artemio López, María Pía López, Daniel Tognetti, Roberto Caballero, Alejandro Kaufman, María Sondereguer, “Mempo” Giardinelli, Marcelo Figueras, Gustavo Cirelli, Telma Luzzani, Andrés Asiain, Cynthia Ottaviano, Eduardo Rinesi, Jorge Elbaum, María Seoane, Carlos Barragán, Luisa Kuliok, Carlos Ciappina, Pablo Manzanelli, Martín Piqué, Silvia Delfino, Juan Martín Gené, Sandra Russo, Glenn Postolski, Rosa Bru, Conrado Geiger, María Quintero, Diego Hurtado, Raquel Robles, Juan Diego Incardona, María Sucarrat, Flavio Rapisardi, Ayelén Sidún, Mariano Hamilton, Viviana Vila, Sebastián Fernández, Ernesto Bauer, Juan Pablo Olsson, Paula de Luque, Julio Ferrer, Lalo Painceira, Marina Glezer, Julián Saud, Juan Alonso, Francisco “Paco” Oliveira, Alejandro Montalbán, Marina Arias, Marcelo Camaño, Susana Martins, Juan Valerdi, Eduardo Dvorkin, Marcelo Ruiz, Daniel Bello, Félix Requejo, Rolando González José, Adriana Serquis, Eduardo de la Serna, Jimmy Herrera, Tony Fenoy, Graciela Vazan, Ricardo Carrizo (Curas en Opción por los Pobres), Carlos Gómez (Curas en Opción por los Pobres), Rafael Villegas, María José Castells, Colectivo de Teología de la Liberación Pichi Meisegeier, Carta Abierta La Plata, Pablo Llonto, Stella Escoba, Sebastián Palma, Mónika Arredondo, Mauricio Erben, Cristian Weber, María Bernarda Tinetti, Pedro Dehleye, Ximena Talento, Luis Zarranz, Siro Colli, Liliana Viola, Emanuel “Peroncho” Rodríguez, Sergio Ranieri, Gustavo Bulla, Ricardo “Kiko” Cerone, Celeste Abrevaya, Julio Reta, Juan Montes Cato Verónica Baston, Pablo Bilyk, Raquel Márquez, Pablo Antonini, María Cabrejas, Alejandra Cebrelli, Juan Guzmán, Julia Narcy, Diego Conno, Julia Saud, Facundo Ábalo, Diana Rogovsky, Mauro Beltrami, Marcela Di Croce, Guillermo Clarke, María Cristina Demo, Ricardo Plazaola, Luis Schinca, Claudio Panella, Patricia Berrotarán, Fabio Prado González, Fabián Bertero, Cintia Rogovsky, Martín Daniel Castilla, Alicia Sarno, Omar Musa, Mag De Santo, Lucas Ayala, Guillermo Pilía, Flora Ferrari, Duilio Lanzoni, Carlos Schmerkin, Guillermo Wierzba, Ignacio Velez, Silvio Schneck, Aurelio Narvaja, Ilda Lucchini, Jorge Barbeito, Ursula Asta, Ana Berezin, Carlos Vargas, Mirta del Campo, Maximiliano Coria, Mirna González, Luis Freire, Eleonora Artigas, Juan Artigas, José Slimobch, Victor Portnoy, Monika Aredondo, Cristina Pilar Bejar, Mirta Botzman, Claudia Albertal, Fabian Gatica, y siguen las firmas

martes, 1 de febrero de 2022

MÁXIMO KIRCHNER Renuncia a la presidencia del Bloque del FdT



COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DEL BLOQUE 
DE DIPUTADOS DEL FRENTE DE TODOS

Lunes, 31 de enero de 2022

     He tomado la decisión de no continuar a cargo de la presidencia del Bloque de Diputados del Frente de Todos. Esta decisión nace de no compartir la estrategia utilizada y mucho menos los resultados obtenidos en la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), llevada adelante exclusivamente por el gabinete económico y el grupo negociador que responde y cuenta con la absoluta confianza del Presidente de la Nación, a quien nunca dejé de decirle mi visión para no llegar a este resultado.

     Permaneceré dentro del bloque para facilitar la tarea del Presidente y su entorno. Es mejor dar un paso al costado para que, de esa manera, él pueda elegir a alguien que crea en este programa del Fondo Monetario Internacional, no sólo en lo inmediato sino también mirando más allá del 10 de diciembre del 2023.

     Desde el día en que, en el año 2018, Mauricio Macri trajo de regreso a la Argentina al FMI, a quien Néstor Kirchner a través de la cancelación histórica de una deuda de 9.800 millones de dólares, lograra desterrar de nuestro país por ser el detonante clave en cada crisis económica desde la vuelta de la democracia y cuyo símbolo más elocuente fue la crisis del año 2001, sabíamos que este sería el problema más grande para nuestro país. Sobre todo por la magnitud y excepcionalidad del préstamo que alcanzara los 57.000 millones de dólares (casi 6 veces el monto cancelado en el año 2005) y del cual se desembolsaron 44.500 millones de dólares en sólo un año, perdonando además, todos y cada uno de los incumplimientos del Gobierno de Macri y violando su propio Estatuto constitutivo. Macri tenía que ganar la elección.

     No aspiro a una solución mágica, sólo a una solución racional. Para algunos, señalar y proponer corregir los errores y abusos del FMI que nunca perjudican al Organismo y su burocracia, es una irresponsabilidad. Para mí lo irracional e inhumano, es no hacerlo. Al fin y al cabo, el FMI demuestra que lo importante no son las razones ya que sólo se trata de fuerza. Quizás su nombre debiera ser Fuerza Monetaria Internacional. Y como veo que siempre se interesan por los gastos, podrían ahorrar en economistas caros ya que para hacer lo que hacen sólo basta con gente que sepa apretar prometiendo el infierno si no se hace lo que ellos quieren.

     Y si algunos dudan de mi nivel de pragmatismo les recuerdo que como Jefe de Bloque acompañé la sanción de la Ley que aprobó la reestructuración de la deuda privada en moneda extranjera, sin quita de capital pero con quita de intereses, realizada por el Gobierno en el año 2020, a pesar de estar en profundo desacuerdo con algunos de sus artículos. Comprendí el contexto y arreciaba la pandemia.

     Dejé los prejuicios de lado y también los agravios recibidos para conformar el Frente de Todos, no así las convicciones. No lamento haber brindado un trato que no fue recíproco. Entendí desde el momento en que CFK nos dio la instrucción de construir el Frente de Todos que lo sucedido hasta su conformación no podía obturar lo que vendría. Lamentablemente fui uno de los pocos que actuó de esa manera.

     Sería más que incorrecto aferrarse a la Presidencia del Bloque cuando no se puede acompañar un proyecto de una centralidad tan decisiva en términos del presente y los años que vendrán. Algunos se preguntaran qué opción ofrezco. En principio, llamar a las cosas por su nombre: no hablar de una dura negociación cuando no lo fue, y mucho menos hablar de “beneficios”. La realidad es dura. Vi al presidente Kirchner quemar su vida en este tipo de situaciones.

     En la cena de fin de año, realizada en la Quinta de Olivos, cada uno de los integrantes del bloque, así como el Presidente de la Nación, me pudieron escuchar cuando aseguré que cualquiera de mis compañeros y compañeras podía hacerse cargo de mi lugar.

     Asimismo, ningún Diputado ni Diputada de nuestro bloque recibió una instrucción para expresarse en contra de la imposición del Fondo. Es cierto también, que no recibieron una instrucción para hacerlo en su favor. Y es por ello mismo que decido liberar al Presidente para que no se sienta “presionado”, como tantas otras veces ha hecho trascender su entorno. ¿Presionar? No. Eso lo hace el Fondo Monetario Internacional.

     Agradezco a cada compañero y compañera el trabajo realizado: la Ley de Fuego, el Aporte Solidario y extraordinario, Etiquetado Frontal, Ley de Cupo Trans, Ley de Tele-Trabajo, la Ley de Zona Fría, Ley de personas en situación de calle, fondo PREIMBA, Equidad en Medios y otras tantas que buscaron cumplir en parte demandas y necesidades de nuestros ciudadanos y ciudadanas. Muchas de ellas en acuerdo con diferentes bloques y otras no, como es lógico en democracia. Y otras, como fue recientemente en Bienes Personales, de vital importancia para el Gobierno, que se logró por el trabajo de acuerdos realizado en la Cámara de Diputados.

     Seguiré trabajando, como lo hice hasta ahora, con una agenda que incluya leyes como Humedales, Producción de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial, Acceso a la Tierra, Envases, Fomento al Desarrollo agro-industrial Federal e Inclusivo y Promoción de la Industria Automotriz.

     Agradezco también a los Presidentes de los demás Bloques, con quienes hemos discutido fuerte pero siempre sin faltarnos el respeto y de quienes también aprendí mucho. Entre otras cosas, el lamentarse por no haber levantado su voz cuando no estaban de acuerdo en temas de extrema centralidad promovidos por su propio Gobierno.

     Por comprensión histórica, por mandato popular y por decisión política, mi postura no busca señalar a quienes acompañan de manera crítica o directamente festejan, como he leído. Ojalá todo salga en los próximos años como el sistema político, económico y mediático argentino promete y mis palabras sean las de alguien que en base a la experiencia histórica solo se equivocó y no hizo otra cosa que dejar un lugar para seguir ayudando. No busco estar a la izquierda, ni mucho menos a la derecha de nadie, categorías que ya no alcanzan para explicar la realidad.

     Abrazo muy fuerte a todos mis compañeras y compañeras, y a cada argentino y argentina, con quienes, voten como voten, compartimos el mismo suelo y la misma bandera.

viernes, 17 de septiembre de 2021

CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER Una vez más me dirijo a mis compatriotas




Como siempre… sinceramente.
Una vez más me dirijo a mis compatriotas como lo he hecho en otras oportunidades. No es la primera vez. Hace ya casi un año, el 26 de octubre de 2020, me dirigía a los argentinos y las argentinas con el documento “27 de octubre. A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas”. 
Allí desgranaba reflexiones acerca del funcionamiento institucional, y de lo que considero el problema central de la economía argentina y la necesidad de abordarlo desde un acuerdo amplio de las distintas fuerzas políticas. 
Hoy, releo aquellas líneas de inusitada actualidad en las que también mencionaba que las decisiones en el Poder Ejecutivo argentino siempre las toma el Presidente de la Nación y en las que decía sin eufemismos ni operaciones de prensa en off, que había funcionarios y funcionarias que no funcionaban.
También recuerdo el acto que se llevó a cabo en el Estadio Único de La Plata el 18 de diciembre de 2020, del cual participamos muchos compañeros y compañeras del Frente de Todos junto al Presidente de la Nación, cuando expresé textualmente: “… pero ojo, yo no quiero que ese crecimiento -el crecimiento económico del año 2021 que acertadamente pronosticara el compañero que me había precedido en el uso de la palabra- se lo queden tres o cuatro vivos nada más. Para esto, me parece que hay que alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas.”. En esa oportunidad también señalé: “por eso le digo a todos aquellos que tengan miedo o que no se animan, por favor… hay otras ocupaciones además de ser ministro, ministra, legislador o legisladora. Vayan a buscar otro laburo, pero necesitamos gente en los sillones que ocupen de ministro, ministra, de legislador o legisladora… sean para defender definitivamente los intereses del pueblo”.
Como no soy mentirosa y mucho menos hipócrita (nunca digo en público lo que no sostengo en privado y viceversa), debo mencionar que durante el año 2021 tuve 19 reuniones de trabajo en Olivos con el Presidente de la Nación. Nos vemos allí y no en la Casa Rosada a propuesta mía y con la intención de evitar cualquier tipo de especulación y operación mediática de desgaste institucional.
En las primeras 18 reuniones, la última de ellas el 07/09/2021, siempre le plantee al Presidente lo que para mí constituía una delicada situación social y que se traducía, entre otras cosas, en atraso salarial, descontrol de precios -especialmente en alimentos y remedios- y falta de trabajo, sin desconocer, obviamente, el impacto de las dos pandemias: la macrista primero y la sanitaria a los 99 días de haber asumido el gobierno. Igualmente siempre remarqué la falta de efectividad en distintas áreas de gobierno.
También señalé que creía que se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales. No lo dije una vez… me cansé de decirlo… y no sólo al Presidente de la Nación. La respuesta siempre fue que no era así, que estaba equivocada y que, de acuerdo a las encuestas, íbamos a ganar “muy bien” las elecciones. Mi respuesta, invariablemente, era “no leo encuestas… leo economía y política y trato de ver la realidad”. Una realidad que me indicaba que en el año 2015 perdimos las elecciones presidenciales en segunda vuelta y por escasa diferencia, con el mayor salario en dólares de Latinoamérica -que representaba más del doble del salario actual-, con una inflación que era menos de la mitad que la actual y con un candidato, Mauricio Macri, que decía que no le iba a sacar a nadie lo que ya tenía, sino que sólo iban a cambiar las cosas que estaban mal.
Fui, soy y seré peronista. Por eso pensaba que no podíamos ganar. Y se lo decía no sólo al Presidente. Muchos compañeros y muchas compañeras escucharon mis temores.
El domingo 12 de septiembre de este año el peronismo sufrió una derrota electoral en elecciones legislativas sin precedentes. Mientras escribo estas líneas tengo el televisor encendido pero muteado y leo un graph: “Alberto jaqueado por Cristina”. No… no soy yo. Por más que intenten ocultarlo, es el resultado de la elección y la realidad. Es más grave aún: en la Provincia de Buenos Aires, termómetro inexcusable de la temperatura social y económica de nuestro país, el domingo pasado nos abandonaron 440.172 votos de aquellos que obtuvo Unidad Ciudadana en el año 2017 con nuestra candidatura al Senado de la Nación… con el peronismo dividido, sin gobierno nacional ni provincial que apoyara y con el gobierno de Mauricio Macri y su mesa judicial persiguiendo y encarcelando a ex funcionarios y dueños de medios opositores a diestra y siniestra.
Recuerdo que, cuando perdimos las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires del año 2009, con Néstor como candidato a Diputado Nacional -después de la 125 y de la crisis global del 2008-, quien Alberto considera con justicia el mejor presidente de la democracia, el día lunes siguiente a las elecciones no sólo renunció a la titularidad del Partido Justicialista, sino que yo como Presidenta de la Nación pedí la renuncia de quien fuera mi Jefe de Gabinete, entre otros. Y ¡ojo!… habíamos perdido en la Provincia de Buenos Aires pero habíamos ganado a nivel nacional. A Néstor Kirchner hay que recordarlo en versión completa y no editada.
Sin embargo ahora, al día siguiente de semejante catástrofe política, uno escuchaba a algunos funcionarios y parecía que en este país no había pasado nada, fingiendo normalidad y, sobre todo, atornillándose a los sillones. ¿En serio creen que no es necesario, después de semejante derrota, presentar públicamente las renuncias y que se sepa la actitud de los funcionarios y funcionarias de facilitarle al Presidente la reorganización de su gobierno?
El martes 14 tuvo lugar, otra vez en Olivos, mi última reunión con el Presidente de la Nación. Habían transcurrido 48hs sin que se comunicara conmigo y me pareció prudente llamarlo y decirle que tenía que hablar con él. Deje pasar 48hs deliberadamente, para ver si llamaba (debo decir que de las 19 reuniones, la mayoría fueron a iniciativa mía). Allí le manifesté que era necesario relanzar su Gobierno y le propuse nombres como el del Gobernador Juan Manzur para la Jefatura de Gabinete. Sé que sorprenderá mi propuesta, es de público y notorio las diferencias ya superadas que he tenido con quien fuera mi Ministro de Salud desde el año 2009, cuando debí remover a quien entonces era mi Ministra de Salud por el fracaso en el abordaje de la pandemia de la gripe A (H1N1). Juan permaneció en su cargo hasta que renunció para disputar la candidatura a Gobernador de la Provincia de Tucumán en el 2015, cargo que obtuvo y revalidó por el voto popular no sólo a través de su reelección, sino también en la elección del pasado domingo. 
Aunque en realidad, nadie debería sorprenderse por mi propuesta: el 18 de mayo de 2019 le propuse a todos los argentinos y argentinas como candidato a Presidente de la Nación a Alberto Fernández. ¿Por qué cuento esto? Porque no voy a seguir tolerando las operaciones de prensa que desde el propio entorno presidencial a través de su vocero se hacen sobre mí y sobre nuestro espacio político: Alberto Fernández quería que el Dr. Eduardo De Pedro fuera su Jefe de Gabinete y fui yo la que no estuvo de acuerdo. Mal podría ahora promoverlo para ese cargo.
A propósito de la categoría de funcionarios que no funcionan… el vocero presidencial escaparía a aquella clasificación. Es un raro caso: un vocero presidencial al que nadie le conoce la voz. ¿O tiene alguna otra función que desconocemos? ¿La de hacer operaciones en off por ejemplo? Verdadero misterio.
Por la misma razón me comuniqué con el Ministro de Economía cuando se difundió falsamente que en la reunión que mantuve con el Presidente de la Nación, había pedido su renuncia. Las operaciones son permanentes y, finalmente, sólo terminan desgastando al gobierno. Es increíble que no lo adviertan. Es una pena tanto daño autoinfligido.
Confío, sinceramente, que con la misma fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente no solamente va a relanzar su gobierno, sino que se va a sentar con su Ministro de Economía para mirar los números del presupuesto. El año pasado, con ocasión de presentarse el mismo, se estableció que el déficit fiscal iba a ser del 4,5% del PBI sin pandemia a partir de marzo del 2021 -situación que no se verificó como es de público y notorio-. Cada punto del PBI en la actualidad es alrededor de $420.000 millones.
  A agosto de este año, a cuatro meses de terminar el año y faltando apenas unos días para las elecciones, el déficit acumulado ejecutado en este año era del 2,1% del PBI. Faltan ejecutar, según la previsión presupuestaria, 2,4% del PBI… más del doble de lo ejecutado y restando sólo cuatro meses para terminar el año… con pandemia y delicadísima situación social. No estoy proponiendo nada alocado ni radicalizado. Al contrario, simplemente estoy recogiendo lo que en este contexto global de pandemia está sucediendo a lo largo y a lo ancho del mundo, desde Estados Unidos, pasando por Europa y en nuestra región también: el Estado atemperando las consecuencias trágicas de la pandemia. 
He sido Presidenta durante dos períodos consecutivos. En el 2008 nos tocó atravesar la crisis global más grande después de la Gran Depresión del año ’30. Soportamos corridas cambiarias permanentes -con muchas menos reservas en el Banco Central que en la actualidad- y el asedio de los Fondos Buitre. Sé que gobernar no es fácil, y la Argentina menos todavía. Hasta he sufrido un vicepresidente declaradamente opositor a nuestro gobierno. Duerman tranquilos los argentinos y las argentinas… eso nunca va a suceder conmigo.
También estoy convencida que será imposible solucionar los problemas que dejó el macrismo de bajos salarios, altísima inflación, endeudamiento vertiginoso con acreedores privados y la vuelta del FMI con un préstamo de 44 mil millones de dólares, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc… votando al macrismo o votando sus ideas.
Cuando tomé la decisión, y lo hago en la primera persona del singular porque fue realmente así, de proponer a Alberto Fernández como candidato a Presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi Patria. Sólo le pido al Presidente que honre aquella decisión… pero por sobre todas las cosas, tomando sus palabras y convicciones también, lo que es más importante que nada: que honre la voluntad del pueblo argentino.